¿PEPE GRILLO EN CASA?

Esto sucede sólo en épocas de lluvias. Y es cuando puedo inhundar mi casa de grillos. Me gustan. Desde niño me consternaba el canto de los grillos. Me hacía pensar en lugares cálidos y húmedos. En noches de estrellas y mar. Y es que señores, lo grillos me llenan de recuerdos la memoria, de cuando se es infante, y uno no se preocupa de tanto “culo roto” que anda por ahí. Y ahora, cuando llego a casa, puedo encontrarme a un par de grillos andando por mi recámara. Quizá alguno pensará que esto es falta de higiene. Si de algo estoy seguro, es de mi pulcridad. Mi casa siempre está medianamente ordenada. Simona sabe que debe llevar sus juguetes a su cama, y Rocco… bueno Rocco sí que es una facha (Para los que no son lectores asiduos a este blog, Simona es mi perrita, y Rocco mi felino). Pero los grillos me alegran la noche, me arrullan, me hacen pensar siempre en un mundo mejor. Yo en lo personal adoro esta época del año, cuando los grillos entran por mi ventana (que dejo estratégicamente abierta, para que esto suceda).

Pero hoy debo confesar, que ha cambiado un poco mi perspectiva con respecto a este hecho. Y es que ahora existe Kiki, la cabrona de Kiki, que siempre tiene hambre, siempre come… Para una tarántula, lo normal es comer 2 ó 3 grillos por semana. Igual pueden ser pinkis (crías de ratón blanco) o chapulines. Pero Kiki no sabe de límites. Generalmente compro una lata de grillos vivos en +Kota por sólo 2 dólares. Pero de pronto me olvido ir a la tienda y entonces atrapo a alguno de los grillos que entran a mi casa, para beneplácito de la cabrona de Kiki. Y todo marcha bien… todo. Hasta que sucedió algo que estaba fuera de mis posibilidades.

Sucede que fui al terrario de Kiki para ver su actividad. Generalmente este tipo de arácnidos tienden a elevar su actividad por las noches. Lo recomendado es alimentarlas a esas horas, cuando la penumbra avanza, para que vivan con sus ciclos naturales… dormir de día, cazar de noche. Kiki estaba un poco más inquieta de lo habitual. Entonces escuché el canto de un grillo (en mi cabeza, me sonó como el canto del cisne) Y entonces, con mi ya habilidad tan desarrollada para atrapar insectos alcancé, de un sólo movimiento, a un grillo… Pero al atraparlo el grillo no cantó, sino que habló. Y en su lenguaje me decía: “No seas cabrón, soy Pepe Grillo”. Yo quedé mudo. Para los que me conocen, saben que sólo tomo vino en la comida. Es decir, no tengo problemas de alcoholismo, ni drogadicción. Esto estaba sucediendo realmente. ¿Pepe Grillo en casa? Era algo que no sucede todos los días. ¡Juas!

Pero de pronto sonó el despertador… mierda… todo había sido un sueño…

There are no comments on this post.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: