CARTA A MAMÁ

 Ayer hace años, me levantaba, y el aroma del desayuno estaba en el aire. Mamá corría y preparaba todo. Nos peinaba y nos daba besos. Me llevaba de la mano a la escuela, y siempre tenía algo lindo qué decirme. Muchas veces se enojaba, muchas veces la desesperaba. Pero ella nunca quitaba su mirada bondadosa de mí. Se indignaba porque un niño me había pegado. Me enseñaba karate o a boxear para que pudiera defenderme. Siempre me leía un cuento después de comer. Mamá siempre nos horneaba galletas o pastelillos. Pasábamos la tarde juntos. Gastábamos las tardes haciendo churros y podíamos invitar a nuestros amiguitos para “vender” esos churros, cosa que nunca hicimos, sino que terminaban en nuestros estómagos. Nos ponía a mi hermana y a mí a juntar “basuritas” de las alfombras de la recámara. Yo había desarrollado una técnica fascinante. Había escondido bajo la cama en un rincón, una bola de pelusas. Y cuando me ponía a hacer esa tarea, yo me acostaba sobre la alfombra por un tiempo considerable. Después mostraba mi bola de pelusas y mamá sonreía. Seguramente se daba cuenta, pero mamá siempre me perdonaba.

Mamá siempre estaba atenta de nosotros. Nos bañaba por la noche y era tan cariñosa. Estaba llena de pasión y ternura. Y la vertía en nosotros. Se enojaba, se reía, lloraba, nos platicaba anécdotas de su niñez. Nos platicaba la historia de amor con mi papá. A veces estaba melancólica. Nosotros éramos niños. Yo no sabía medir la magnitud de su angustia. Nunca le preguntábamos ¿Tú como estás, mamá? Pero mi vida era ella. Mi vida es mi madre. Han pasado años, y hoy, cuando me levanto, ya no está el aroma del desayuno en el aire. Ahora sólo está la soledad. Ya no me enseña karate o a boxear para defenderme de los hijos de puta que me rodean. Ya no me lleva de la mano a la escuela, o al trabajo. Esos tiempos se han ido. Ha caído el peso de los años. Ahora mamá está enferma. Y yo sólo sé, que si un día ella me falta, yo moriré.

Mamá aún se sigue preocupando por mí. Nunca seremos lo suficientemente dignos de tenerla entre nosotros. Nunca he conocido a nadie con tal entrega. Mi madre es la persona más amorosa que conozco. Y me mata verla enferma. Nunca tuvo tanto poder una mujer sobre mí, como mi mamá. Hoy vivo solo. Y estoy triste desde que mamá está enferma. Por alguna extraña razón no hago planes de mi futuro porque tengo miedo. Tengo miedo que ella no se cuide lo suficiente. Tengo miedo que ella un día muera. Y se me inflama el pecho, y lloro. Mi mamá es la persona que más amo. Yo no podría vivir en un mundo sin ella. Por eso he pedido que me saquen del testamento, me importa un pito el testamento. Yo no podría vivir sin mis padres. No podría. Y además no quiero. Quiero irme con ellos, a donde nos toque ir después de la muerte. Porque quiero que mamá me vuelva a tomar de la mano, y que me lea un cuento, eternamente.

FELICIDADES MAMÁ POR TU DÍA, POR TU SANTO. TE AMO.

 

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