Archive for the ‘Kiki’ Category

CIAO 
2015/04/19

Nos vamos de a poco

borramos rostros 

rastros

restos

quedamos ausentes

lejanos

fríos

inolvidables 

mientras la memoria funcione

después llega el alzheimer

o la demencia senil

llega el tiempo y el olvido

llega la eutanasia 

la rabia

la impotencia 

después silencio

noche infinita de ojos cerrados

se extinguen los sueños

se agotan las lágrimas

ya no hay dolor

ni dolo

no hay cortocircuitos

ni espasmos

ni sonrisas 

las sombras son cada vez menos sombras 

somos menos

después la nada. 


CHAU KIKI
2015/04/18

Hace algunos días vi el comportamiento de Kiki diferente. Solo tuvo una muda de piel en su vida. Así que debido a eso, descubrí apenas hace un par de semanas, que Kiki era macho. 

Anoche estuve observándola, metí la mano al terrario y se levantó lanzando una mordida a mi mano. La moví a tiempo y no logró morderme. Ahora entiendo que me estaba diciendo chau. A su manera. 

Les parecerá increíble la historia, y es cosa que honestamente me chupa un huevo, pero Kiki se estuvo moviendo y subiendo al cristal como nunca lo hizo en sus casi seis años que vivió conmigo. Atípico comportamiento. Yo tuve una contractura en la espalda inexplicable. Mi terapeuta no pudo deducir cómo fue ni por qué me sucedió. Yo mismo no pude explicarlo. Ahora entiendo que comencé a sentir el adiós de Kiki. Aprendí mucho de ella, mi amada tarántula rosada. 

Y se quedó inmóvil, quieta en la historia, imborrable en mi vida. 

Buen viaje Kiki. 

SIMONA Y EL 2015
2015/01/02

¿Que si amo a Simona? La amo. Es mi compañera desde hace 9 años y aún recuerdo cuando nació, yo la recibí. Hoy hicimos la primera caminata del 2015. No sé qué piense ella de mi, pero sé que me ama, a su manera, y me lo demuestra en cada paso. Extraño a mi mamá, y Simona se me sube y me lame la cara cuando me ve pensativo. Félix mi gato, igual de celoso y demandante. Kiki mi tarántula, recibió el año en su madriguera. Seguimos siendo cuatro en casa. Y caminando juntos, seguimos los pasos que dejaron los de adelante, los abuelos primeros… Que este año sea de puta madre.

EL NIDO
2014/02/28

 

Las tarántulas viven hasta 20 años como adultas y tardan 10 en llegar a adultas. Por lo tanto y en cautividad, viven hasta 30 años. ¡Treinta años! ¡El doble que un perro, como un caballo…! Esto en las hembras; los machos viven mucho menos. Todas las arañas cambian de piel (mudan) para poder crecer, ya que la piel oficia de esqueleto externo y es rígida. La piel vieja mantiene mas o menos la forma de la araña y parece que hubiera dos. Pero ojo… mientras que la mayoria de las arañas deja de crecer y mudar cuando llegan a adultas, en las tarántulas las hembras adultas siguen mudando y mudando toda su vida. ¿Será por eso que son tan grandes? Así es que Kiki, mi tarántula rosada (Grammostola Rosea) es probable que salga de su madriguera, del tamaño de un dinosaurio. Todo esto, porque finalmente, Kiki ha cerrado completamente su madriguera, por tanto, finalmente, después de días de angustia y monitoreo, ha iniciado su crecimiento.

¿Qué estará pasando allá dentro?

Larga vida a Kiki. No tengo nada más que agregar su Señoría. Que quede asentado en el acta.

 

 

ECDISIS
2014/02/22

Estos días han sido complicados, absurdos, de tráfico, de calor. A veces me imagino a un baboso saliendo de su coraza y exponiéndose al sol cuando me estoy derritiendo dentro del auto, con el sol arriba recordándome que la vida es una cabrona, justo en el medio de tráfico, intentando, ya no llegar a tiempo al trabajo, sino intentar ya no llegar tan tarde.

Sin duda, vivir en la Ciudad de México puede ser un fastidio en la medida que pasan los días. Siempre hay caos, siempre existe una traba para llegar a tu destino con una sonrisa. Y no estoy exagerando. Solo basta mirar la cara de malcogidos que llevan todos por las mañanas en el periférico para dar cuenta de ello.

Anoche, mágicamente, el tráfico era mínimo, al menos por la ruta que uso diario desde la Colonia del Valle a Ciudad Satélite. Llegué a casa y descubrí que Kiki está en pleno “mea culpa”. Es decir, está justo en el proceso de cambio de exoesqueleto.

 

No sé cómo sentirme. Los procesos de vida y muerte me lastiman. Y sé que esta semana he estado hablando acerca de Kiki y mis mascotas, y seguramente están podridos de leer de lo mismo, pero es algo que de alguna manera me tiene preocupado. En fin. Apenas puedo lograr ver lo que muestro en el video. Y espero que el dios de las tarántulas haga lo suyo para que Kiki salga de este proceso tan doloroso, firme y de pie, como un vendedor de BonIce®

BOUN GIORNO SIMONA
2014/02/20

Desde hace casi 9 años, Simona ha estado conmigo día con día. Dejó de dormir en mi cama hace 3 años, porque tuve que desechar varios colchones por su culpa. Pero siempre ha estado ahí. Su cama está justo afuera de mi habitación. Generalmente duerme con Félix, mi gato. El asiento de copiloto de mi auto es su lugar. Y a cualquier parte que voy ella ha estado conmigo. Se ha convertido en alguien sumamente importante en mi vida. Es, sin duda, mi sonrisa.

¿Pero qué sucede cuando estoy por salir de casa para irme a la oficina? Simona sabe de todos mis movimientos. Sabe la mochila que tomo si me voy a la escuela, a la oficina, o a entrenar. Sabe los horarios, cuando me despierto, cuando me ducho, cuando preparo el desayuno. Y sus ojos expresivos dan cuenta de ello. Siempre. Así que, yo debo despedirme de beso y decirle alguna palabra de afecto y cariño. Si por alguna razón no lo hago, ella se pone triste. Y no estoy exagerando. Cuando me he ido sin decir chau, Simona no me recibe cuando llego a casa. Además puede hacerse pipí dentro de casa, o sacar el papel higiénico del baño y destrozarlo.

Así que esta mañana, me detuve un momento, y observé que Simona se sube al sillón para mirarme atenta mientras corro por algo que se me olvida, y corriendo histérico me aseguro de dejar la heladera cerrada, apagar las luces, revisar que Kiki tenga agua en su terrario, que el teléfono, que los papeles o la presentación que debo llevar a la oficina, que mis vapeadores, que el radio… Simona me mira, sabiendo que estoy histérico, viendo en el mapa el tráfico y putendo porque voy a llegar tarde, que mis snacks, que una bebida para el camino… Simona me mira y me mira. Entonces es cuando me doy cuenta que debo dejar todo por un lado, la laptop, el iPad, los telefóno, mi mochila… debo hincarme, acercar mi cara a su cara y decir:

“Simona, cariño, debo irme al trabajo, te amo” y darle un beso en su frente.

PD. ¡Adiós Félix! ¡Adiós Kiki! Hola tráfico de mierda.

True Story.

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SAN VALENTÍN.
2014/02/15

Hace un año mamá estaba entrando al Quirófano. Yo había corrido la Spartan Race y tuve un sueño terrible. Hace un año también era San Valentín. Mi mundo parecía otro. Siempre voy a amar a mamá por sobre todas las cosas. Siempre. Kiki lleva dos días en su madriguera. Ha tapado, a su modo, la entrada. No puedo abrir el terrario, no puedo verla. Quizá ya está en su proceso. No puedo ver nada.

El amor real siempre es real. Viene en diferentes presentaciones, pero siempre es real. Es real cuando es real. Muy poca gente estuvo conmigo cuando perdí a mamá. Y esa gente siempre va a estar conmigo de una u otra forma. Un par de amigos me llaman cada semana para ver cómo voy. No importan las largas distancias. No importa eso cuando la gente en verdad te aprecia. Y estos días me han sucedido algunos milagros. Y sé que es mamá. Lo sé. Y aún cuando no tenga base científica, lo sé. Mamá es mi amor real. Siempre lo será, hasta que llegue mi hora de alcanzarla.

Mi San Valentín es mamá. Es Kiki cambiando de piel, es Félix ronroneando a mi lado, es Simona, es mi hermano en el teléfono, o mi mejor amigo llamando. También es la chica a la que no pude invitar a salir. Porque no quiero hacerla sufrir, y yo estoy sufriendo y con cambios de estado de ánimo y preferí no invitarla a salir para que no se enamore y después llore por mi.

Ojalá Kiki no muera, porque a mamá no le gustan las arañas. Y ojalá yo no me enamore, porque he perdido la capacidad de llorar.

Mamá: No sé qué hacer.

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ECDISIS DE KIKI ROUND 2
2014/02/12

Vengo llegando del Crossfit a casa, y me encuentro con esta escena. Sé que de primera vista no dice mucho esta imagen. Pero les voy a contar.

Este es el terrario de Kiki, mi tarántula rosada. Lo que ha hecho es que ha movido su terrario. Ha escarbado para comenzar a tapar su nido. Puede taparlo totalmente. O eventualmente dejarlo así. Esto para darle cabida a su crecimiento. Como es sabido, las tarántulas cambian de piel cada cierto tiempo para estimular su crecimiento. Este es un proceso doloroso y muy delicado para ellas. Hace casi 4 años cambió de piel y lo documenté cuidadosamente. https://m2atk.wordpress.com/2010/04/12/ecdisis-de-kiki-proceso/ Así que ahora, está a punto de comenzar ese proceso. Dejan de comer por meses antes de ello. Hace dos semanas tuvo su última comida, un par de grillos. Así que siendo optimista, no llega tan débil a este proceso. Me angustia que muera, que siempre hay probabilidades de ello. Esta vez no puedo auxiliar este proceso, que puede durar hasta doce horas. Se ha metido a su madriguera y apenas puedo ver parte de su vientre.

