UN AMIGO

En este andar que significa la vida, he conocido a gente de todas partes, de todos los orígenes. He tenido que limpiar varias veces mis contactos del messenger, que ascienden a 989 personas… Gente que conocí de años atrás, de todas partes del planeta. Viajando de mochilazo, me he llevado grandes sorpresas, gratos momentos. Mis amigos siempre han estado ahí. Soportándome. Y es cosa que agradezco, infinitamente. Puedo contar a mis amigos con los dedos de una mano, y me sobran dedos. No quiere decir que los demás no lo sean, no, sino que los amigos más íntimos, los más fraternales, son muy pocos, siempre. Yo en mi caso, me siento muy afortunado en tenerles. En haber destapado botellas de vino tantas veces, de cebar el mate a la orilla de una carretera, en la estación de un tren, en un aeropuerto, en un despacho, rodeados de gente de mierda, y siempre estuvo ahí un amigo, como para rescatarme de ese terror que supone coexistir con fauna de esa clase.

He visto a mis amigos llorar (a todos) y creo que todos me han visto llorar. Nos hemos reído tanto, de todo y de todos. Hemos hablado de mujeres, de vinos, de lugares, de sueños…  Y luego el tiempo pasa, y tenemos que seguir viaje, (seguir camino diría el sub-comandante Marcos). Pero los amigos siempre están ahí.

No tengo palabras para agradecer el regalo más grande que un ser humano puede dar: su identidad.

Con todos mis amigos me he peleado. Porque las pasiones, son grandes. Pero aún en “estado de guerra” nos hemos apoyado, y siempre hemos llegado a la misma conclusión: Debemos pelear únicamente para medir nuestras fuerzas, nuestros alcances, nuestras pasiones. Y nos hemos muerto de risa, porque nunca entendemos el porqué nos “hacemos las estrellas”.

¿Porqué escribo esto hoy? ¿Ahora resulta que me estoy haciendo sentimental? No señores, nada de eso. Soy un tipo rudo, un hueso duro de roer (mentira).

Mis amigos tienen oficios diversos. Uno es poeta (Javier Waldman), escultor (John Gonzáles), escritor (Otto Frías Villamil) y arquitecto (Christian Estavillo).

He aprendido tanto de ustedes. Sé que pude escribirles un mail. Pero me gusta dejar constancia de pronto, reconocer que no tengo forma de de pagarles todo lo que han hecho por mí. Que les extraño, que les amo.

Javi, el universo sigue siendo enorme, y el ajedrez, nuestro mejor pretexto, me gusta saber que estás en Vietnam, y que como en los viejos tiempos, aún me tiro en la terraza tratando de comprender lo que la Vía Láctea es (te aclaro que Gardel sí era uruguayo).

John, Montevideo está más bello que nunca, el candombe vo, como se extraña, la yerba, el asado… quizá todo el tiempo de estar fuera, me hace pensar que nunca salimos del todo…Madrid es grande sí, y también creo que las fronteras sólo son para idiotas.

Otto, ya estamos llegando… creéme, y seguiremos leyendo los poemas, ¿que no el círculo sobrevivió porque nosotros somos el círculo y no ellos? Ya estaremos haciendo historia…

Christian, después de todo, valió la pena haber estado ahí por más de dos años, pues además de hacernos amigos, demostramos que somos grandes, y por eso el ardor tan grande de Lucio; ya viste que un pendejo es un pendejo por más que intenté falsificar documentos, y se llene de testigos (su ejercito de inválidos), No necesitas los créditos de lo obvio, todos saben que sin nosotros, no tendría un librito de renders (que los anteriores son una mierda)… que te alimente el ego hermano…

Bueno cabrones, me voy, pues tengo que seguir cumpliendo con mi deber de super héroe, sino este mundo colapsa…

 SOMOS POCOS, PERO LOCOS

 

ACTUALIZACIÓN:

Juancho me escribió un mail, y debo reconocer que lo omití de este post, pero no de mi corazón:
“¿Oye pedazo de salame, a mi no me consideras tu amigo? Ahora mismo voy para tu casa y te mato…”
Juancho Bretón

Juancho es el tipo más divertido, además que también es un tipo leal. Es difícil adivinar cuando habla en serio, pero es muy fácil saber que cuento con él. Juancho: Aunque no tengas oficio y seas de lo más vago, te quiero… (mentira, buen Ingeniero Programador y excelente Chef Sommelier)…

Saludos a Gabriel Mateo, Diego Ceballos, Vicenzo Bounarotti, Odi Hernández, Kiki Scalzo, Magdalena Ferreiro, Carolina Hernández, Judith Pérez, Isabel Bocanegra, Samia Bullhosen, Sandra Ruiz (además me fascinó tu disco, gracias), Amira Karam, Carolina García Soto, Felicidad Quevedo, Mariana del Rocío Hernández Velasco, Sergio Tornabene, y a todos los que fueron compañeros de viaje, y de sueño… y a todos que no he nombrado, pero que los llevo en mi ser…

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