VIERNES FOTOGRÁFICO: EXOESQUELETO, MUDA DE PIEL DE KIKI

De las 35.000 especies conocidas de arañas, 800 son tarántulas verdaderas, aunque otras especies son semejantes a ellas. Están clasificadas dentro de la familia Theraphosidae. Aunque no tejen telas como otras arañas, las tarántulas pueden producir hilos para varios propósitos, como envolver a sus presas y preparar sus madrigueras. Su vista no es buena, y les sirve básicamente para distinguir las zonas claras de las oscuras. Su principal sentido reside en los vellos que cubren sus cuerpos, con los que detectan vibraciones en el suelo y el aire. Los colores, tamaños y formas varían según la especie.

Ellas mudan su piel con regularidad. Esta piel dura es llamada cutícula o exoesqueleto. Unas dos semanas antes la araña deja de alimentarse, y es usual que hagan una especie de cama con su telaraña y se tiendan en ella de espaldas. En poco tiempo la vieja piel se abre y la araña saldrá de ella con su nueva cutícula, brillante y suave, que crecerá y endurecerá en unos días. Hasta que endurezca no se debe manipular a la araña, pues una leve presión puede deformarla irremediablemente.

Durante la muda se deben retirar todos los animales vivos que se encuentren dentro del terrarium, y el plato de agua debe estar lleno. Es importante recalcar que las arañas no mueren usualmente de espaldas. Si se encuentran en esa posición lo más probable es que estén mudando de piel y no deben ser tocadas. La muda es un proceso difícil para la araña, que se debilita e incluso puede llegar a morir.

Con frecuencia es difícil determinar el sexo de una tarántula hasta que llegue a la edad adulta. Los machos tienen el abdomen más pequeño y las patas más largas que las hembras. En la mayoría de las especies los machos tienen también pequeños espolones en la base del tercer segmento (empezando por la punta) de las patas delanteras; las hembras no tienen tales espolones. Es importante saber el sexo de la tarántula, pues se relaciona con su tiempo de vida. Mientras que las hembras pueden llegar a vivir entre 15 y 20 años con cuidados apropiados, los machos usualmente un año o un año y medio después de haber llegado a la madurez. Claro está que el tiempo de vida es diferente según la especie y los cuidados que se le den a esta mascota.

Kiki está en este duro y peligroso proceso. Ella dejó de comer hace poco más de 4 meses. Es difícil crear lazos con reptiles y arácnidos. Pero en este caso, Kiki, todos te queremos, Simona y Félix están ansiosos de que asomes tu aracnidad con tu nuevo exoesqueleto. Kiki jamás aprenderá trucos como los perros, ni cantará como los canarios, pero su sola presencia bastará para llamar la atención. Con los cuidados apropiados se podrá contar así con una mascota silenciosa, fácil de mantener y, sobre todo, fascinante.

Así luce Kiki antes de comenzar el proceso de muda:

Ahora ha tapado su madriguera, con sus hilos, para comenzar ese duro proceso de crecimiento. ¿Quien dijo que crecer no duele?

 


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