EQUIVOCACIÓN

Crucé la avenida. Pude mirar de reojo a dos hombrecillos, con bigotito colombiano y estómagos norteamericanos. Sus miradas se posaron sobre mí, irremediablemente. Yo agilicé mi andar, sin mostrar emoción alguna. Soplaba un aire frío. Ellos avanzaron tras de mí. Uno de ellos cojeaba al andar. Me detuve un momento y giré. Ellos apuraban su paso tras de mí. Uno de ellos era calvo, el que cojeaba tenía el cabello al hombro. La calle estaba solitaria. Me le quedé mirando al gordo calvo fijamente. Ellos se detuvieron un momento. Pude ver que uno de ellos guardaba algo en su bolsa. Lo sacó. Era un papel. Me preguntaron por una dirección. El hecho de que me hayan preguntado una dirección no tiene la menor importancia. No. Ni tampoco su aspecto. En realidad es el terror colectivo que ya existe en la ciudad de México. Casi podía adivinar que me iban a asaltar. Y aunque su aspecto era de dos asesinos, en realidad se trataba de dos provincianos buscando una dirección. Uno de ellos traía un ojo de vidrio. Pude percatarme de ello cuando me acerqué para ver el mapa que traían consigo. El viento se hacía cada vez más espeso. La desconfianza está sembrada en todas partes. Se vive como en estado de sitio. El peligro asecha por todos los rincones. Es la crisis económica. Son los malos gobiernos. Es Felipe Calderón que está en el poder aunque López Obrador haya conseguido más votos. Es todo el conjunto que la sociedad olvida todo el tiempo. La colectividad no tiene memoria. La mala política. Hay una nube que cambia de forma y avanza. El viento la lleva, más allá del horizonte, a tierras nuevas. A tierras donde mis ojos no llegan. Yo me quedo de este lado donde la inseguridad reina. La ingobernabilidad. El alza de precios. La inflación. Los impuestos sobre impuestos. En donde el pobre sigue siendo más pobre. En donde el político, ha tomado el poder, aunque el poder ya no exista como tal. Yo camino de regreso a casa. Pensando que me voy con esa nube, a tierras mejores. La sociedad está triste. Puedo darme cuenta de eso cuando miro a la gente, sin brillo en los ojos.

There are no comments on this post.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: