SONRÍE, QUE UN POLÍTICO TE ESTÁ COGIENDO

Pocas veces me he subido al metro en la Ciudad de México. Y alguna vez, me puse a observar y a sentir el “el surrealismo que se respira por todas partes”. Más allá de los apretujones, los aventones, los vendedores ambulantes que han desarrollado técnicas variadísimas para llevar sus productos (generalmente piratas y de muy mala calidad) a manos del consumidor.

Se siente una tristeza irremadiable. La gente va aletargada, somnolienta, triste. Pocas miradas son las que tienen ese brillo tan particular de la gente que aún sueña. Tenía la extraña razón de estar inmerso en una manada que va, directamente, al matadero. No hay sonrisas, no hay caballerosidad, no existe un gesto amable de nadie, no hay hermandad. Yo me pregunto, alguna vez lo hablé en el podcast, ¿Dónde queda esa mexicanidad, ese patriotismo que solamente se siente (y bajos los efectos del alcohol) en las fiestas de Septiembre, o cuando hay un partido de la Selección Mexicana?

Sí ya de por sí, los políticos que están arriba, se están cogiendo al pueblo; el pueblo es incapaz de argumentar respuesta ante esa violencia que supone la explotación. Estamos totalmente inmersos, distraídos, acabados, felices si el sin cuello este de Cuauhtémoc Blanco mete un gol, o se coge a…. (No sé honestamente a quien se coja). Todos jalan por sus propios intereses, y la ley del más fuerte, impera en el México del Siglo XXI. Las venas que recorren la ciudad, las líneas del metro, las avenidas y paraderos del transporte público, están llenas de pánico. Porque no es normal, por mucho que lo vivamos a diario, y lo asumamos como algo que pasa y es inevitable, esa sensación de peligro. Se acerca un tipo, un policía, y uno toma sus precauciones. Si te acercas a alguien para preguntar en que estación está la dirección que buscas, la gente corre, literamente corre, con una deshumanización, que altera e impacta.

Y arriba están los diputados por los que votaste, el senado, y toda esa jauría de perros, sirviéndose con la cuchara grande, del dinero que pagas tú, con tus impuestos. Literalmente se están cogiendo al pueblo. Jamás te vas a encontrar a Felipe Calderón en el metro. Ni a ningún “respresentante del pueblo”. Nadie le va a tocar el culo a la Primera Dama (además de que no tiene un culo que inspire) en esas fatídicas horas pico en la estaciones del tren, del metrobús. Nadie va a dejar de dormir si te violan, te roban, o eres víctima de una injusticia. La gente sigue de frente, como ovejas, sin carácter propio, sin identidad.

Y las puertas se abren, la gente entra, caras que muy probablemente no volerás a ver. Si traes tu Ipod, o algún objeto de valor, y te distraes por un momento, tampoco lo volverás a ver.

Ya te están jodiendo la vida los políticos de siempre. Ya te está extorsionando la policía. Ya están asaltando, o mutilando, o violando a tu gente. ¿Y entre nosotros qué hacemos? ¿Nos jodemos? ¿Nos agredimos? ¿Le ponemos el pie al que viene detrás? ¿Donde quedaron nuestros sueños? ¿Donde quedó nuestra conciencia?

Claro que México, y nuestros países Latinoaméricanos, son los ideales para gobernar. Porque la gente no tiene sentido común. Porque la gente olvidó hace mucho tiempo lo que es la hermandad. La gente dejó de ser “humana” y se a mutado en estos animales que somos ahora. Nos movemos por instinto. ¿Así es como haces el amor? ¿Como si se tratara de pagar la renta?

Entonces una anciana con bastón, intenta sentarse, y un estúpido (seguro de Iztapalapa) se le mete, y le gana el asiento; y en el acto cierra los ojos, como para hacerle creer a todos, que él va dormido. Si le dices, “óyeme hijo de las mil putas”… se te viene encima. Pero a veces vale la pena. Por lo menos la señora me quedó totalmente agradecida. Y el tipo, se llevó una buena trompada, sencillamente porque con animales como esos, no vale la pena dialogar.

Pero vamos, no quiero hacer de este post algo que te haga pensar. No quiero que saludes al que tienes a un lado. Ni que te hagas más humano. No.

Lo único que intento, es que sonrías, sí, sonrías, porque un político te está cogiendo.

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