CUENTO: NOCHE DE TREGUA

Tal vez la única posibilidad que tenía el hombre del bar era la de guardar sus recuerdos en la valija del desdén. Los ojos brillosos y desquiciados lo hacían parecer un dibujo de Egon Schiele. Alargado y deforme, con los labios húmedos de ron, sonreía con la última esperanza de un degollado. No había sueños ya. La memoria comenzaba a fallarle mientras avanzaba la noche. Alguien lo vio dibujar en un papelito una vaca. El problema no era la vaca ni los recuerdos. Tampoco era el ron. La lluvia hacía estragos afuera. Una vieja melodía sonaba en el ambiente. La atmósfera era gris y sin sentido. Todo olía mal. El hombre sacó una pistola de agua y se disparó. Pero el agua no puede perforar el cráneo, y él lo sabía. Tomó el último trago de ron y caminó de regreso a casa. La noche parecía ser una larga tregua.


There are no comments on this post.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: