Archive for the ‘Carta de amor’ Category

EVASIÓN 1.0
2016/06/26

Evado pensarte y no. Porque en algún punto meridiano te extraño, de pronto, sin preverlo. Y añoro tus signos, los movimientos con significado. Plutónicamente la noche revienta en lluvia. Me detengo. Tus ojos. Hasta casi sumisa te sentía. Todo es temporal. Yo evado a las libélulas que salen de tus pupilas. Todo lo que hoy decida, repercutirá significativamente en el futuro. Quizás hasta la muerte. Hasta que la muerte nos separe, etcétera. Ya dejó de llover, ¿Y vos?

365 Días, mamá.
2014/03/30

Hace mucho que ya no soy ni seré el mismo. Antes, además de tener buenos comentarios y lectores copados, me emocionaba que mamá leyera mi blog. Porque mucho de lo que escribía era para ella. Porque la amo por sobre todas las cosas. Y la voy a amar hasta que muera. He sobrevivido este año de dolor sin ella y sin fuerza. He entrenado fuerte. Hice algunos proyectos interesantes. Pero me he cansado. Porque ya no tengo la ilusión de escucharla al teléfono.

Estoy destruido. Es un día negro. Daría mi vida sin pensarlo por su vida. Se lo pedí a Dios. Su vida por mi vida. Te amo mamá. Te amaré por siempre. 365 días sin mamá.

Mamá dejó todo por cuidarnos. Por creer en la familia. Por hacernos, a mis hermanos y a mi, gente de bien.

La gente no muere mientras haya alguien que repita su nombre. Hasta que la última persona deje de repetir su nombre y entonces llegue el silencio, y el olvido. Mientras me quede vida, vivirás en mí, porque te tengo aquí, conmigo, con nuestro amor.

Con nuestros sueños
con la poesía
los cuentos que me leías
con tus pinturas y tus paisajes tristes
con tu inolvidable sonrisa
con tu infinito amor
tu piel blanquísima
esos ojos intensos y tristes
tu angustia
tu voz
la noche me cae como abismo
¿Dónde están tus abrazos?
tus manos suaves
tu bendición de domingo
¿A dónde tu cabello negro?
la gente muere porque vivió
solo te adelantaste un poco
como cuando llegaste a este mundo
a preparar todo para que nosotros llegáramos
ya casi llego mamá
ya casi llego a tu lado
espérame
que debemos llenarnos de cielo
juntos
la mirada.

Te amo.

312
2014/02/04

Todo sigue igual mamita. El sol se asoma cada mañana como si la vida fuera solo eso, un instante y kapput. Las luchas que hacemos aquí quedan. Y el tiempo borra nuestro rastro. Todo el tiempo. La historia nos rescata y apenas reconoce a algunos nombres. Yo repito tu nombre todas las mañanas. Invocando todo de ti. Me haces tanta falta mamá. 312 días de tu partida. Tu viaje hacia lo desconocido. Toda esta ausencia tuya me duele. Apenas y sonrío. A veces en el trabajo me hacen reír. O mi hermano. Estás dentro de mi. Y estás en todas partes. En el sol y en la luna, en mi cielo, en mi alma, y en todas las cosas buenas que me han sucedido en mi vida.

Nunca estaré completo más. No tengo palabras que definan lo que eres. Pero eres el gran amor de mi vida, mi amiga verdadera, mi dulce amor, mi amor eterno, mi hermosa mamita. Siempre pienso en ti. Te amo.

¿Podrás leer aún todo lo que te escribo mamá?

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A MAMÁ…
2013/02/23

Aquí es donde entreno mamá, cuando salgo a correr. Este lugar tiene cierta magia, cierta fuerza. Aquí es donde salgo en bicicleta también, regularmente los fines de semana ¿Te acuerdas cómo me enseñaste a montar, cuando niño, mi bicicleta de E.T.? ¿Cuando corrías atrás de mí sosteniéndome del asiento para que no cayera de la bicicleta? Pues un día dejé de caerme.

No soy nada sin ti. Tú y yo tenemos una conexión infinita y eterna. No soy yo cuando estás enferma. No logro controlar la tristeza. Ya quiero que te alivies y podamos ver este estúpido video que hice, para mostrarte el lugar en donde corro, y podamos reir, y finjas que no te has aburrido, solo para no hacerme sentir mal.

Te amo tanto mamá.

FELICIDADES, MAMÁ
2012/05/10

Recuerdo una noche en la que mamá preparaba las cosas para salir de viaje. Se sentía una energía de felicidad y optimismo en casa, yo siempre me emocionaba. Nos ponía nuestra ropa en las valijas, y preparaba snacks para ir comiendo por el camino. Nos daba bolsas por si nos mareábamos mi hermana y yo. Quizá tendría unos 7 años. Recuerdo siempre a mamá procurándome, cuidándome. Mamá tiene una sensibilidad extrema. Cosa que yo le heredé. Y por eso tenemos una gran conexión.

Los cuadros más bonitos que he visto son de mamá. Ella es una excelente pintora. No recuerdo a mamá preparando su ropa, ni preparándose un snack. Quizá, y ahora que lo pienso, mamá solo vivía para cuidarnos. Hoy se me llenan mis ojos de agua cuando veo que mamá ha enfermado. Daría mi vida, sin dudarlo, por ella, infinitamente. Dios ha sido bueno conmigo, me ha dado a una gran mujer por madre. Y por ello estoy tan agradecido. Gracias mamá. Te amo.

THIS IS THE END
2011/09/30

(…) Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands the end
No safety or surprise, the end
I’ll never look into your eyes…..again

The Doors

Lloramos tantas veces tomados de la mano
miramos el futuro como un puñado de buena fortuna
parecíamos tan invensibles
tan insaciables
tan eternos
escribimos con jadeos nuestra historia
éramos animales en celo
fantasías recurrentes
amor epidérmico
levantamos murallas de arena para salvaguardarnos
no había otra cosa que nosotros
nuestro amor era viento y estrellas
dijiste: “Nunca voy a estar con otro hombre”
yo dije: “No imagino mi vida sin vos”
y nos abrazamos tan significativamente
podía ser Otoño o Verano
el tiempo era solo una limitante y no un lastre
se nos acababa la noche
y salíamos con nuestras ojeras a comprar víveres
éramos felices
irreverentes
sensuales
después llegaron los celos
los cambios de talla
las preocupaciones y el pasado
había noches que moría si no sabía nada de ti
éramos sigilosos y ágiles
inventábamos cualquier pretexto para acariciarnos
los ideales eran tan iguales
los sueños eran tan parecidos
pero pronto pasó esa magia
regresaron nuestras manías
el materialismo
el egoísmo
algún día lloraremos en silencio ante el recuerdo
la vida pasará
será lo mismo
sabremos que pudimos hacer mucho
seremos viejos y sabios
tendremos el recuerdo que nos formó
o el olvido
como suele suceder.


CARTA A MAMÁ 2
2011/05/07

A veces, un día, amanece, como siempre o casi siempre, o ese siempre que conocemos únicamente. Antes no amanecía, por lo menos así lo demuestran las pruebas de carbono, con sus científicos despeinados, tratando de demostrar que evolucionamos de un chango o una ladilla. Pero cuando amanece, y caemos en la cuenta de que ya no amanece igual que hace unos años atrás, entonces es cuando comienza el problema. El problema no es que amanezca y ahora seamos adultos y la vida pueda resultar tan esperanzadora o tan patética de acuerdo a la suerte que nos haya tocado.

Yo en mi caso puedo sentirme casi afortunado. Y digo casi porque a veces me gustaría que las cosas fueran de diferente manera. Pero lo que he vivido, lo he vivido bien. Eso pienso. Eso siento. Vivir hasta morir. Pero cómo extraño esos amaneceres de domingo, cuando mi hermana y yo nos levantábamos temprano, y queríamos impresionar a nuestros padres haciendo un desayuno terrible, pero que se comían con su infinito amor. Quizá eran los días más felices de mi vida, cuando era un niño y mamá bajaba de su habitación, radiante y hermosa como siempre, y papá, un tanto desenfadado, queriendo vivir su domingo acostado.

Y un día amaneció y esos días quedaron tan atrás. Un día ya era un adulto y nunca me enteré como fue, un adulto lleno de manías y pretextos para alejarme de la gente. Mi “siempre” se reduce a mis pequeñas vivencias y aventuras en un viaje que de pronto siento que nunca terminó. He olvidado los rostros de la escuela. El nombre de compañeros, las novias. He olvidado lugares, caricias, manos… Olvidé todo, o mucho del todo que me conforma.

Pero lo que nunca pude olvidar son esas tardes mágicas cuando mamá horneaba unas galletas y nos sentábamos con ella después de la tarea y nos platicaba del pasado, o nos leía un libro, o jugábamos…

Nunca se sabe cuando va a terminar eso. Pero un día termina y todo cambia. Y yo me niego a dejar eso atrás. Fui el niño más feliz. Mi madre es para mí el gran amor de mi vida. No necesito un diez de mayo o un tercer domingo de mayo para recordarle lo tanto que la amo. Trato de ser constante en mis muestras de amor. Porque el tiempo de mi madre es mi tiempo. Cuando ella decida hacerse estrella o galaxia, yo quiero irme con ella, a explorar otros valles de este interminable universo.

Si estás leyendo esto mamá, quiero que sepas que estoy buscando la forma de que alguien me lleve de regreso a los viejos tiempos, cuando nos divertíamos tanto y nos leías a Jorge Isaacs, o nos cantabas alguna canción y después acariciabas mi cabello antes de dormir, y me mirabas con esos ojos infinitos que tienes, y me decías que me amabas, y yo fingía dormir, sabiendo que lo más valioso que tuve en mi vida, fuiste tú. Te amo mamá.


CARTA DE AMOR II
2010/12/07

Justo cuando te pensaba se me desarmó la noche. El espacio entre mis pensamientos y tu existencia se reducía irremediablemente. Y no era por tu próxima cercanía. Sino que llegaba lentamente el olvido. Pude darme cuenta que podía vivir sin ti. La noche seguía cayendo en pedazos mientras yo me sentaba en la cama para comprender los hechos. La luna se resistió como un profeta. Quise pensarte como un ectoplasma, como un fotón o como una lagartija. Ya no era molesta tu existencia. Ahora podías confundirte idiotamente con tus amantes y sus cerdos. La noche cayó inexorablemente a mis pies. Además hacía frío. Todos los recuerdos comenzaron a sucederse desarticuladamente. Como un viejo títere con los hilos rotos manipulado por unas manos gotosas. Había pedazos de noche por toda la alcoba. Encendí un cigarro. Estaba en paz. El olvido hacía el sucio trabajo..


CARTA A MAMÁ
2010/05/11

 Ayer hace años, me levantaba, y el aroma del desayuno estaba en el aire. Mamá corría y preparaba todo. Nos peinaba y nos daba besos. Me llevaba de la mano a la escuela, y siempre tenía algo lindo qué decirme. Muchas veces se enojaba, muchas veces la desesperaba. Pero ella nunca quitaba su mirada bondadosa de mí. Se indignaba porque un niño me había pegado. Me enseñaba karate o a boxear para que pudiera defenderme. Siempre me leía un cuento después de comer. Mamá siempre nos horneaba galletas o pastelillos. Pasábamos la tarde juntos. Gastábamos las tardes haciendo churros y podíamos invitar a nuestros amiguitos para “vender” esos churros, cosa que nunca hicimos, sino que terminaban en nuestros estómagos. Nos ponía a mi hermana y a mí a juntar “basuritas” de las alfombras de la recámara. Yo había desarrollado una técnica fascinante. Había escondido bajo la cama en un rincón, una bola de pelusas. Y cuando me ponía a hacer esa tarea, yo me acostaba sobre la alfombra por un tiempo considerable. Después mostraba mi bola de pelusas y mamá sonreía. Seguramente se daba cuenta, pero mamá siempre me perdonaba.

Mamá siempre estaba atenta de nosotros. Nos bañaba por la noche y era tan cariñosa. Estaba llena de pasión y ternura. Y la vertía en nosotros. Se enojaba, se reía, lloraba, nos platicaba anécdotas de su niñez. Nos platicaba la historia de amor con mi papá. A veces estaba melancólica. Nosotros éramos niños. Yo no sabía medir la magnitud de su angustia. Nunca le preguntábamos ¿Tú como estás, mamá? Pero mi vida era ella. Mi vida es mi madre. Han pasado años, y hoy, cuando me levanto, ya no está el aroma del desayuno en el aire. Ahora sólo está la soledad. Ya no me enseña karate o a boxear para defenderme de los hijos de puta que me rodean. Ya no me lleva de la mano a la escuela, o al trabajo. Esos tiempos se han ido. Ha caído el peso de los años. Ahora mamá está enferma. Y yo sólo sé, que si un día ella me falta, yo moriré.

Mamá aún se sigue preocupando por mí. Nunca seremos lo suficientemente dignos de tenerla entre nosotros. Nunca he conocido a nadie con tal entrega. Mi madre es la persona más amorosa que conozco. Y me mata verla enferma. Nunca tuvo tanto poder una mujer sobre mí, como mi mamá. Hoy vivo solo. Y estoy triste desde que mamá está enferma. Por alguna extraña razón no hago planes de mi futuro porque tengo miedo. Tengo miedo que ella no se cuide lo suficiente. Tengo miedo que ella un día muera. Y se me inflama el pecho, y lloro. Mi mamá es la persona que más amo. Yo no podría vivir en un mundo sin ella. Por eso he pedido que me saquen del testamento, me importa un pito el testamento. Yo no podría vivir sin mis padres. No podría. Y además no quiero. Quiero irme con ellos, a donde nos toque ir después de la muerte. Porque quiero que mamá me vuelva a tomar de la mano, y que me lea un cuento, eternamente.

FELICIDADES MAMÁ POR TU DÍA, POR TU SANTO. TE AMO.

 

ANIVERSARIO DE BODAS
2009/08/22

El amor de mis padres siempre va más allá de cualquier límite. Ellos son una pareja inexplicablemente bella. Nunca pude imaginarme a mamá sin papá, ni a papá sin mamá. Son esa pareja que sobrevive a cualquier calamidad. Han vencido al tiempo, y me han mostrado el camino. Ellos, además de ser mi motivo de inspiración, son mi más claro ejemplo de lo que el amor significa.

Siempre me escucharon, cuando tenía una tontería en la cabeza, una idea. Mamá leyó mis primeros poemas, y sigo sin entender porque no se moría de la risa cuando mis poemas eran tan malos. Cómo me escuchó, o me descubrió tantas veces “practicando” frente al reflejo de los cristales del horno de la cocina como me le iba a declarar a esa niña rubia, con cabello ensortijado llamada Monserrat. Mamá leyendo el poema que le había escrito a esa niña, con lágrimas en los ojos, diciéndome que ahora veía como estaba yo “dejando de ser niño”.

Cuántas veces no me pegaron en la escuela, y mamá, con sus manos tan finas, tan blancas, enseñándome a “boxear” para que pudiera defenderme. Claro que con el tiempo desistió de la idea, al ver que yo era una verdadera bestia para aprender sus técnicas de box. Terminaron metiéndome a una academia de artes marciales, inspirado, claro está, por Karate Kid (que ya había visto más de tres veces.)

Cuando mi hermana sacaba su juego de té, y preparaba la “comidita” (que mamá le había preparado previamente) yo llegaba en mi triciclo imitando a papá llegando del trabajo, y arrasaba con toda la comida y mi hermana se ponía a llorar y mamá “hablaba con nosotros” para que dejáramos de pelear.

