DOPPELGÄNGER

Si hay un personaje que me intriga, es Adolf Hitler. Ya he escrito acerca de él en posts anteriores. Sin embargo, ahora estoy preparando algunas animaciones y creando un personaje que lo representará en algunos cortometrajes en los que trabajo. Adolfito y Michelito (por nuestro bien amado Michael Jackson). Así que entonces me he dado a la tarea de hacer una ficha técnica de las curiosidades de Adolf Hitler y los misterios que rondan con respecto a su muerte. Este es uno de los post más largos en la historia del blog. Así, que te recomiendo te prepares con una Coca-Cola bien fría, o un café de Starbuck’s, te acodes frente a tu computadora, y comiences esta nueva aventura… Yo voy corriendo a la heladera por una; ¡pero vamos! no hagas esa cara de orto, que no tardo ni un minuto…

Ya he vuelto, Coca-Cola en mano, y una bolsa de cacahuates horneados…

Platicando con un imbécil neo-nazi, me cuestionaba que porqué llegaba tanto extranjero a las tierras de Goethe, de Nietszche, de Hitler. Era una charla que no tenía sentido, y comenzó a insinuar su desprecio a los judíos. Muchos de mis amigos son judíos, y no por ser judíos lo ando horneando, ni haciendo de ellos jabones ni nada por el estilo. Así que de pronto y en un arranque de rabia infinita (venas del cuello hinchadas, ojos inyectados de rojo) me levanté del sillón en el que me encontraba tan cómodamente, y con el poco alemán que sé dije: Sohn des Weibchens, Dumm, Clownausstattung, Rückstand, Unglückliches, Insekt, Du bist ein Weibchen… Obviamente la fiesta no terminó bien, pero si algo dije y fui contundente, es que lo único a lo que venía a Alemania, era a colonizarlo… (mentira, pero de pronto como jode que un extranjero en tu país te suelte esa respuesta…)

Es justo aquí donde comenzamos…

1.Hitler nunca permitió que nadie lo viese desnudo o bañándose. Él se rehusaba a usar colonia o esencias de ningún tipo en su cuerpo.
2.No importaba cuanto calor sintiera, Hitler nunca se quitó su capa en público.
3.En 1923, el secretario de prensa Nazi Dr. Sedgwick intentó convencer a Hitler para que se afeitara su bigote o lo dejara crecer normalmente. Hitler respondió: “No te preocupes por mi bigote. Si no está a la moda ahora, lo estará luego, porque yo lo uso!”.
4.Durante una cena con invitados, Hitler permitía que la conversación se extendiera en temas generales, pero luego de unas horas inevitablemente comenzaba con alguno de sus tantos monólogos. Estas charlas eran precisas desde el principio hasta el final, porque él las ensayaba en sus ratos libres.
5.Sus temas favoritos eran: “Cuando fuí soldado”, “Cuando estuve en Viena”, “Cuando estuve en prisión,” y “Cuando era el líder en las primeras épocas de la fiesta”.
6.Si Hitler comenzaba a hablar sobre Wagner y la ópera, nadie se atrevía a interrumpirlo. Él daba este discurso hasta que la gente se dormía.
7.Hitler no tenía interés en los deportes o juegos de ningún tipo y nunca hizo ejercicio, excepto por caminatas ocasionales.
8.Establecía caminatas dentro de las habitaciones, silvando siempre la misma melodía y siempre cruzando los cuartos diagonalmente, de esquina a esquina.
9.La escritura manuscrita de Hitler era impecable. Cuando el famoso psicólogo Carl Jung vió los manuscritos de Hitler en 1937 dijo: “Detrás de esta escritura puedo reconocer las típicas características de un hombre con esencial instinto femenino.”
10.Hitler amaba el circo. Disfrutaba placenteramente con la idea de que actores poco pagos arriesgaban sus vidas para divertirlo a él.
11.Fué al circo en varias ocasiones en 1933 y envió chocolates extremadamente caros y flores a las actrices. Hitler siempre recordaba sus nombres y se preocupaba por ellos y sus familiares en caso de accidentes.
12.A él no le interesaban los actos con animales salvajes, a menos que hubiese una mujer en peligro.
13.Casi todas las noches Hitler miraba una película en su cine privado, principalmente películas extranjeras que estaban prohibidas al público Alemán. Él amaba comedias y a veces se reía mucho con comediantes Judíos. A Hitler también le gustaban algunos cantantes Judíos, pero luego de escucharlos afirmaría que era una lástima que elos no fueran de una raza Aria.
14.El equipo de Hitler hizo en secreto películas para él sobre tortura y ejecución de prisioneros políticos, las que luego disfrutaba viendo. Sus asistentes ejecutivos también le conseguían fotos y películas pornográficas.
15.Le encantaban los noticieros, especialmente cuando él estaban en ellos.
16.Le gustaba mucho la música gitana, las óperas de Wagner y especialmente las marchas de colegios de fútbol de Estados Unidos.
17.Para excitar a las masas, él también usó música del estilo de colegios norteamericanos durante sus discursos. Su grito de reunión (”Sieg Heil!”) fue modelado en base a los gritos de los entrenadores de futbol americano.
18.La figura de Hitler en el museo de cera de Madame Tussaud en Berlín solo duró unos minutos. Momentos despues de que abriera la exposicion, un hombre arrancó de un santiamén la cabeza al “Fuhrer” de cera”
19.William Hakvaag, director de un museo de guerra en Noruega, descubrió unos dibujos firmados “A. Hitler”, escondidos dentro de una pintura que compró en un remate en Alemania. Hitler -antes de dedicarse a la política- había intentado ganarse la vida como artista y es sabido que poseía una copia de Blancanieves, la adaptación de Walt Disney de un cuento de hadas alemán, la cual disfrutaba en su sala de proyección privada.Haakvaag explicó que está “100% seguro de que estos dibujos son de Hitler. Si alguien hubiera intentado hacer una falsificación nunca la hubiera escondido detrás de una pintura donde quizá jamás fuera descubierta. Tenía una copia de Blancanieves. Pensaba que era una de las mejores películas que se hubieran hecho”.
20.Adolf Hitler pintaba tarjetas en acuarela para venderlas a los turistas.
21.Hitler y Eva Braun se conocieron en el estudio del fotógrafo Ernst Baumann, retratista de Hitler. Braun trabajaba allí como asistenta. Recientemente apareció un álbum, que fue entregado por Braun a un amigo como regalo de Navidad en 1941. Está firmado con las iniciales grabadas de Braun e incluye docenas de fotografías suyas, en algunas de ellas desnuda. Se trataría de uno de los cinco álbumes de Eva Braun que hasta la actualidad eran dados por perdidos. Cuando Hitler conoció la existencia de estas fotografías, tomadas después de que su amante se instalara con él en 1936 en Berchtesgaden (sur de Alemania), consideró que el fotógrafo había intimado demasiado con Braun y lo envió al frente.
22.El dictador encargó a un comité de expertos que estudiara si las langostas, centollos y cangrejos sufrían menos al introducirlos en agua hirviendo o elevando paulatinamente la temperatura del agua. Los analistas concluyeron por unanimidad que el sufrimiento era menor en agua hirviendo, y Hitler prohibió cocinarlos de otra manera.

