(K&S) YEAH BABY

Kleskurichvog se acodó en la ventana y preguntó: Simona ¿Hemos descubierto nuestro rol en este planeta y el rol del planeta frente al Universo Profundo? En su aplastante totalidad, el Universo lo tiene todo, todos los elementos para su bastedad, para su propia existencia ¿Qué es el Universo? ¿Cual es el jodido propósito de nosotros […]

¿A DÓNDE FUE MI LUCIDEZ?

En una ciudad en donde los elefantes rosas cada vez son más comunes, en donde los hipopótamos de color violeta se pasean con sombrillas hilvanadas de tela de himen, yo me pregunto, ¿A dónde se fue mi lucidez? ¿Será acaso que huyó con el Señor Imaginación para poner una marisquería? ¿Será que se comió grandes […]

HIJA DE LA CHINGADA

Poema de Kleskurichvog, un día que estaba con ganas de matar a cualquier cadáver… Espiralizada tu lengua laberínticos tus dedos ¿atea de vos? ¿de qué te sirve tener entre las manos un colibrí muerto? mi cerebro se desliza en silla de ruedas por el mapa de vos tu lengua se habla de sí me humedece […]

KLESKURICHVOG Y SIMONA

La gente que ha estado cerca de mi, sabe que llevo más de 4 años preparando una novela. Conformada por cuentos, textos esquizofrénicos (apuntes de Kleskurichvog) y las crónicas (que se componen básicamente en diálogos entre Simona y Kleskurichvog) He recibido mails de amigos que piden que publique los cuentos. Les comento al respecto. Estamos […]

KLESKURICHVOG Y SIMONA CRÓNICAS 02

EL MOCO Kleskurichvog se metió el dedo a la nariz y comenzó a jirarlo suavemente. – Ojalá no me sangren las posas, carajo – pensaba Kleskurichvog. Entonces hizo un movimiento ágil y se sacó un moco. – ¡Caray, es el moco más grande que he visto! – exclamó Kleskurichvog – ¡Es el moco más grande […]

KLESKURICHVOG & SIMONA CRÓNICAS 01

SOLEDAD Y de pronto fue que algo se impacientó en el medio del sueño, no sé explicarte en que momento las lágrimas brotaron, y yo estaba sentado en la cama, un poco jadeando y tembloroso, el cuerpo no daba para más, era el importante hemisferio norte de mi mente que babeaba de a poco en […]

EL TRANVÍA, KLESKURICHVOG

Después del estornudo, la Señora Flatulencia cerró las piernas, sin proferir palabra alguna. El señor del tranvía la miró con un gesto terrible, no se sabía si era lascivo el gesto, o de asco, pero el tema era que la miraba a través del espejo retrovisor. Doña Flatulencia apretaba más las piernas, y se sonrojaba. […]