Archive for the ‘Textos Esquizofrénicos’ Category

B&W
2017/05/13

All the color was sucked out of my life long ago.

MX17
2017/01/08

Los oasis son tierras feudales que se desgastan con la erosión. Es casi inaudito gritar sin ser escuchado. La tundra resguarda olores antiguos, restos de batallas que se pelearon con rabia. Aún la tierra jadea de sangre. La sobrevivencia supone dolor. El dolor superado siempre nos dará crecimiento. Hay cielos que anuncian tormentas y grietas en el suelo que nos recuerdan la sed. El camino es agreste, pero fascinante. Sonreír como una arma contra la inanición. El poder descansa en unos pocos. Comienza el frío. Bajo las sabanas tibias está tu epidermis. Testigo infinito de mi deseo. Entre los jadeos también hay lágrimas. Y proximidades. Cebar el mate amargo bajo las luces de neón. Hay miedo en las pisadas del ministro. Los discursos son vacíos. La sociedad arde. Los corazones palpitan en adrenalina. Los ecos del pasado revolotean por mi cabeza. La esperanza debilita. La luna tiembla sobre la laguna. Te abrazo. Y cuando me besas también los lirios se mecen en un vaivén ineludible. Somos el fuego antiguo de las primeras estrellas. La bóveda celeste repta por las paredes cerebrales. Hay infinitos a la vista. Miopía sideral. Restos de agua. Los revolucionarios de este siglo anuncian sus batallas por la red. Como pidiendo ser aplastados. Las batallas son sin brazos. Sin ahínco. Hemos perdido la capacidad de soñar. La imaginación sangra. Los cerebros babean, o colapsan. ¿Podemos sentirnos libres en la celda?

POEMA: ESQUIZOFRENIA l
2011/05/27

Una caja de madera al fondo de la memoria
un sobresalto
un pequeño vaivén en los espasmos cerebrales
se escribe el día con humo o agua en el asfalto
un puñado de recuerdos se revuelven bajo una telaraña
todo es igual
de nada sirve hacerse una lobectomía para dejar de pensarte
guardar mis lóbulos frontales del cerebro en un frasco
y llevártelos como regalo de San Valentin
el viento confunde la sal con la sonrisa
se resuelven magias con algoritmos ficticios
todo es igual que antes
la sombra de un rinoceronte que no existe
o las dunas de un desierto a corazón abierto
la lluvia resbala por el cristal de mi ventana
todo sucede allá afuera
es como acariciar a la serpiente que te morderá mañana
la vertiginosidad del olvido
el caos de un beso bajo la lluvia
los versos que no se escriben
tu muerte prematura
tu vida sin mi
tu soledad acompañada de recuerdos
las cajas de madera
las telarañas
en el calor las melancolías son menos intensas
se escriben las profecías en una hoja amarillenta
se pierde la esperanza
las bestialidad de los puentes
los amantes tristes que se pierden con la luna
la esquizofrenia que supone tener sed galáctica
o insomnio sideral
después todo es silencio
después la nada
el recuerdo de una caja de madera
que no tiene más que un abismo de recuerdos
que se pierden bajo la lluvia.


TEXTOS ESQUIZOFRÉNICOS: APUNTES DE ESTA MAÑANA
2010/04/08

Hoy me desperté con la sensación de que al asomarme a la ventana, descubriría vacas de color violeta, volando por arriba de los cables de alta tensión, como mariposas en celo, o violines que sangran colores. Pero no me asomé, porque descubrí sobre la mesa de dormir, una foca fumando un habano mientras me guiñaba un ojo y me miraba fijamente como si yo estuviera loco. Quise quitarme esa sensación y decidí llamar a mi siquiatra, que es una morsa que habla 5 lenguas (no me consta para ser honesto, pero eso se rumora en el hospital). Entonces recordé que la noche anterior había estado bebiendo champagne con una libélula que me decía que era mujer y que era toda sexo. Yo recuerdo que reía, porque no parecía mujer, ni tampoco parecía toda sexo. Pero el problema llegó cuando me confesó que mantenía relaciones con mi sicólogo. Por eso tuve pesadillas. Por eso soñé a Elba Esther Gordillo correteándome con un condón en su mano. Por eso decidí también no llamarle a la morsa políglota. Me levanté y abrí la ventana, con los ojos cerrados, para evitar ver como las vacas sin tetas se electrocutaban. El humo del puro comenzó a salir como una estela, mientras la foca esbozaba una sonrisa muy al estilo de Marlin Monroe. El doctor morsa copula con una libélula que se cree mujer. Las vacas violetas aúllan de dolor mientras se electrocutan. Decido imaginar que nada de lo que estoy viendo es cierto. Que soy un tipo normal. Que me afeito después de la ducha, y que manejo el auto precavidamente. Que llego a la oficina puntual. Que sonrío y soy un tipo de fiar. Que abandoné a mi novia Xochitl porque estaba cansado que fuera tan puta. Que ocasionalmente, cuando el tráfico así lo dicta, hago pipí en una botella vacía que guardo bajo el asiento del copiloto.


