LA CIUDAD ESTÁ LLENA DE PERROS

La ciudad está llena de perros. Camino pegado mientras busco las llaves del auto. Una mujer de la noche se me acerca con sus piernas largas y su escote pronunciado. Salir de una junta en Tacuba por la noche es complicado. La miseria se respira en los montones de basura que hay en la esquina. Ella me sonríe mientras camina contoneando sus caderas. Podría ser hermosa, pero no irradia sensualidad, irradia hambre. Decido no apretar el botón de los seguros del auto. La miro. Ella me dice que si no quiero compañía. No quiero. Por alguna extraña razón siento una tristeza infinita. Quiero sacarle una fotografía, es todo. Pero tampoco traigo dinero para pagarle por una fotografía. Por instinto volteo a ver una sombra que está más allá. Es un tipo que está tras el montón de basura. Nos mira fijamente. “Tu padrote” le digo. Ella me dice que no es peligroso. Pero el  peligro se respira en México por todas partes.

Mi teléfono timbra pero no contesto. Sigo pegado al muro cuando una jauría de perros sale por la esquina. Uno de ellos trae a un gato en el hocico. Aún vive el gato, lo sé porque lanza sus últimos maullidos, pero otro perro lo toma de las patas y comienzan a jalarlo. Lo quieren destazar y yo siento náuseas. En la confusión y el ruido entro al auto. La mujerzuela se me acerca a la ventanilla. Yo enciendo el motor. El hombrecillo sale de las sombras y corre hacia nosotros. Yo acelero. Los dejo atrás. Alcanzo a ver como los perros corren. El gato ha muerto.

Decido acelerar y pasarme la luz roja. Una patrulla enciende sus farolas. Me indican que me detenga. Lo hago. Se baja un policía regordete. Me pide los documentos. El otro se acerca por la ventanilla del copiloto. Enciende su lámpara y comienza a iluminar el interior de mi auto. Le digo al oficialito de mierda que intentaron asaltarme mientras busco mi licencia. El policía no se inmuta. Por algún motivo comienzo a sentirme nervioso. El policía me dice que me baje del auto. Yo tengo la ventanilla abajo únicamente 10cms. El motor está encendido. De pronto acelero. Los policías se confunden y corren, con sus grandes estómagos, de regreso a su patrulla. Yo avanzo tres semáforos y me meto a una calle oscura. Apago las luces de mi auto. Veo por el retrovisor como pasan con la sirena encendida.

Enciendo el estéreo. Otro grupo de perros aparece cuesta abajo. Yo pongo reversa y regreso a la avenida. Avanzo hacia el periférico. Llueve. Aún estoy nervioso, enciendo un cigarro. Tras el cristal se agolpa el viento con su polvo y su lluvia. La luna mengua. Quiero llegar a casa. Esquivo el cadáver de otro perro. ¿Por qué la ciudad está tan llena de perros? Perros cuadrúpedos y perros políticos. Reconozco que los perros políticos son más hijos de puta y menos perros. Las luces de la ciudad se incrustan en mis pupilas. Tengo dolor de cuello. El mate me espera en casa.

 

5 Responses

  1. Toda una aventura tu vida, casi pude sentirme dentro del guión de una pelìcula… Los peores perros son los que caminan en dos patas.

    • Gracias mujer. Un saludo

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Alejandro Sierra and M2ATK, M2ATK. M2ATK said: LA CIUDAD ESTÁ LLENA DE PERROS: La ciudad está llena de perros. Camino pegado mientras busco las llaves del auto. … http://bit.ly/aeqqsi […]

  3. Claro, no todos los perros son malos, bueno los que visten traje o andan en patrulla si.

    • Sin duda brother.

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