Ya no me asusta la muerte desde que mamá ha partido a su viaje. Solo cierro los ojos y espero que todo vaya bien. Kiki ya es una tarántula adulta. Casi tiene 7 años de edad. Dios salve a Kiki.

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ATTACK (Kiki)
2012/01/16

Finalmente, y después de casi 4 meses sin comer, Kiki anoche se cenó esta suculenta cucaracha de Madagascar. Kiki, mi Tarántula Rosada, es una mascota un tanto extraña. En más de una ocasión a acaparado toda mi atención. Y es que su comportamiento solitario e independiente, su desenfado, esa cautela con la que se mueve, me hacen admirar y quedar seducido, amar a la vida en cualquiera de sus formas.

Ya sé que hay personas que no pueden ver una araña. Yo, en cambio, soy muy dado a observar las técnicas instintivas de Kiki. Me informan que es muy grotesco ver a una tarántula comer. Yo pienso que es más grotesco ver a Agustin Carstens comiendo Kentucky Fried Chicken.

¿Ustedes que opinan? Debatan, forenses.

 

LA CENA DE KIKI
2010/05/22

Quizá he sido un poco obsesivo con los cuidados de Kiki, mi tarántula rosada. Pero vamos poniendo claro el asunto. Kiki me tiene obsesionado con su comportamiento. Siempre me ha fascinado el diseño de las arañas. Recuerdo que cuando era niño, un amigo y yo atrapábamos arañas todo el tiempo. Buscaba algún frasco en la cocina de mamá, y salía con este niño a los jardines a atrapar arañas. Alguna vez se nos cayó el frasco en casa. Y las arañas corrieron por todas partes en el patio. Mamá se escandalizó. Pero por alguna extraña razón, mamá siempre me perdonaba todo. Mi hermana dice que yo fui, y sigo siendo el consentido. Yo creo que mamá nos ama por igual. Pero yo soy más carismático que mi hermana. Sin duda. Es como si ella fuera una araña y yo una mariposa bellísima. Frágil y maravillosa, por lo tanto, pues necesito de más cuidados.

Pero regresando al tema, forenses, las arañas puede resultar terroríficas para muchas personas. Y yo en cambio, siempre tuve un inusual interés en ellas. Vamos, una obsesión, que con el tiempo, se ha ido quedando en mi estilo de vida. No quiero decir que muchas mujeres con las que he salido sean unas arañas, no. Ahí sí he sido muy selectivo. Pero con respecto a las arañas, he tenido algunas cuantas como “mascotas oficiales”, a partir de que vivo solo.

Los investigadores afirman que las mujeres no pueden dejar de temer a las arañas e incluso nacen con un miedo natural a los insectos de ocho patas.

Aunque ya se tenía conocimiento de que las mujeres son cuatro veces mas propensas a padecer aracnofobia que los hombres. Pruebas realizadas con bebés, donde se les mostraban imágenes de arañas, demostraron que incluso antes de cumplir el primer año de edad las niñas les temen, mientras que los varones ni se inmutaron con estas.

Psicólogos de la Universidad Carnegie Mellon afirman que sus hallazgos sugieren que las niñas están genéticamente predispuestas a temer a los animales potencialmente peligrosos. También suponemos que están genéticamente programadas para tener esos terribles gritos y llamarnos por una araña que no sobrepasa el medio centímetro de tamaño.

El psicólogo David Rakison declara que las mujeres podrían venir predispuestas al miedo a arañas y serpientes, porque sus picaduras representaban un peligro especial para las mujeres de la prehistoria, cuyos hijos morían o tenían una vida muy difícil sin su madre. Los hombres en cambio tenían afrontar los riesgos para encontrar comida.

Estudios anteriores en adultos y niños arrojan que el 5,5 por ciento teme a las serpientes y el 3,5 a las arañas.

Yo soy un macho que derrama testosterona por todas partes (bueno, eso tenía que decirlo, aunque no tenga nada que ver con este post).

En fin, después de un mes que Kiki cambió de exoesqueleto (he documentado su proceso y lo puedes ver AQUI), finalmente ha tenido una cena decente: Un pinky (cría de ratón). Esto equivale para un humano como yo, a una cena como la que propongo: Un Pannette a la Sorrentinna (Pannette en salsa de jitomate con queso) Scallopine al limone (Escalopa de ternera flameada en salsa de limón) acompañado de un Bianchi Borgoña (es mi vino favorito, y espero que no me odien por mi fineza).

Señores, les dejo el video que he hecho, y una serie de fotografías…

 

VER GALERÍA COMPLETA AQUÍ