TEXTOS ESQUIZOFRÉNICOS: PREÁMBULO AL SUICIDIO I
2010/02/22

Esa mañana el escritor decidió no publicar en su blog, sino que imprimió la hoja y la pegó en un árbol. Hoy podrás llegar tarde al trabajo, decía la nota. Hacía frío, pero el escritor no tuvo tiempo de abrigarse, sino que tomó el revólver y comenzó a disparar a todas las letras de su nombre. Una mujer que disimulaba sus estrías bajo su ropa, se detuvo un momento ante la nota. El escritor se acercó, haciendo algoritmos mentales como si se tratara de un cálculo diferencial, o se contaran los fotones de un rayo solar. Aún y pese a los anzuelos de su lengua, dijo algo acerca de la vida. Pero la mujer, vencida por los 200 gramos de su bolso Gucci, movió su celulitis lejos de ahí. El escritor intenta entonces controlar el parpadeo de sus personajes. Pero en su cabeza aparece una mariposa con colmillos de morsa, que deja una estela de fuego sideral, mientras cruza el firmamento del cerebro, incrustándose en uno de los nervios. Nada se salvará. A menos que llegue la ambulancia, y someta al escritor, antes de que se dispare en la cabeza.


PESADILLA DE FIEBRE
2009/12/27

Los párpados calientes me recuerdan que tengo fiebre. No pude dormir. La noche pasó como ráfaga de viento. El año sideral se va de las manos, como sueños o humo. Hay soledad y silencio. Apenas Simona hace un par de ruidos. Félix siempre la acompaña. Yo me siento frente a la computadora, intentando retomar los pendientes, las tareas. Pero el cuerpo me exige regresar a la cama. El reloj avanza y yo me siento estúpido. La música de Kyle Minogue me deprime. Intento poner las ideas en orden. O por lo menos la lucidez. No tengo hambre. El sueño además fue podridor. El sueño se cubría de una mancha gigante, y avanzaba hacia mí como mariposa con colmillos. Yo yacía quieto en la terraza, fumando un cigarro. Sabía que mi tiempo había llegado. No tenía miedo. Sentía la angustia del dolor de mi gente. El llanto de mi madre o el de mi padre. La mancha ahora era una figura tangible. Un murciélago con ojos rojos. Me miraba fijamente, con unos ojos brillantes pero inexpresivos. Por alguna extraña razón sabía que la mordida llegaría a la yugular. Me latía el corazón un poco más de prisa. Sorbí el último mate y me puse de pie. Apagué el cigarro. Me toqué el cuello de a poco. El murciélago extendió las alas. Los ojos de mi madre aparecieron en mi recuerdo, llorosos. No me vencí. Desperté temblando, sudoroso. Descubrí que no hubo mordida por las lágrimas que me escurrían de los ojos. La fiebre me hizo moverme torpemente por la cama. Me levanté ardiendo en fiebre. En el lavamanos, frente al espejo, miré mis ojos llenos de humedad. Seguía llorando. Tomé un poco de dentífrico, recordando a Horacio Oliveira haciendo dibujos con dentífrico en el espejo. Hice lo mismo. Un elefante con una trompa gigante. El grifo del agua abierto. La noche llena de estrellas y silencio. La noche es también filo de navaja, o corte con machete. Venus tiene un patrón de movimientos exactos en el firmamento. Y se repiten con exactitud cada ocho años. Los Mayas conocían el cielo. Siento una envidia inexplicable, pero puede más la admiración. Tomo la toalla y salgo del baño. No quiero regresar a la cama. Me asusta la mancha, me asusta la mariposa con colmillos, o el murciélago de mi sueño. Me asusta dormir y no despertar. Me asusta saber que cuando termine la vida, estaré desintegrándome con el extraño palpitar del universo. En el medio del caos, en la antimateria desintegrando la materia. Hay fotones viajando por ahí, deformando el tiempo y el espacio. Me arde el pecho. La luna es siempre mi testigo silencioso. Avanza rompiendo el cielo en gajos, directo a mi pecho, como una daga mortal, que no perdona ni un levísimo momento de duda, o de inanición.

CUENTO: EL HOMBRE RANA Y LA SEÑORA GERTRUDIS
2009/12/10

El Hombre Rana levantó sus ancas, y con un movimiento ágil brincó a la casa contigua, donde la Señora Gertrudis, pestañeaba frente al espejo mientras se untaba de miel los senos. Sin embargo el Hombre Rana en ese momento comenzó su mutación. “Ahora seré abeja” se dijo el Hombre Rana, dando entrada así a la metamorfosis. Pero la Señora Gertrudis ya sacaba sus pechos a la ventana, para que los chupamirtos bebieran de su néctar. “Cabrones chupamirtos” decía la Señora Gertrudis, “con sus largos picos me van a desinflar mis chichis.” El Hombre Rana pujaba para apresurar la metamorfosis, pero no pasaba nada, sus largas ancas se estiraban en el charco, mientras él se ponía morado de envidia. “Cabrones chupamirtos” decía el Hombre Rana. Después de varios días de esfuerzo, el Hombre Rana descubrió que no llegaría nunca la metamorfosis. “Hombre Rana soy, y no Señor Mariposa”. Entonces tomó el machete y fue a casa de la Señora Gertrudis. Ella le abrió con los senos desnudos. “Ay señor Hombre Rana, no lo esperaba, y aún los chupamirtos no han terminado de alimentarse.” Pero en un movimiento ágil, el Hombre Rana le brincó al cuello y le cortó los senos. “Por Ramera” dijo el Hombre Rana. Y mientras luchaban la Señora Gertrudis pensaba “Le patearé los güevos”.

Dicen los vecinos, que con el tiempo, se podía mirar al Hombre Rana disfrazado de chupamirto, moviendo sus anquitas cual alitas hacia los senos cercenados, pero con miel, de la Señora Gertrudis. Y en la ventana de la casa contigua, la Señora Gertrudis se untaba miel en las nalgas.

Moraleja: Nunca tengas a ranas por vecinos; pero si ya los tienes, entonces agárralos a machetazos.

POEMA: LA ZONA MÁS ERÓGENA
2009/12/07

Lleno de lengua las palabras
son los fotones o libélulas
los que se incrustan entre tus piernas
el vientre se llena de espasmo
o de saliva el viento
un leve crujir de dientes
marca tu sonrisa
entonces nos llenamos de escarabajos la boca
cantamos el último suspiro
mintiendo verdades a través de los cristales
no tenemos la lanza del antiguo cazador
ni siquiera las formas nos rescatan
aún somos las bestias
que se confunden con el barro
o que se pudren
el estertor que se gesta entre las venas
recorre a pie puntillas
el levísimo murmullo del grito
la noche está desnuda
afuera de la cavidad craneal
se inyectan partículas de orgasmo
o de plutónicas estrellas
puedo ver tu sangre láctea
sembraré rinocerontes
a la orilla de tus mapas
quiero hilvanar con mis venas tus silencios
u ordeñar a la luna sus gotas de sal
el dolor anfibio me repta hacia mi abismo
esculco a mi cerebro de vidrios rotos
y saco cicatrices de nubes
sólo así se lamen las luces de los dedos
sólo así podré enterrar los barcos
sólo así carcomeremos el útero de dios.

IMPOTENCIA
2009/11/07

Entrada la madrugada, con la lucidez reducida a escombros, sintiéndome más vacío que un cerebro roto, con taquicardia en los muslos y veneno en el cabello, intento conciliar el sueño. Los ojos los tengo llagados de tanto mirar por la ventana, me siento nauseabundo, putrefacto, como un suicida.

Los rumores me indican que la felicidad se encuentra en mi bolsita de mate, pero no me decido a fornicar con la nada, tengo la sensación de pisar vidrios de color verde, las heridas metafísicas se van abriendo camino en el grito que ya ni siquera pronuncio. Discutir por nimiedades me agota el espíritu, la brutalidad de los hechos me tienen sentado en la cama, con los pies helados colgando como si fueran dos judíos en la horca.

