LA MARRANA EMPLUMADA (EL PRINCIPIO)

Queridos Forenses. Como era de esperarse, hemos diseñado un nuevo cómic que será lanzado en los próximos meses bajo la firma de DC: La Marrana Emplumada. He aquí el nacimiento, la historia de este peculiar superhéroe, que velará por la ciudad que lo vio nacer, y mantendrá el orden de una ciudad que se niega rotúndamente a morir en las garras del mal… Ya estaré trayendo puntualmente los bocetos y la saga completa. Y ahora así, sin más preámbulos y como dicen en las Vegas, Ladies and Gentlemen, it’s La Marrana Emplumada time!

Corría el año 2006 de nuestro Señor. Y las calles de una ciudad perdida siempre alberga historias que rompen cualquier posibilidad de reconciliación entre la razón y la locura. Se dice que Elodia traía un colchón amarrado en la espalda, por si alguien quisiera fornicar con ella. Sin embargo esta posibilidad era absurda, ya que Elodia era una marrana de 200 kilos, flácida de todo el cuerpo, y con una masa corporal que asustaba a cualquier persona que tuviera un poquito de noción de lo que la estética dictaba. Sin embargo esto no era un impedimento para que el Pajarito de mal aliento se hubiera enamorado de ella. Elodia gustaba de correr (si era posible considerar el trote torpe que puede tener una marrana de 200 kilos)  por las calles de Nezablow. Y cuando corría se le movían las gelatinosas ubres de un lado para el otro.

Pajarito en cambio, era un desaliñeado y torpe ser, que además de cobarde, existían fuertes rumores que su mal aliento era producto de su dieta que le habían impuesto sus padres, a base de visceras y tripas y cualquier otro retazo, ya que la tradición familiar era comer desperdicios de cualquier bote de basura de ciudad Nezablow, o de las zonas aledañas. Cuando Pajarito vio por primera vez a Elodia, se estremeció ante el volúmen de sus carnes, y la risa cínica de una marrana de 200 kilos, que corría y corría, con los pechos al aire, sin sostén que pudieran detener el fuerte balanceo de esas ubres gigantescas del tamaño de cabezas de enano. Pajarito se posaba cerca de ella y Elodia solamente se giraba para quedar sobre su colchón y poder ser penetrada. Pajarito la montaba y jadeaba, y con su mal aliento podía matar las garrapatas que Elodia traía de tanto haber vivido en la calle, con ese colchón amarrado en su lomo. Esto llamó la atención del público en general, porque jamás se había visto copular a una marrana de 200 kilos con un pajarito de mal aliento.

Producto de esa relación, la marrana de Elodia dio a luz a un ser bastante interesante. Era una cría mitad marrano mitad pájaro. Era un puerco lleno de plumas, con una cabeza desproporcionalmente pequeña y un aliento fétido. Elodia y Pájarito afirmaban que era una hembra su cría. Pero fuertes rumores aseguraban que La Marrana emplumada poseía 3 penes y cinco váginas. Su dieta consistía en comer excremento seco de perro. En las calles aledañas en donde Pajarito había construido un nido con todas las características de un chiquero, existían muchos maleantes. Elodia después de haber sido penetrada por todos esos maleantes, vivía ahora feliz con la posibilidad de tener una familia con Pajarito aliento fétido. Juntos decidieron combatir al crimen organizado, pero la insistencia de copular por parte de Pajarito orillaba a Elodia a vivir boca arriba, ya que sino era Pajarito la que la montara, tendría que ser algún otro ser o cualquier perro callejero, sin ambición, sin sueños. Pajarito vivía erecto, si eso podía ser una erección, con su escaso centímetro y medio de virilidad, sonreía a su Elodia de 200 kilos de amor. Y es así como la Marrana Emplumada creció en las calles de Nezablow, entre el abandono de sus padres que solamente vivían para aparearse, y entre la basura, entre condones usado y entre tanta injusticia; que decidió retomar la tarea que sus padres no podían llevar acabo por tanto apareo. “No eres más puta Elodia, porque no te levantas más temprano” decía Pajarito en un castellano mal pronunciado producto de su fétido aliento.

Pasaron los años, y La Marrana Emplumada había alcanzado su madurez sexual. Pero este dato es meramente referencial, ya que nadie quería fornicar con ella, pues agraciada fisicamente no era exactamente. El poder que La Marrana emplumada poseía, era meramente vomitivo. Cualquiera que la miraba con una tanga o lencería puestos, le daba por vomitar. Y es así como ella comenzó a matar “a todos los chicos malos” del barrio. Los hacía vomitar hasta morir, haciendo su ya famoso Strep-Teas asesino. Nezablow había dado a luz a un ser asqueroso y gelatinoso, un superhéroe conocido como La Marrana Emplumada. Un ser mitológico mitad marrano mitad pájaro. Ahora el crimen tenía un nuevo enemigo. Era la voz de la sociedad, encarnada en ese puerco ancestral emplumado, que guardaba bajo ese asqueroso aspecto, la lencería que provocaría el derramamiento de vómito, de todos los criminales que asediaban a una ciudad que estaba ya cansada de sufrir.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

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