Archive for the ‘Reflexión’ Category

MX17
2017/01/08

Los oasis son tierras feudales que se desgastan con la erosión. Es casi inaudito gritar sin ser escuchado. La tundra resguarda olores antiguos, restos de batallas que se pelearon con rabia. Aún la tierra jadea de sangre. La sobrevivencia supone dolor. El dolor superado siempre nos dará crecimiento. Hay cielos que anuncian tormentas y grietas en el suelo que nos recuerdan la sed. El camino es agreste, pero fascinante. Sonreír como una arma contra la inanición. El poder descansa en unos pocos. Comienza el frío. Bajo las sabanas tibias está tu epidermis. Testigo infinito de mi deseo. Entre los jadeos también hay lágrimas. Y proximidades. Cebar el mate amargo bajo las luces de neón. Hay miedo en las pisadas del ministro. Los discursos son vacíos. La sociedad arde. Los corazones palpitan en adrenalina. Los ecos del pasado revolotean por mi cabeza. La esperanza debilita. La luna tiembla sobre la laguna. Te abrazo. Y cuando me besas también los lirios se mecen en un vaivén ineludible. Somos el fuego antiguo de las primeras estrellas. La bóveda celeste repta por las paredes cerebrales. Hay infinitos a la vista. Miopía sideral. Restos de agua. Los revolucionarios de este siglo anuncian sus batallas por la red. Como pidiendo ser aplastados. Las batallas son sin brazos. Sin ahínco. Hemos perdido la capacidad de soñar. La imaginación sangra. Los cerebros babean, o colapsan. ¿Podemos sentirnos libres en la celda?

AVISO IMPORTANTE.
2016/10/03

Ha pasado mucho tiempo desde que no me siento a escribir. Y también ha pasado mucho en mi vida. Todo ha cambiado desde que mamá se marchó. Y con ella, algo murió dentro de mi. No quiero pensar que el talento se fue. Pero cada vez escribo más delirante. Escribo con rabia, sin tomar en cuenta la forma o el estilo. Y no es intencional. No quiero justificar lo que voy a comenzar.

Muchas veces he tenido ganas de llorar. Pero no exactamente por depresión. Aunque debo reconocer que perdí el interés a muchísimas cosas después de lo de mamá. Ahora me angustia saber que ya no aparecerá por el blog. Ni me llamará para reírse de alguna tontería escrita acá. Me angustia saber que ya no llegará a casa a visitarme. Ni tomaremos juntos un avión o una ruta. Que los logros que pueda tener en mi vida, ella ya no los verá. Me he cansado de tanatólogos y consejos. Y nada queda atrás. Al menos el amor que mamá y yo teníamos.

Aún me río de muchas cosas. Todavía me acuerdo de chistes. He cerrado mi círculo social totalmente. Muy pocos son los que están. Y ellos se saben pocos. Aunque conozco a muchas personas, finalmente uno puede estar solo entre los demás.

Bien, después de esto, sin más preámbulos, llego a la intención real de este post. He decidido comenzar una nieve serie de poemas, disléxicos. Porque el llanto no lleva una lógica ni un ritmo. Podría ser una dislexia en donde se conjugan muchos sentimientos ilógicos. Casi esquizofrénicos. Y con esa intención, con la primera idea, voy a comenzar a publicar esos poemas aquí, queridos forenses. No esperen una estética pulcra. Tampoco esperen mucho. Lo que sí es real, es que serán poemas honestos. Escritos en el momento del caos.

Gracias por los que me han escrito pidiendo que regrese al blog. Aquí me tienen. Con la misma rabia de siempre.
Sigan siendo buenos, queridos.

BLOG 2.0
2014/12/03

Ha pasado tanto desde que no me acerco a mi blog. Pero el blog ha sido parte de mi vida, desde antes que YouTube tuviera anuncios, o cuando todos éramos amigos de Tom en MySpace y gastábamos horas y horas cambiando la apariencia de nuestros profiles con códigos de HTML y nacía con mucha fuerza Suicide Girls. Yo ya tenía un par de blogs y ganaba lectores de forma inexplicable.

Compartí cuentos, injusticias, poemas, fragmentos de mi diario, cortometrajes, programas de radio, podcasts, desilusiones, idioteces, lágrimas, fotografías, algunos viajes… siempre algo de mi.

La vida es una cabrona, y esta gran frase llena de verdad no es mía, pero siempre la pienso. Es de Arturo Ripstein, un grandísimo cabrón.

Cerré blogs que ya no quise administrar, proyectos que me entusiasmaron hasta el desvelo, hasta las noches de insomnio, y cumplieron en su momento su misión, y terminaron, como todas las cosas buenas que tienden a terminar. Pero este blog no lo he cerrado. No entiendo aún por qué. Tal vez porque le tengo un gran cariño, tal vez porque era el único blog que leía mamá, y que papá merodea de vez en cuando para saber en qué estoy.

Y no me estoy despidiendo ni tampoco calculo que lean todo este post, largo, desarticulado y no del todo tan sin sentido. No.

Sucede que alguien me ha escrito, una especie de Doppelgänger, y no supe qué contestar. Porque a veces tiendo a ser un antisocial. O no entiendo por qué a veces tardo en contestar. Pero desde acá te contesto Juan Francisco H. Rodriguez: Gracias totales.

Me puse a revisar mis estadísticas, y encontré que aún tengo visitas, a pesar de que he dejado de postear.

¿Será que tengo más visitas cuando no escribo que cuando escribo regularmente? No lo sé.

Siempre he tenido problemas de atención, y me aburro rápido de las cosas. Por eso creo en el trabajo de “primera intención”. No concibo ninguna obra plástica o artística sin que sea trabajo de primera intención. Claro que en la plasticidad existen etapas creativas, pero en la literatura, en la poesía, valoro el trabajo fresco de la idea primera. Detesto los textos estudiados, y las correcciones de estilo. Los detecto de entrada, y es la literatura barata, la mediocridad de escritorsuchos, escribanos sin talento. El oficio es uno, y el talento otro.

Después de lo de mamá, no he podido terminar un solo texto. Los dejo a la mitad y después termino por borrarlos. Pero volveré a lo que soy. Sacaré mi cámara, mi caballete, y mis poemas.

Pero dicho sea de paso, retomaré el blog, no entiendo bien por qué, ni para qué, idéntico a cuando lo abrí, y quiero que quede asentado en el acta, Su Señoría.

A vos, mamá, siempre.

DOMINGO SUNDAY
2014/02/16

Todos mis domingos son diferentes. Casi. Pero siempre hay una constante. Intento no pensar en nada. Ni en nadie. Los domingos son para mi. Y cuando no tengo algún trabajo extra, algún render por entregar, no hago absolutamente nada que signifique una responsabilidad. Hoy me levanté para revisar el terrario de Kiki. Puse el agua en la pava para cebar un amargo, acercarme al alfajor, acariciar a Simona, saludar a Félix, darles su desayuno y sentarme un momento a escuchar música.

Toda mi vida he disfrutado los fines de semana como si fuera el último. Siempre soy yo los fines de semana. Porque no tengo que soportar el pendejismo de algunos con los que trabajo, ni las horas que gasto de mi vida en el tráfico de la ciudad.