Amanece de a poco, hay algoritmos que se repiten con exactitud, los fotones comienzan a incrustarse en mis pupilas dilatadas, el cuerpo comienza a tomar la calma, tengo la boca pegajosa, las sienes inflamadas, y aún no dejo de babear.

TEXTOS ESQUIZOFRÉNICOS: A LO QUE ME ORILLA EL TRÁFICO
2009/08/27

Anoche mientras manejaba, a vuelta de rueda por cierto, actualizaba mi “Status” en el Facebook y escribía el siguiente texto. Pero después quise darle continuidad y terminarlo… Forenses, este es el resultado:

Me gusta pensar que avanzo en las venas de un Mamut menonita, con ubres de color violeta… Que soy un microbio asesino que avanzará por todas las arterias hasta llegar al corazón de la gran bestia, y encontrar reunidos a Benedicto XVI bailando en un tubo, y Asia Carrera oficiando misa. Yo sin embargo estaría muy apartado de ambos. Porque no podría confiar en un Papa que le da por desnudarse haciendo Table Dance, ni a una actriz porno hablando del Reino de los Cielos.

Lo que haría entonces, sería tomar mi celular y llamarle a Monique Fuentes, para que viniera en mi auxilio. Pensaría que la leche de una vaca de color escarlata, sería tan buena, como una hamburguesa de carne de caballito de mar, y hablaría de cadáveres que sonríen, con un grupo de momias egipcias.  Sabría también que Dios hizo el Edén, para ver como Eva se tragaba todas las manzanas hasta quedar empachada, y Adán, el pobre de Ádán, sin más remedio, buscaría adulterar con una jirafa con piel de cocodrilo.

A veces siento que Benedicto XVI es un cerdo. Y lo digo con justa razón, sabiendo de antemano que estuvo tan involucrado en la Iglesia Alemana de la Segunda Guerra Mundial, como también, que mastica sus raviolles “santos”, con la boca abierta. Si yo fuera su chef, le prepararía estiércol de vaca sarnosa en vinagreta, y se lo haría comer mientras le apunto con una Escuadra 45mm. No quiero hablar mal de él ni de Asia Carrera. Ambos llevan una carrera impecable. Asia tal vez un poco más. Porque sus escenas en donde oficia misa en un tanque de guerra, me parecen más honestas que un Papa que espanta las palomas de la paz, cuando oficia misa cada domingo en la Plaza de San Pedro.

Quizá todo esto que pienso valga para un carajo, y no mueva los corazones de los plebeyo que aún sueñan con un mundo mejor. Ya no quiero orinar más la foto de Benedicto XVI, pues no quiero deshidratarme. Aún existen fantasmas que me hablan de la verdad. Como por ejemplo que aún existe la esclavitud, aún cuando Mandela, aún cuando haya quedado abolida por toda la urbe, se pueden conseguir esclavos a muy buen precio… Yo quisiera que Alexis Texas fuera mi esclava, por ejemplo. Pero únicamente para que me prepare el jugo por las mañanas. De lo demás no me interesa ninguno de sus servicios. Lo siento mucho Alexis Texas, yo sé que te esfuerzas demasiado por agradarme. Pero te digo de una vez, no me interesa en lo más mínimo. Jugo de Naranja. Punto.

Mientras tanto, seguiré pensando que Asia Carrera se ve de lo más bien oficiando misa en el Tibet. Y en topless, únicamente para demostrar, que sus glandulas mamarias, no son para estrujarse como lo sugieren sus videos, sino que también son para alimentar a los bebés que lloran, por un poco de leche, y a los hombres moribundos. Yo me considero un bebé, debo admitirlo, y creo que ya es hora de tomar mi leche. Pero yo la tomo con vodka, un ruso blanco, y no se trata de racismo, señores, la leche es blanca porque así lo decidió dios. Yo, como no soy racista, me gusta la leche negra, es decir, el chocolate. Asía, no quiero que me amamantes, no.A menos que de tus glándulas  mamarias salga leche negra. Entones lo pensaría, claro. Mientras tanto quiero que sigas hablando de el Arca de Noé, porque me gusta mucho esa historia bíblica. Todos en pareja. Noé decidió subir una pareja de senos, porque sencillamente hubiera sido terrible que Asia Carrera fuera cíclope de glandula mamaria. Yo no iría a sus Misas, y me quedaría contemplando como Benedicto XVI se cae del tubo, etcétera.

Maldito tráfico, todo lo que me haces decir.

%d bloggers like this: