Archive for the ‘Prosa’ Category

ASTÉRIX & OBÉLIX
2017/08/28

Cuando eres niño, todo es más fácil. Sin duda habrá sinsabores que te harán darte cuenta lo cabrona que puede llegar a ser la vida de adulto, pero en definitiva, todo parece tener solución. Y un día creces. Todo se esfuma. Un día te llenas de melancolía e intentas averiguar si realmente traicionaste tus sueños de niño, o realmente llegaste a ser el adulto que soñaste ser.

En estos días se me ha agolpado mi niñez y de qué forma. Hice un viaje con mi padre y mi hermano y somos tan desconocidos. Tan intolerantes. El mar estaba ahí, tratando de hacer su labor. Pero no sucedió nada. Las expectativas se fueron. Las esperanzas. Todo. Recuerdo que mi padre fue un extraño cuando niño. Siempre estaba de viaje o ausente. Acariciaba a su secretaria en la clandestinidad. Eso lo supe años después. Y ahora acaricia sus recuerdos. Su cabeza está llena de fantasmas. O de piedras. No hubo un chau en el aeropuerto. Fue una oda al surrealismo. Yo observaba los días y sentía que estaba en un lienzo de Dalí. Se me desfiguraron los recuerdos. Con la ausencia de mamá no queda nada.

Y no es que venga al blog a hacer una catarsis absurda ni me coloque en el juego ególatra de víctima y victimario. No queridos forenses. En realidad después de un viaje de mierda siempre viene la calma. Y la calma viene con un recuerdo grande y feliz. Mis primeros cómics.

Esta es la época dorada de mi niñez, cuando mi tío Arturo me llevaba al quiosco a comprar su diario y me compraba una tira cómica. Archie era uno de mis favoritos. Y Astérix. Y los he encontrado. En formato digital. Quizá mi lado romántico nunca me permitió disfrutar tanto los cómics de superhéroes. Vamos, claro que lo disfrutaba, pero siempre me gustaron los personajes con tintes más humanos que los superpoderes. Y de pronto todo toma respiro. Mis ojos se llenaron de agua al leer las primeras líneas de estos cómics. Porque muchas veces los leí con mamá. Y Astérix fue un tema fascinante por sus referencias históricas. Me sentí en aquella mesa después de comer, charlando con mamá, acerca de los comentarios y las fantasías de un niño tan lleno de manías, con condiciones especiales. Mamá siempre tuvo la paciencia conmigo. Siempre. Nunca fui un héroe del todo, pero ella me trataba como si lo fuera. Ojalá pudiera regresar a esa época, en donde mamá me tomaba de la mano para cruzar el boulevard, e íbamos a comprar pan, o me llevaba al Tae Kwon Do. Astérix y Obélix flotaban por la noche en el entramado infinito de mi imaginación. Sus aventuras me inflamaban el pecho de ansias. Quería viajar igual que ellos y llenarme de aventuras. Y crecí con ese recuerdo. Con esa fuerza descomunal de Obélix. Con ese ingenio absoluto de Astérix. Y hace unos días que me enfrenté a esos recuerdos me llené de ansiedades muchas. Y hasta sonrisas. Me hubiera fascinado sentarme a esa mesa mamá, en donde vos lucías radiante y bellísima, con esa sonrisa que iluminaba mis días, y volver a leer estas aventuras, que nunca me abandonaron del todo.

Porque jamás existirá nada que pueda cambiar mi lazo con mamá. Nada. Ni mi padre ni mis hermanos. Y ellos vivirán resentidos conmigo, sabiendo que yo fui el más amado y el más consentido, el más valiente, el más loco. El arte y la literatura siempre me hicieron cómplice con mamá, mi eterno amor.

Y sin más preámbulos, queridos, les comparto de a poco estas primeras imágenes de mis héroes de la niñez.

Y seguramente comenzaré a compartir alguna tira cada domingo. Estén pendientes, porque desde que mamá se fue, no he retomado el blog, pero quizá deba hacerlo, imaginando que mamá aún me lee, y se ríe de mis tonterías. Siempre. Este mate va por vos, mamita amada.

EVASIÓN 1.0
2016/06/26

Evado pensarte y no. Porque en algún punto meridiano te extraño, de pronto, sin preverlo. Y añoro tus signos, los movimientos con significado. Plutónicamente la noche revienta en lluvia. Me detengo. Tus ojos. Hasta casi sumisa te sentía. Todo es temporal. Yo evado a las libélulas que salen de tus pupilas. Todo lo que hoy decida, repercutirá significativamente en el futuro. Quizás hasta la muerte. Hasta que la muerte nos separe, etcétera. Ya dejó de llover, ¿Y vos?

BANG BANG
2014/12/30

La luna es solo una arbotante mal colocada en un cielo fisurado, el infinito dolor doliente, el as bajo la manga, y todas esas coyunturas que se desvanecen en la noche del abismo. La ventana frena torpemente al violento viento que arroja resacas de hojas muertas. Y luego el caos de la confusión. Las pisadas torpes de un elefante herido e imaginario. La sonrisa que es mueca de dolor. La vida orinando la cara de los alegres mutantes del azúcar. Ya es tarde. Ya casi acaba de escribirse la biografía anónima de un desconocido. No hay disparo bien colocado en la sien al que podamos sobrevivir. Bang bang.

365 Días, mamá.
2014/03/30

Hace mucho que ya no soy ni seré el mismo. Antes, además de tener buenos comentarios y lectores copados, me emocionaba que mamá leyera mi blog. Porque mucho de lo que escribía era para ella. Porque la amo por sobre todas las cosas. Y la voy a amar hasta que muera. He sobrevivido este año de dolor sin ella y sin fuerza. He entrenado fuerte. Hice algunos proyectos interesantes. Pero me he cansado. Porque ya no tengo la ilusión de escucharla al teléfono.

Estoy destruido. Es un día negro. Daría mi vida sin pensarlo por su vida. Se lo pedí a Dios. Su vida por mi vida. Te amo mamá. Te amaré por siempre. 365 días sin mamá.

Mamá dejó todo por cuidarnos. Por creer en la familia. Por hacernos, a mis hermanos y a mi, gente de bien.

La gente no muere mientras haya alguien que repita su nombre. Hasta que la última persona deje de repetir su nombre y entonces llegue el silencio, y el olvido. Mientras me quede vida, vivirás en mí, porque te tengo aquí, conmigo, con nuestro amor.

Con nuestros sueños
con la poesía
los cuentos que me leías
con tus pinturas y tus paisajes tristes
con tu inolvidable sonrisa
con tu infinito amor
tu piel blanquísima
esos ojos intensos y tristes
tu angustia
tu voz
la noche me cae como abismo
¿Dónde están tus abrazos?
tus manos suaves
tu bendición de domingo
¿A dónde tu cabello negro?
la gente muere porque vivió
solo te adelantaste un poco
como cuando llegaste a este mundo
a preparar todo para que nosotros llegáramos
ya casi llego mamá
ya casi llego a tu lado
espérame
que debemos llenarnos de cielo
juntos
la mirada.

Te amo.

FASSBINDER
2014/03/05

Sentado en la oficina comienzan a suceder muchas cosas. Afuera. Porque adentro, las mismas historias, las mismas caras, los estado de ánimo, casi siempre son los mismos. Aunque con el tiempo he perfeccionado una técnica que domino desde niño. Y esta técnica es podridora para los que están a mi lado. Y consiste en ignorarlos a todos. Cínicamente ignorarlos. Puedo mirarlos a los ojos e ignorarlos. Me pueden hacer una pregunta y cojo el teléfono, marco un número sin ni siquiera voltear a ver a mi interlocutor. Es una virtud que he perfeccionado con el tiempo. Y las reacciones son varias. Pero desarma esa actitud. Ignorar para salvar la cordura. Como protección. Como una vacuna para quedar inmune ante el pendejismo.

Estando en junta puedo tener una enfurecida partida de ajedrez en mi iPhone on line. Tuitear cualquier idiotez, hacer una compra en el App Store, o puedo tomarme una selfie, como esta, e ignorar a todos, por el mero capricho de ignorar, porque la gente que trabaja a mi lado, no cabe en mis sueños.

Y cuando hablo de sueños hablo de las cosas que realmente importan. O que deberían importar. No estoy hablando de aparearme con Alexis Texas. Hablo de sueños reales, como que se mueran a los que estoy ignorando, o que dejen de ser tan enajenadamente ordinarios.

Pero los sueños, sueños son. Y debería luchar por ellos hasta morir. Pero en este caso, su Señoría, no voy a tomar un revólver para suicidar a mis compañeros de oficina. No. Nunca. Y tampoco voy a ignorarlos tanto. Solo lo necesario como para que no contaminen mis sueños que soñaba de niño. Aunque debo reconocer que he pensado en hacer lo que hacía Rainer Werner Fassbinder: no bañarme y dejarme engordar grotescamente para que nadie se me acerque.


Tal vez lo haga en algún tiempo, y ya estaré subiendo alguna selfie con 100 kilos de más.



 

BOUN GIORNO SIMONA
2014/02/20

Desde hace casi 9 años, Simona ha estado conmigo día con día. Dejó de dormir en mi cama hace 3 años, porque tuve que desechar varios colchones por su culpa. Pero siempre ha estado ahí. Su cama está justo afuera de mi habitación. Generalmente duerme con Félix, mi gato. El asiento de copiloto de mi auto es su lugar. Y a cualquier parte que voy ella ha estado conmigo. Se ha convertido en alguien sumamente importante en mi vida. Es, sin duda, mi sonrisa.

¿Pero qué sucede cuando estoy por salir de casa para irme a la oficina? Simona sabe de todos mis movimientos. Sabe la mochila que tomo si me voy a la escuela, a la oficina, o a entrenar. Sabe los horarios, cuando me despierto, cuando me ducho, cuando preparo el desayuno. Y sus ojos expresivos dan cuenta de ello. Siempre. Así que, yo debo despedirme de beso y decirle alguna palabra de afecto y cariño. Si por alguna razón no lo hago, ella se pone triste. Y no estoy exagerando. Cuando me he ido sin decir chau, Simona no me recibe cuando llego a casa. Además puede hacerse pipí dentro de casa, o sacar el papel higiénico del baño y destrozarlo.

Así que esta mañana, me detuve un momento, y observé que Simona se sube al sillón para mirarme atenta mientras corro por algo que se me olvida, y corriendo histérico me aseguro de dejar la heladera cerrada, apagar las luces, revisar que Kiki tenga agua en su terrario, que el teléfono, que los papeles o la presentación que debo llevar a la oficina, que mis vapeadores, que el radio… Simona me mira, sabiendo que estoy histérico, viendo en el mapa el tráfico y putendo porque voy a llegar tarde, que mis snacks, que una bebida para el camino… Simona me mira y me mira. Entonces es cuando me doy cuenta que debo dejar todo por un lado, la laptop, el iPad, los telefóno, mi mochila… debo hincarme, acercar mi cara a su cara y decir:

“Simona, cariño, debo irme al trabajo, te amo” y darle un beso en su frente.

PD. ¡Adiós Félix! ¡Adiós Kiki! Hola tráfico de mierda.

True Story.

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DOMINGO SUNDAY
2014/02/16

Todos mis domingos son diferentes. Casi. Pero siempre hay una constante. Intento no pensar en nada. Ni en nadie. Los domingos son para mi. Y cuando no tengo algún trabajo extra, algún render por entregar, no hago absolutamente nada que signifique una responsabilidad. Hoy me levanté para revisar el terrario de Kiki. Puse el agua en la pava para cebar un amargo, acercarme al alfajor, acariciar a Simona, saludar a Félix, darles su desayuno y sentarme un momento a escuchar música.

Toda mi vida he disfrutado los fines de semana como si fuera el último. Siempre soy yo los fines de semana. Porque no tengo que soportar el pendejismo de algunos con los que trabajo, ni las horas que gasto de mi vida en el tráfico de la ciudad.

Mientras cebo un mate suena Alanis Morissette, You Learn, y se me viene un recuerdo casi divertido. Cuando ese Unplugged salió al mercado yo estaba enamorado de una mujer que estaba loca. Cuando la conocí, dijo llamarse Claudia. Comenzamos a salir y después me dijo que se llamaba Adelina. Su nombre real era Aida. Creo. Fuimos novios casi dos años, y amigos cercanos casi 3. Ella era inteligentísima. Pero se cambiaba de nombre cada que vez que podía, y argumentaba que nunca te había dicho ese nombre que creías, tan radical y agresivamente, que desistías por discutirlo. Yo podía vivir con esa particularidad sin muchos problemas. Tenía un cuerpo muy atlético y unas nalgas perfectas. Así que sus misterios, sus enredos, su mal carácter, sus visitas inesperadas a mi apartamento a las 3 de la madrugada, se borraban porque yo adoraba sus nalgas. Te asediada hasta volverte loco. Yo comencé a odiarla. De verdad. La odiaba y le tenía miedo. Podía atacar a alguien por la calle si la insultaban con un bolígrafo y después llamarme para decirme que estaba con la policía y que la querían detener llorando y gritando. Ya no podía predecir sus reacciones, y cuando dejas de predecir las reacciones de alguien, pierdes el control. Ella me daba miedo. Me erotizaba y me daba miedo. Comenzó a fingir ser La Maga. Actuaba como ella. Se perdía y desaparecía. Siempre tenía mi atención. Creo que era maquiavélica. Leía y escribía. Su poesía era divertida, irreverente, sus cuentos eran bellos. Muy bellos. Su auto estaba llenos de libros. Ella podía manejar y leer algún libro al mismo tiempo. Argumentando que se aburría en el tráfico. Me daba terror, porque no tenía miedo a morir. Chocaba dos veces por mes. Y me pedía el auto prestado porque el suyo estaba en el taller; recalcándome que ella era frágil, que yo debía protegerla. Ella realmente aparentaba ser frágil, tenía una sonrisa limpia, y una cara de ternura. Todos se la querían tirar. Ella insultaba a los chicos que le miraban el trasero y miles de veces tuve que parar alguna pelea por ese motivo.

Un día me llamó y me dijo que había visto un departamento lindísimo para que viviéramos juntos. Que ella pondría la mitad. Que necesitaba la otra mitad en una hora para cerrar el trato. Y que si no la amaba se lo dijera de una buena vez para no hacer el trato. Me llamó varias veces a la oficina para presionar. Me dijo que si no la amaba entonces solo me la había querido follar y entonces tomaría venganza, porque ella no era el objeto de nadie. Me salí a un parque a pensar. Fui al banco y saqué el dinero. La cité en el parque y se lo dí. Se fue feliz, sonriendo, me dijo que me iba a fascinar el lugar, y que haríamos el amor en él esa misma noche, aunque no hubiera muebles. A la hora me llamó y me dijo que bajara al parque, que necesitaba hablar conmigo. Me regresó el dinero y me dijo que había visto miedo en mis ojos y que había decidido no rentarlo. Me desquiciaba. Desapareció. Meses después apareció estrellando el auto en mi casa porque creía que estaba con otra mujer. Y sí lo estaba. Los vecinos llamaron a la policía y tuve que darles dinero para que no se la llevaran presa. Ahora ella vive en Canadá y está casada, tiene una hija y me escribió diciendo que era curadora de arte, que si quería exponer allá mis pinturas solo tenía que enviárselas. No lo haré.

El domingo pinta para ser un día de recuerdos divertidos e insanos. Yo no sé qué amaba de esa mujer. Si su esquizofrenia, su inteligencia, su pasión, sus manías como desnudarse y tomar un libro que ella creía que yo debía leer, y leerme por horas diciendo que cuando terminara la lectura podía poseerla; o esa manera de llorar por la muerte de su madre.

Spotify toca ahora a Willy DeVille, Spanish Harlmem, y esa canción siempre me hace sonreír, y no tengo ningún recuerdo asociado a ese tema. Debo irme a la ducha.

