EL TIEMPO

El tiempo es un incansable asesino. Me asusta. Creo que últimamente, seguramente por el paso de los años, he comenzado a tomar conciencia de muchas cosas. Soy un cabrón. Sí, un pedazo de cabrón cuando debo serlo. Sin duda. Pero nunca busco hacer daño real e intencional a nadie. Es más, siempre me sensibilizo con la gente desamparada. Si no tuviera a mis padres vivos, seguramente sería un revolucionario. No un reaccionario ni un pendejo haciendo protagonismo con cara de intelectualoide, haciendo análisis político y marchas sin sentido. No. Eso es para débiles. Yo estaría haciendo guerrilla, seguro, eso pienso. Siempre admiré al Che Guevara. De esa forma concibo la revolución. Con ese romanticismo, con esa garra, con esa rabia.

Pero tengo a mis padres vivos y los amo. Y eso está por demás. Además que el tema del post no es la guerrilla ni mi testosterona. No. Sino el tiempo.

Mi niñez y mi adolescencia se fueron volando. Escuché a mamá por teléfono y recordé lo bella y glamurosa que es. Qué siempre fue. Recordé a mi padre, gran arquitecto, frente al sastre, haciéndose sus trajes a la medida. Yo no tengo un traje en el armario. Soy una facha.

Mi hermana ya es madre. Ya está lejana. Ahora tiene su núcleo y su familia. Mi hermano anda en su mundo, sus gadgets, su carrera, sus amigos. Yo ando en mi mundo, vagando por la ciudad, sentado en la oficina. Diseñando, preocupado, harto del tráfico y la ciudad. Con un núcleo muy cerrado de gente cercana, de amigos reales unos cuántos. En unos años, yo seré el anciano de la foto, en unos años, seré el recuerdo de unos cuantos. El tiempo me asusta. Me asusta el cambio que ha venido sucediéndose en mi vida todo el tiempo. Estoy solo.

Mi jefe me mostró unas fotos de cuando era estudiante. Eso terminó de impactarme con el tema del tiempo. Todo pasa. Todo queda atrás, como un recuerdo nebuloso.

Afuera ya ha comenzado a llover. Las gotas agolpándose en la ventana me anuncian que será un caos cruzar la ciudad, llegar a casa. Aún falta entrenar, cebar un mate, acariciar a mi gato Félix, a Simona, mi amada cocker spaniel.

No se me asusten mis cabrones, que no estoy de bajón, solo que hoy, mientras caminaba después de comer de regreso a mi oficina, se me vino a la mente mis años felices, de cuando era niño, y mi única preocupación era que mi mamá no me revisara la tarea…

2 Responses

  1. Justo esta entrada es la que recuerdo haber leído la primera vez que entré a tu blog. Y me recordó mucho una parte de “Oh! The places you´ll go!” de Dr. Seuss.
    “You have brains in your head.
    You have feet in your shoes.
    You can steer yourself
    any direction you choose.
    You´re on your own.
    And you know what you know.
    And YOU are the one who´ll decide where to go…”

    El tiempo nos pasa a todos por encima y nos lleva adelante, sigue escribiendo, te seguiré leyendo ;D

    • Gracias Blue!

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