Recuerdo que un día le exigí a mi padre un cochecito hot wheels algún fin de semana de shopping, y por alguna razón me dijo que no (raro, que siempre me cumplieron todos y cada uno de mis caprichos). Yo tendría unos 6 años, y le pateé una espinilla a mi padre en un berrinche, que aún me acuerdo y me lleno de vergüenza. Papá se me quedó mirando, ese hombresote que podía cargarme en sus hombros con un solo movimiento, sólo se me quedó mirando. Y yo estaba ahí, llorando, enfrentando a mi padre con mis escasos 70 cms de altura. Papá me dio una nalgada (carajo, yo me hubiera roto la cara), una sola nalgada, de lo más suave. Y caminó muy molesto. Mamá me dio un tirón en la oreja derecha (pudo haber sido la izquierda, el orden de los factores, a estas alturas, no altera el producto) habló conmigo como si yo fuera un adulto (hubiera bastado con una buena tunda, créanme) e hizo que reflexionara en lo mal que había hecho, y me disculpara con mi padre. Creo que a esas alturas, mi padre había olvidado completamente el incidente, y no por falta de interés, y es que señores, los padres olvidan siempre lo mierda que podemos llegar a ser cuando de hacer un berrinche se trata.

Papá dándome dinero para invitar a una niña a por un helado.

Mi padre viajando, desvelándose, trabajando, para darnos una vida digna. Cuántas veces no me acerqué a su restirador para husmear sus escuadras, sus planos, que honestamente no entendía nada, pero me gustaba la forma en que mi padre dibujaba. Mi padre siempre tuvo ese talento para dibujar cualquier cosa. Y ese fue su castigo, porque se veía obligado a hacerme las tareas cuando me pedían dibujar un elefante o un caballo. Yo los hacía, sí, pero parecían cucarachas, o cualquier otra bicho, pero nunca un elefante o un caballo.

Mamá leyéndonos cuentos, haciéndome dormir.

Mis padres dieron sus mejores años para que yo existiera. Para que yo hiciera, creciera, y fuera feliz.

Cuando salíamos de viaje, y llegábamos al hotel, yo vaciaba el servi-bar, y mis papás, me veían como si yo fuera un cachorrito que hiciera puras cosas divertidas. Me toleraban todo. ¿Porqué jamás me habrán corrido de casa?

Cuando los veía tomados de la mano, bebiendo una copa a la orilla de la alberca, y papá tomándonos video, sacándonos fotografías (como si yo fuera la cosa más bella que la haya sucedido en su vida), sabía que no podía haber nada mejor en el mundo, que ellos.

Ellos son para mí la pareja perfecta. Han luchado hombro con hombro, se alegran cuando yo entro a casa, con todas mis nubes y mis mariposas cerebrales (claro que si yo fuera ellos, me asustaría verme entrar a casa). Mi padre me escucha mis proyectos arquitectónicos. ¿Cómo es que puedo impresionarle si el construyó media ciudad?, y yo llego con mis trazos y mis renders, y él se toma el tiempo, y me revisa con su paciencia infinita, y me hace algunas observaciones.

Él a mi edad, ya había hecho un emporio. Yo todavía voy y le pido prestado dinero. Y siempre tienen una sonrisa para mí. Una invitación a comer.

Ellos son mis padres, mis adorados padres. Soy afortunado al tenerles, al haber nacido bajo su cobijo.

Nunca seré los suficientemente digno de tenerlos a mi lado. Son esa pareja que han durado juntos más de 3 décadas. Yo me emociono cuando duro con una chica más de seis meses.

Soy una copia distorsionada y mal hecha de lo que ellos son. Ellos son mis únicos héroes verdaderos. Y les amo por sobretodas las cosas.

Gracias mamá y papá. Gracias por todo. Feliz Aniversario de Bodas.

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