Mientras cebo un mate suena Alanis Morissette, You Learn, y se me viene un recuerdo casi divertido. Cuando ese Unplugged salió al mercado yo estaba enamorado de una mujer que estaba loca. Cuando la conocí, dijo llamarse Claudia. Comenzamos a salir y después me dijo que se llamaba Adelina. Su nombre real era Aida. Creo. Fuimos novios casi dos años, y amigos cercanos casi 3. Ella era inteligentísima. Pero se cambiaba de nombre cada que vez que podía, y argumentaba que nunca te había dicho ese nombre que creías, tan radical y agresivamente, que desistías por discutirlo. Yo podía vivir con esa particularidad sin muchos problemas. Tenía un cuerpo muy atlético y unas nalgas perfectas. Así que sus misterios, sus enredos, su mal carácter, sus visitas inesperadas a mi apartamento a las 3 de la madrugada, se borraban porque yo adoraba sus nalgas. Te asediada hasta volverte loco. Yo comencé a odiarla. De verdad. La odiaba y le tenía miedo. Podía atacar a alguien por la calle si la insultaban con un bolígrafo y después llamarme para decirme que estaba con la policía y que la querían detener llorando y gritando. Ya no podía predecir sus reacciones, y cuando dejas de predecir las reacciones de alguien, pierdes el control. Ella me daba miedo. Me erotizaba y me daba miedo. Comenzó a fingir ser La Maga. Actuaba como ella. Se perdía y desaparecía. Siempre tenía mi atención. Creo que era maquiavélica. Leía y escribía. Su poesía era divertida, irreverente, sus cuentos eran bellos. Muy bellos. Su auto estaba llenos de libros. Ella podía manejar y leer algún libro al mismo tiempo. Argumentando que se aburría en el tráfico. Me daba terror, porque no tenía miedo a morir. Chocaba dos veces por mes. Y me pedía el auto prestado porque el suyo estaba en el taller; recalcándome que ella era frágil, que yo debía protegerla. Ella realmente aparentaba ser frágil, tenía una sonrisa limpia, y una cara de ternura. Todos se la querían tirar. Ella insultaba a los chicos que le miraban el trasero y miles de veces tuve que parar alguna pelea por ese motivo.

Un día me llamó y me dijo que había visto un departamento lindísimo para que viviéramos juntos. Que ella pondría la mitad. Que necesitaba la otra mitad en una hora para cerrar el trato. Y que si no la amaba se lo dijera de una buena vez para no hacer el trato. Me llamó varias veces a la oficina para presionar. Me dijo que si no la amaba entonces solo me la había querido follar y entonces tomaría venganza, porque ella no era el objeto de nadie. Me salí a un parque a pensar. Fui al banco y saqué el dinero. La cité en el parque y se lo dí. Se fue feliz, sonriendo, me dijo que me iba a fascinar el lugar, y que haríamos el amor en él esa misma noche, aunque no hubiera muebles. A la hora me llamó y me dijo que bajara al parque, que necesitaba hablar conmigo. Me regresó el dinero y me dijo que había visto miedo en mis ojos y que había decidido no rentarlo. Me desquiciaba. Desapareció. Meses después apareció estrellando el auto en mi casa porque creía que estaba con otra mujer. Y sí lo estaba. Los vecinos llamaron a la policía y tuve que darles dinero para que no se la llevaran presa. Ahora ella vive en Canadá y está casada, tiene una hija y me escribió diciendo que era curadora de arte, que si quería exponer allá mis pinturas solo tenía que enviárselas. No lo haré.

El domingo pinta para ser un día de recuerdos divertidos e insanos. Yo no sé qué amaba de esa mujer. Si su esquizofrenia, su inteligencia, su pasión, sus manías como desnudarse y tomar un libro que ella creía que yo debía leer, y leerme por horas diciendo que cuando terminara la lectura podía poseerla; o esa manera de llorar por la muerte de su madre.

Spotify toca ahora a Willy DeVille, Spanish Harlmem, y esa canción siempre me hace sonreír, y no tengo ningún recuerdo asociado a ese tema. Debo irme a la ducha.

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SAN VALENTÍN.
2014/02/15

Hace un año mamá estaba entrando al Quirófano. Yo había corrido la Spartan Race y tuve un sueño terrible. Hace un año también era San Valentín. Mi mundo parecía otro. Siempre voy a amar a mamá por sobre todas las cosas. Siempre. Kiki lleva dos días en su madriguera. Ha tapado, a su modo, la entrada. No puedo abrir el terrario, no puedo verla. Quizá ya está en su proceso. No puedo ver nada.

El amor real siempre es real. Viene en diferentes presentaciones, pero siempre es real. Es real cuando es real. Muy poca gente estuvo conmigo cuando perdí a mamá. Y esa gente siempre va a estar conmigo de una u otra forma. Un par de amigos me llaman cada semana para ver cómo voy. No importan las largas distancias. No importa eso cuando la gente en verdad te aprecia. Y estos días me han sucedido algunos milagros. Y sé que es mamá. Lo sé. Y aún cuando no tenga base científica, lo sé. Mamá es mi amor real. Siempre lo será, hasta que llegue mi hora de alcanzarla.

Mi San Valentín es mamá. Es Kiki cambiando de piel, es Félix ronroneando a mi lado, es Simona, es mi hermano en el teléfono, o mi mejor amigo llamando. También es la chica a la que no pude invitar a salir. Porque no quiero hacerla sufrir, y yo estoy sufriendo y con cambios de estado de ánimo y preferí no invitarla a salir para que no se enamore y después llore por mi.

Ojalá Kiki no muera, porque a mamá no le gustan las arañas. Y ojalá yo no me enamore, porque he perdido la capacidad de llorar.

Mamá: No sé qué hacer.

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312
2014/02/04

Todo sigue igual mamita. El sol se asoma cada mañana como si la vida fuera solo eso, un instante y kapput. Las luchas que hacemos aquí quedan. Y el tiempo borra nuestro rastro. Todo el tiempo. La historia nos rescata y apenas reconoce a algunos nombres. Yo repito tu nombre todas las mañanas. Invocando todo de ti. Me haces tanta falta mamá. 312 días de tu partida. Tu viaje hacia lo desconocido. Toda esta ausencia tuya me duele. Apenas y sonrío. A veces en el trabajo me hacen reír. O mi hermano. Estás dentro de mi. Y estás en todas partes. En el sol y en la luna, en mi cielo, en mi alma, y en todas las cosas buenas que me han sucedido en mi vida.

Nunca estaré completo más. No tengo palabras que definan lo que eres. Pero eres el gran amor de mi vida, mi amiga verdadera, mi dulce amor, mi amor eterno, mi hermosa mamita. Siempre pienso en ti. Te amo.

¿Podrás leer aún todo lo que te escribo mamá?

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LAS MIODESOPSIAS Y YO
2013/01/15

Esto me ha pasado y estoy muy triste. Vamos, que no se va a acabar el mundo. Sin duda tengo que ir al doctor y que me valoren. Tengo miodesopsias. Tranquilos, no es contagioso. Pero está de la chingada. Es decir, para los que no saben que son las miodesopsias y las fotopsias:

Las miodesopsias [del griego, myōdes ‘similar a mosca’ y òpsis ‘visión’] o moscas volantes [del latín, ‘muscae volitantes’] o también cuerpos flotantes son un defecto ocular que se manifiesta en la visión como un conjunto de manchas, puntos o filamentos (a menudo en forma de telaraña) suspendidos en el campo visual. Se trata de opacidades que se forman en el humor vítreo, el cuerpo gelatinoso que rellena el globo del ojo, y que con el paso de la luz proyectan su sombra sobre la retina. En la mayor parte de los casos, son una consecuencia natural del envejecimiento de este cuerpo vítreo, que va perdiendo agua y disminuyendo de volumen. Esta disminución da lugar a que se separe de la retina y colapse. En consecuencia, las proteínas vítreas que han perdido agua se condensan perdiendo transparencia. Aunque estas manchas parecen estar frente al ojo, en realidad flotan en el interior de este.

Causas

Se han identificado como principales factores predisponentes la edad y la miopía. Se observa un aumento en la incidencia de las miodesopsias con la edad. En el segundo caso, se argumenta que los miopes, por disponer de un ojo más alargado, tienden a acelerar el proceso de desprendimiento vítreo.

En cualquier caso, no se ha conseguido identificar con precisión la relación causa-efecto, de suerte que los factores indicados no explican de por sí la aparición y la progresión de las moscas volantes. También se apuntan la diabetes y las operaciones de cataratas como causa de su aparición. En una proporción mucho menor, las miodesopsias pueden ser consecuencia de una enfermedad ocular grave, como la uveitis, hemorragias intravítreas o desprendimiento de retina. En otras ocasiones pueden ser ocasionadas por incidencia de luz directa de tipo LÁSER sobre el ojo, provocando la condensación del humor vitreo.

Problemática

En la mayoría de los casos, las miodesopsias se consideran una circunstancia normal e inocua, que no compromete la visión. En una proporción más reducida, las moscas volantes pueden estar relacionadas con procesos que comprometen la integridad de la retina. Por ello, cuando aparecen de forma muy repentina o asociadas a fotopsias (destellos de luz), debe acudirse a un médico. En este caso, el procedimiento de diagnóstico suele conllevar un examen de fondo de ojo, por medio del cual se examina el estado de la retina para descartar la existencia de una enfermedad o lesión grave. En estos casos, las miodesopsias tienen la consideración de sintoma.

Tratamiento

No existe un tratamiento efectivo y seguro contra las miodesopsias. Cuandos las opacidades son pocas, y tras unos meses, los pacientes se adaptan a ellas, amortizándolas en su campo de visión. No obstante, las moscas raramente desaparecen físicamente, y se mantienen visibles, en particular al mirar superficies homogéneas, como el cielo despejado.

No se ha demostrado relación entre las opacidades vítreas y el uso de complejos vitamínicos basados en vitamina A, luteína y otros componentes. No existen datos objetivos ni referencias médicas de pacientes que hayan mejorado sus opacidades como consecuencia del consumo de estos preparados.

Cabe referir dos recursos de gran excepcionalidad en el tratamiento de miodesopsias. Por una parte está la vitrectomía, que es propia de otras problemáticas oculares pero que va teniendo más aceptación en el mundo para ser utilizada en la miodesopsia. Ésta cirugía consiste en la extracción del humor vítreo y su sustitución por una solución salina. Por la otra, está el uso de la fotodisrrupción por medio del láser. Este método trata las opacidades con descargas láser. En unos casos se busca disgregarlas para hacerlas menos visibles, y en otros desprender sus anclajes, para que se desplacen a la periférica del campo visual. Se ha argumentado que es un método no exento de riesgos sobre la retina y de cuestionable eficacia sobre el problema en sí.

Las recomendaciones generalmente aceptadas, se basan en aprender a convivir con las midesopsias utilizando los siguientes procedimentos:

No “perseguir” las “manchas” con la mirada, ni tratar de enfocarlas; no hacerles caso como si fuesen moscas reales.

Evitar las superficies muy claras; mirar temporalmente a lugares con matices y varios tonos de color.

Cuando se trabaja con computadoras, procurar no utilizar fondos de colores planos muy claros.

Se recomienda consultar a un oftalmólogo si repentinamente:

Aparece un nuevo cuerpo flotante, aunque sea solo uno.

Se perciben centelleos de luz (cuando el humor vítreo roza la retina o tira de ella, causa la sensación de centelleos de luz).

Se sufre la pérdida de la visión lateral, especialmente en personas con edades mayores a 45 años.

Bueno, esto fue repentino. De pronto vi como una pelusa flotando y la seguí viendo. Muevo el ojo y estas pelusas o gusanos se mueven como se mueve una basurita que flota en el agua, o pero aún, como si flotara en aceite. Llega a ser desesperante. Hasta dolores de ojo he tenido. No quiero exagerar. Me da ganas de llorar. Pero después me limpio las lágrimas con billetes de mil pesos y se me pasa rápido.

En serio, me encuentro preocupado. Estar viendo miodesopsias flotando puede ser esquizofrénico. Termina por cansar. ¿Qué pasará cuando comience a ver elefantes, vacas o dinosaurios?

No lo sé. Me cago en la ciencia, en el deterioro del cuerpo y en todo. Me da ganas hasta de vomitar. Espero mañana no quedarme sordo. Ya no podré hacer bizcos mientras me apareo (mentira, nunca he hecho bizcos).

No sé qué pase conmigo, pero por lo pronto, voy a escuchar el Caprice 24 de Paganini y cerrar los ojos. Y pensar que no tengo un trastorno en el ojo, sino simplemente un trastorno mental. Sería más fácil para mí. Etcétera.

CUMPLEAÑOS
2012/11/14

Esperar la víspera del cumpleaños como un ectoplasma
navegar en silencio por los recuerdos
quedarse quieto
mirar al techo
afuera siempre llueve
o se marchitan los girasoles
nunca hubo mejor regalo
que ver a mamá sonreír
porque todos mis recuerdos de niño llevan su nombre
la noche es plutónica
el ladrido de un perro a lo lejos rompe el silencio
el viento sopla tras la ventana
mamá horneando un pastel
organizando una fiesta de niños
dándome besos
mamá preocupada por mi
comprándome la ropa que me gustaba
haciendo palomitas para ver una película
metiendo gaseosas de contrabando al cine
para que yo tomara
mamá regañándome
enseñándome a boxear para que no me pegaran en la escuela
mamá esperándome afuera del colegio
contándome un cuento
mamá abrigándome en la noche
dándome un beso en la frente mientras yo finjo dormir
mamá llorando por sus recuerdos
mamá preocupada por ser mejor mamá
con una chingada
¿Por qué mierda tuve que crecer?

POR FIN ES VIERNES
2012/09/07

Mi oficina tiene ventanales que dan al Norte. El sol al atardecer da de lleno. Entonces se produce el efecto invernadero. Tengo un ventilador de pedestal y ventilación cruzada. Sin embargo se hace sentir el calor. El termómetro marca 26 grados centígrados. Yo comienzo a sentirme incómodo. Me estorba la ropa. Desde niño, con el calor, me pongo rencoroso. Tolero el calor con Margaritas en mano, cervezas o micheladas, traje de baño sentado frente al océano. Pero el calor así, en la ciudad de México, que es abrasivo y seco, no lo tolero.

Pero por fin es viernes, y aunque yo trabajo los sábados me emociona que sea viernes.

Los viernes me siento otra vez humano y menos robot. Pienso que las cosas buenas llegan en viernes, o sábado. Me gusta saber que estoy a unos minutos de salir, y olvidarme por un momento, del tedio de la oficina cuando arde a 26 grados centígrados.

SERÉ UN ANCIANO CABRÓN
2012/09/05

Mientras ella me platicaba mis ojos comenzaron a ponerse rojos. Rojos de sueño. Pero los abrí lo más que pude. Y apreté los puños como para sacudir, de la manera más discreta, el sueño. Finalmente, y después de muchas sospechas, por fin soy consciente de que a lo largo de mi vida, nunca he podido sostener la atención por más de 5 minutos con nadie. Ni con la tipa más buena.

Supongo que esto es triste. Y lo supongo porque de alguna manera creo que la gente, al menos por ahora, ha comenzado, si no a entender, por lo menos a justificar esa extraña característica mía. A veces me levanto o volteo a otra parte, reviso mi celular o veo el reloj, y cuando ya no soporto más, hago una broma estúpida o cambio el tema de plática, demencialmente. Mis amigos son buenos conmigo. Hacen alguna pausa o balbucean algo, o simplemente me dejan hablar. Puedo hablar por horas, y hacer bromas de todo tipo, pero me cuesta mucho poner atención en algo. Desde siempre. Aunque finjo poner atención, mi mente siempre está en otra parte.

Recuerdo cuando mamá me regañaba y me preguntaba cosas yo preparaba mi cerebro para sus interrogatorios. Ella era muy insistente y enfática, podían pasar horas y ella seguía preguntándome el porqué de mi reacción o cierto comportamiento. Mi hermana se saturaba, rompía en llanto. Yo podía sostener el regaño y la insistencia de mi madre porque sencillamente me fugaba. Claro que sentía hasta marearme. Que los pies se me fusionaban con el piso. Pero fingía poner atención. Mi cerebro ya en esos momentos era una pelotita de naftalina. Mi mente estaba en cualquier otro sitio, navegando en algún recuerdo o surfeando en algún sueño. En la escuela siempre fue igual. Yo entendía con la primera explicación las matemáticas. Después me fugaba y llenaba mis cuadernos de dibujos sin sentido. Mi madre sabe que no miento, porque ella se escandalizó de que no tuviera apuntes de nada, sino cuadernos llenos de dibujos.

Después de tantos años sigo siendo el mismo. Siempre estoy en otra parte. En las juntas apenas presto atención. Y no es porque no me interese. Hoy escuché a alguien decir: “Alejandro es un genio, y tiene look de genio, y manías de genio”. No soy un genio. Simplemente soy disperso. Mucho. Y no es que me haya comenzado a preocupar. Seguramente seré un anciano cabrón e hijo de puta. Ignorando a todos. Sentado en alguna terraza, con el mate en mano, habano entre los dedos, mirando al infinito, repasando mis nubes, mis cielos, como para asegurarme de no olvidar ningún recuerdo, de traerlos conmigo cuando la muerte, esa hija de la chingada, por fin me lleve.

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