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LAS MIODESOPSIAS Y YO
2013/01/15

Esto me ha pasado y estoy muy triste. Vamos, que no se va a acabar el mundo. Sin duda tengo que ir al doctor y que me valoren. Tengo miodesopsias. Tranquilos, no es contagioso. Pero está de la chingada. Es decir, para los que no saben que son las miodesopsias y las fotopsias:

Las miodesopsias [del griego, myōdes ‘similar a mosca’ y òpsis ‘visión’] o moscas volantes [del latín, ‘muscae volitantes’] o también cuerpos flotantes son un defecto ocular que se manifiesta en la visión como un conjunto de manchas, puntos o filamentos (a menudo en forma de telaraña) suspendidos en el campo visual. Se trata de opacidades que se forman en el humor vítreo, el cuerpo gelatinoso que rellena el globo del ojo, y que con el paso de la luz proyectan su sombra sobre la retina. En la mayor parte de los casos, son una consecuencia natural del envejecimiento de este cuerpo vítreo, que va perdiendo agua y disminuyendo de volumen. Esta disminución da lugar a que se separe de la retina y colapse. En consecuencia, las proteínas vítreas que han perdido agua se condensan perdiendo transparencia. Aunque estas manchas parecen estar frente al ojo, en realidad flotan en el interior de este.

Causas

Se han identificado como principales factores predisponentes la edad y la miopía. Se observa un aumento en la incidencia de las miodesopsias con la edad. En el segundo caso, se argumenta que los miopes, por disponer de un ojo más alargado, tienden a acelerar el proceso de desprendimiento vítreo.

En cualquier caso, no se ha conseguido identificar con precisión la relación causa-efecto, de suerte que los factores indicados no explican de por sí la aparición y la progresión de las moscas volantes. También se apuntan la diabetes y las operaciones de cataratas como causa de su aparición. En una proporción mucho menor, las miodesopsias pueden ser consecuencia de una enfermedad ocular grave, como la uveitis, hemorragias intravítreas o desprendimiento de retina. En otras ocasiones pueden ser ocasionadas por incidencia de luz directa de tipo LÁSER sobre el ojo, provocando la condensación del humor vitreo.

Problemática

En la mayoría de los casos, las miodesopsias se consideran una circunstancia normal e inocua, que no compromete la visión. En una proporción más reducida, las moscas volantes pueden estar relacionadas con procesos que comprometen la integridad de la retina. Por ello, cuando aparecen de forma muy repentina o asociadas a fotopsias (destellos de luz), debe acudirse a un médico. En este caso, el procedimiento de diagnóstico suele conllevar un examen de fondo de ojo, por medio del cual se examina el estado de la retina para descartar la existencia de una enfermedad o lesión grave. En estos casos, las miodesopsias tienen la consideración de sintoma.

Tratamiento

No existe un tratamiento efectivo y seguro contra las miodesopsias. Cuandos las opacidades son pocas, y tras unos meses, los pacientes se adaptan a ellas, amortizándolas en su campo de visión. No obstante, las moscas raramente desaparecen físicamente, y se mantienen visibles, en particular al mirar superficies homogéneas, como el cielo despejado.

No se ha demostrado relación entre las opacidades vítreas y el uso de complejos vitamínicos basados en vitamina A, luteína y otros componentes. No existen datos objetivos ni referencias médicas de pacientes que hayan mejorado sus opacidades como consecuencia del consumo de estos preparados.

Cabe referir dos recursos de gran excepcionalidad en el tratamiento de miodesopsias. Por una parte está la vitrectomía, que es propia de otras problemáticas oculares pero que va teniendo más aceptación en el mundo para ser utilizada en la miodesopsia. Ésta cirugía consiste en la extracción del humor vítreo y su sustitución por una solución salina. Por la otra, está el uso de la fotodisrrupción por medio del láser. Este método trata las opacidades con descargas láser. En unos casos se busca disgregarlas para hacerlas menos visibles, y en otros desprender sus anclajes, para que se desplacen a la periférica del campo visual. Se ha argumentado que es un método no exento de riesgos sobre la retina y de cuestionable eficacia sobre el problema en sí.

Las recomendaciones generalmente aceptadas, se basan en aprender a convivir con las midesopsias utilizando los siguientes procedimentos:

No “perseguir” las “manchas” con la mirada, ni tratar de enfocarlas; no hacerles caso como si fuesen moscas reales.

Evitar las superficies muy claras; mirar temporalmente a lugares con matices y varios tonos de color.

Cuando se trabaja con computadoras, procurar no utilizar fondos de colores planos muy claros.

Se recomienda consultar a un oftalmólogo si repentinamente:

Aparece un nuevo cuerpo flotante, aunque sea solo uno.

Se perciben centelleos de luz (cuando el humor vítreo roza la retina o tira de ella, causa la sensación de centelleos de luz).

Se sufre la pérdida de la visión lateral, especialmente en personas con edades mayores a 45 años.

Bueno, esto fue repentino. De pronto vi como una pelusa flotando y la seguí viendo. Muevo el ojo y estas pelusas o gusanos se mueven como se mueve una basurita que flota en el agua, o pero aún, como si flotara en aceite. Llega a ser desesperante. Hasta dolores de ojo he tenido. No quiero exagerar. Me da ganas de llorar. Pero después me limpio las lágrimas con billetes de mil pesos y se me pasa rápido.

En serio, me encuentro preocupado. Estar viendo miodesopsias flotando puede ser esquizofrénico. Termina por cansar. ¿Qué pasará cuando comience a ver elefantes, vacas o dinosaurios?

No lo sé. Me cago en la ciencia, en el deterioro del cuerpo y en todo. Me da ganas hasta de vomitar. Espero mañana no quedarme sordo. Ya no podré hacer bizcos mientras me apareo (mentira, nunca he hecho bizcos).

No sé qué pase conmigo, pero por lo pronto, voy a escuchar el Caprice 24 de Paganini y cerrar los ojos. Y pensar que no tengo un trastorno en el ojo, sino simplemente un trastorno mental. Sería más fácil para mí. Etcétera.

NAVIDAD
2012/12/26

Después de todo, Navidad es una de las épocas que más disfruto del año. Desde niño estas épocas me derriten. Mis recuerdos casi siempre son los mismos. Mi familia, pequeña, reunida en la mesa, con la cena, la charla, las velas, el árbol de navidad, las luces, las ansias por los regalos, la música de fondo. Mi padre al lado de mi madre. Mis hermanos…

Pocas veces al año coincidimos en una cena con esa ceremonia. Pocas veces estamos reunidos. La Navidad, es un pretexto para estar juntos, para reiterar el amor que existe entre nosotros. Amo aquellos tiempos en los que me iba a la cama y esperaba a Santa Clous hasta que me vencía el sueño. Añoro cuando me despertaba emocionado por los juguetes, y corría en pijama a buscarlos bajo el árbol. Echo tanto de menos esas Navidades de cuando era niño.

Fui un niño muy feliz, demasiado feliz. Jamás voy a tener una Navidad completa si alguno de los miembros de mi familia llegase a faltar. He crecido, pero mi corazón, mis ansias, mis sueños, se quedaron en mi niñez, en mi mamá con su cabello hermoso, con su sonrisa, o en mi padre con su mirada tranquilizante, cuidándonos, llenándonos de amor; de aquella época de cuando era niño, y lo único que importaba es que fuera feliz.

Gracias Mamá, gracias Papá.

PD. Feliz cumpleaños, Jesús de Nazareth.

LO CORRECTO
2012/09/04

Vivimos en un mundo ruidoso. A veces perdemos la dirección de donde buscar los sueños. El miedo nos hace escondernos. Quizá esto no suponga cobardía alguna. Solo es el salvoconducto para preservar la tranquilidad.

Somos tan pendejos. La zona de confort es una delgada línea rota. Con las sombras, esa línea se confunde en la oscuridad. Pero no hay nada que temer.

Las historias ya están escritas. Únicamente cambian los actores. Alguien va a vivir nuestra historia y la terminará de otra forma. Sin duda esto nos da otras posibilidades. Intelegir nuestra existencia como una eternidad nunca fue la mejor opción. Por solo un instante dejamos de ser polvo. Somos un saco de vísceras razonantes. No somos otra cosa. No pretendamos ser otra cosa. A veces, hacer lo correcto duele. Duele muchísimo, pero es lo correcto.

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