Archive for the ‘Comic’ Category

DOMINGO DE CÓMICS
2017/09/03

Había olvidado la delicia de las novelas gráficas y las tiras de Quino. Recibí un correo de Cora Finkelstein pidiendo que dé los créditos de Astérix, autor, etc. Pero creo que la intención del blog no es esa, para eso está Google o Wikipedia. Quería únicamente hablar acerca del impacto en mi niñez y la nostalgia que me produce encontrar los cómics que amé, hoy, siendo adulto. Vamos, que no quiero agriar la fiesta de nadie. Ni hacerme el intelectualoide. Muy al contrario, quiero seguir divirtiéndome haciendo un post aquí. Gracias Cora, por la retroalimentación. ¿Desde cuándo me escribís? ¿2008?

Hoy quiero compartir esta tira de Mafalda. Muchos de mis amigos charrúas y gauchos la amaban. Yo sigo amándola. Tengo más memoria gráfica que asociativa. Y aún tengo muchas de las frases de Mafalda. Siempre tendré algo de Mafalda en mi psique, como de muchos tantos que me han acompañado a lo largo de mi vida. Los domingos vale la pena olvidar todo, hacer el amor, beber una buena cerveza o un buen vino, y soñar. Mafalda no me hace soñar exactamente, me hace viajar en una introversión en espiral, un viaje interno, un laberinto racional. Claro que me ha arrancado sonrisas, pero Mafalda me arranca más nostalgias.

Esta tira me hace pensar en la personas que envidian a otras. Creo que nunca he envidiado a nadie. He sido muy afortunado. Y aunque tengo algunos detractores a nivel profesional, siempre recuerdo que “algunas personas no han entendido que la Tierra gira alrededor del Sol y no alrededor de ellas”, y entonces sonrío.

ASTÉRIX & OBÉLIX
2017/08/28

Cuando eres niño, todo es más fácil. Sin duda habrá sinsabores que te harán darte cuenta lo cabrona que puede llegar a ser la vida de adulto, pero en definitiva, todo parece tener solución. Y un día creces. Todo se esfuma. Un día te llenas de melancolía e intentas averiguar si realmente traicionaste tus sueños de niño, o realmente llegaste a ser el adulto que soñaste ser.

En estos días se me ha agolpado mi niñez y de qué forma. Hice un viaje con mi padre y mi hermano y somos tan desconocidos. Tan intolerantes. El mar estaba ahí, tratando de hacer su labor. Pero no sucedió nada. Las expectativas se fueron. Las esperanzas. Todo. Recuerdo que mi padre fue un extraño cuando niño. Siempre estaba de viaje o ausente. Acariciaba a su secretaria en la clandestinidad. Eso lo supe años después. Y ahora acaricia sus recuerdos. Su cabeza está llena de fantasmas. O de piedras. No hubo un chau en el aeropuerto. Fue una oda al surrealismo. Yo observaba los días y sentía que estaba en un lienzo de Dalí. Se me desfiguraron los recuerdos. Con la ausencia de mamá no queda nada.

Y no es que venga al blog a hacer una catarsis absurda ni me coloque en el juego ególatra de víctima y victimario. No queridos forenses. En realidad después de un viaje de mierda siempre viene la calma. Y la calma viene con un recuerdo grande y feliz. Mis primeros cómics.

Esta es la época dorada de mi niñez, cuando mi tío Arturo me llevaba al quiosco a comprar su diario y me compraba una tira cómica. Archie era uno de mis favoritos. Y Astérix. Y los he encontrado. En formato digital. Quizá mi lado romántico nunca me permitió disfrutar tanto los cómics de superhéroes. Vamos, claro que lo disfrutaba, pero siempre me gustaron los personajes con tintes más humanos que los superpoderes. Y de pronto todo toma respiro. Mis ojos se llenaron de agua al leer las primeras líneas de estos cómics. Porque muchas veces los leí con mamá. Y Astérix fue un tema fascinante por sus referencias históricas. Me sentí en aquella mesa después de comer, charlando con mamá, acerca de los comentarios y las fantasías de un niño tan lleno de manías, con condiciones especiales. Mamá siempre tuvo la paciencia conmigo. Siempre. Nunca fui un héroe del todo, pero ella me trataba como si lo fuera. Ojalá pudiera regresar a esa época, en donde mamá me tomaba de la mano para cruzar el boulevard, e íbamos a comprar pan, o me llevaba al Tae Kwon Do. Astérix y Obélix flotaban por la noche en el entramado infinito de mi imaginación. Sus aventuras me inflamaban el pecho de ansias. Quería viajar igual que ellos y llenarme de aventuras. Y crecí con ese recuerdo. Con esa fuerza descomunal de Obélix. Con ese ingenio absoluto de Astérix. Y hace unos días que me enfrenté a esos recuerdos me llené de ansiedades muchas. Y hasta sonrisas. Me hubiera fascinado sentarme a esa mesa mamá, en donde vos lucías radiante y bellísima, con esa sonrisa que iluminaba mis días, y volver a leer estas aventuras, que nunca me abandonaron del todo.

Porque jamás existirá nada que pueda cambiar mi lazo con mamá. Nada. Ni mi padre ni mis hermanos. Y ellos vivirán resentidos conmigo, sabiendo que yo fui el más amado y el más consentido, el más valiente, el más loco. El arte y la literatura siempre me hicieron cómplice con mamá, mi eterno amor.

Y sin más preámbulos, queridos, les comparto de a poco estas primeras imágenes de mis héroes de la niñez.

Y seguramente comenzaré a compartir alguna tira cada domingo. Estén pendientes, porque desde que mamá se fue, no he retomado el blog, pero quizá deba hacerlo, imaginando que mamá aún me lee, y se ríe de mis tonterías. Siempre. Este mate va por vos, mamita amada.

CÓMIC: VACACA Y ALLIEN
2015/02/16

Esta es la historia de amor entre Vacaca Angus, y Allien Maussán. Allien ha cruzado la Vía Láctea para ver a su amor…

Pero…

CÓMIC: ÉL NO PIDIÓ SER…
2011/06/03


LA MARRANA EMPLUMADA (EL PRINCIPIO)
2009/08/02

Queridos Forenses. Como era de esperarse, hemos diseñado un nuevo cómic que será lanzado en los próximos meses bajo la firma de DC: La Marrana Emplumada. He aquí el nacimiento, la historia de este peculiar superhéroe, que velará por la ciudad que lo vio nacer, y mantendrá el orden de una ciudad que se niega rotúndamente a morir en las garras del mal… Ya estaré trayendo puntualmente los bocetos y la saga completa. Y ahora así, sin más preámbulos y como dicen en las Vegas, Ladies and Gentlemen, it’s La Marrana Emplumada time!

Corría el año 2006 de nuestro Señor. Y las calles de una ciudad perdida siempre alberga historias que rompen cualquier posibilidad de reconciliación entre la razón y la locura. Se dice que Elodia traía un colchón amarrado en la espalda, por si alguien quisiera fornicar con ella. Sin embargo esta posibilidad era absurda, ya que Elodia era una marrana de 200 kilos, flácida de todo el cuerpo, y con una masa corporal que asustaba a cualquier persona que tuviera un poquito de noción de lo que la estética dictaba. Sin embargo esto no era un impedimento para que el Pajarito de mal aliento se hubiera enamorado de ella. Elodia gustaba de correr (si era posible considerar el trote torpe que puede tener una marrana de 200 kilos)  por las calles de Nezablow. Y cuando corría se le movían las gelatinosas ubres de un lado para el otro.

Pajarito en cambio, era un desaliñeado y torpe ser, que además de cobarde, existían fuertes rumores que su mal aliento era producto de su dieta que le habían impuesto sus padres, a base de visceras y tripas y cualquier otro retazo, ya que la tradición familiar era comer desperdicios de cualquier bote de basura de ciudad Nezablow, o de las zonas aledañas. Cuando Pajarito vio por primera vez a Elodia, se estremeció ante el volúmen de sus carnes, y la risa cínica de una marrana de 200 kilos, que corría y corría, con los pechos al aire, sin sostén que pudieran detener el fuerte balanceo de esas ubres gigantescas del tamaño de cabezas de enano. Pajarito se posaba cerca de ella y Elodia solamente se giraba para quedar sobre su colchón y poder ser penetrada. Pajarito la montaba y jadeaba, y con su mal aliento podía matar las garrapatas que Elodia traía de tanto haber vivido en la calle, con ese colchón amarrado en su lomo. Esto llamó la atención del público en general, porque jamás se había visto copular a una marrana de 200 kilos con un pajarito de mal aliento.

Producto de esa relación, la marrana de Elodia dio a luz a un ser bastante interesante. Era una cría mitad marrano mitad pájaro. Era un puerco lleno de plumas, con una cabeza desproporcionalmente pequeña y un aliento fétido. Elodia y Pájarito afirmaban que era una hembra su cría. Pero fuertes rumores aseguraban que La Marrana emplumada poseía 3 penes y cinco váginas. Su dieta consistía en comer excremento seco de perro. En las calles aledañas en donde Pajarito había construido un nido con todas las características de un chiquero, existían muchos maleantes. Elodia después de haber sido penetrada por todos esos maleantes, vivía ahora feliz con la posibilidad de tener una familia con Pajarito aliento fétido. Juntos decidieron combatir al crimen organizado, pero la insistencia de copular por parte de Pajarito orillaba a Elodia a vivir boca arriba, ya que sino era Pajarito la que la montara, tendría que ser algún otro ser o cualquier perro callejero, sin ambición, sin sueños. Pajarito vivía erecto, si eso podía ser una erección, con su escaso centímetro y medio de virilidad, sonreía a su Elodia de 200 kilos de amor. Y es así como la Marrana Emplumada creció en las calles de Nezablow, entre el abandono de sus padres que solamente vivían para aparearse, y entre la basura, entre condones usado y entre tanta injusticia; que decidió retomar la tarea que sus padres no podían llevar acabo por tanto apareo. “No eres más puta Elodia, porque no te levantas más temprano” decía Pajarito en un castellano mal pronunciado producto de su fétido aliento.

Pasaron los años, y La Marrana Emplumada había alcanzado su madurez sexual. Pero este dato es meramente referencial, ya que nadie quería fornicar con ella, pues agraciada fisicamente no era exactamente. El poder que La Marrana emplumada poseía, era meramente vomitivo. Cualquiera que la miraba con una tanga o lencería puestos, le daba por vomitar. Y es así como ella comenzó a matar “a todos los chicos malos” del barrio. Los hacía vomitar hasta morir, haciendo su ya famoso Strep-Teas asesino. Nezablow había dado a luz a un ser asqueroso y gelatinoso, un superhéroe conocido como La Marrana Emplumada. Un ser mitológico mitad marrano mitad pájaro. Ahora el crimen tenía un nuevo enemigo. Era la voz de la sociedad, encarnada en ese puerco ancestral emplumado, que guardaba bajo ese asqueroso aspecto, la lencería que provocaría el derramamiento de vómito, de todos los criminales que asediaban a una ciudad que estaba ya cansada de sufrir.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

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