POSTCUMPLEAÑOS

Le doy el primer sorbo a mi martini. Pega como boxeador. Yo miro todo el tiempo hacia la puerta, esperando que alguien entre. El frío se siente como látigo en la piel de mi cara. Sin embargo yo sonrío. Entiendo lentamente que he dejado de ser un niño. Alguien me recuerda que hago berrinches por todo. Me río. Mamá me lo decía todo el tiempo. Pero su paciencia delataba su infinito amor. El viento hace bailar a las lámparas. Yo voy al baño. Dos tipos hablan de los impuestos. Me detengo un breve instante. ¿Cuándo exactamente dejé de ser un niño? Ahora mismo me siento un tipo demasiado afortunado. Podría ser un condenado a muerte, y yo bailaría todo el tiempo. Sorbería mate y martinies. Me doy cuenta que extraño estar frente a la nada. Con la mochila y la cámara en un aeropuerto, en una estación de tren. Extraño mirar por la ventanilla y descubrir que mamá me espera, con los brazos abiertos.

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