El cadáver de Hitler nunca se encontró y no hay ninguna prueba concluyente de que muriera en Berlín. Esto ha sido el origen de diferentes historias y de muchos rumores sobre una pregunta que millones de personas se han hecho y aún hoy se hacen: ¿Escapó Hitler de Berlín?

La versión oficial siempre ha sido que se suicidó, junto a su esposa Eva Braun, en el bunker de la Cancillería de Berlín, Hitler de un disparo y Eva Braun tomando cianuro. También existe un libro titulado Yo quemé a Hitler (Ich habe Adolf Hitler verbrannt), escrito por Erich Kempka. La historia oficial del suicidio de Hitler se fundamenta en los testimonios contradictorios y parciales de tres hombres de la SS, que estuvieron a su servicio durante una década y quienes afirmaron haber visto su cadáver.

Por el contrario, el hitlerismo esotérico sostiene que Hitler nunca murió en Berlín, sino que huyó y murió a una edad avanzada.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se han presentado al público varias fotografías del supuesto “cadáver de Hitler”; en algunas aparece quemado y en otras sin lesiones aparentes. Resulta bastante raro y contradictorio el hecho de que algunas de las imagenes hayan sido fotografiadas, según la versión oficial, por los mismos alemanes que, según esta versión oficial, intentaban hacer desaparecer el cuerpo del Führer para esconder su muerte. ¿Se trataba de dejar “pruebas” falsas que hicieran creer en la muerte de Hitler en Berlín?

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, aparecieron muchas informaciones, a veces contradictorias, sobre el destino de Hitler. Algunos periódicos publicaron cosas tan dispares como que Hitler estaba escondido en un monasterio de budistas tibetanos, que había huído a España o que utilizó un submarino para llegar a Suramérica o a la Antártida.

Según el escritor Patrick Burnside, Hitler sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, se evadió de Berlín en un avión jet y desde Noruega se embarcó con sus seguidores en un convoy de U-Boote viajando hasta la costa patagónica de la Argentina, donde, en la falda de los Andes, vivió tranquilo por casi 15 años. Sólo en la Argentina hubo cuatro testigos que afirmaron que se toparon con Hitler entre los años 1945 y 1957.

Por otro lado, Stalin nunca creyó que Hitler muriera en Berlín. Tras la guerra, en la famosa Conferencia de Potsdam con Churchill y Truman, le informó a su colega americano que Hitler había escapado. Cuando el presidente americano Truman le preguntó a Stalin si Hitler estaba o no muerto, Stalin respondió: “No. El mariscal Gregory Zhukov, cuyas tropas ocuparon Berlín en 1945, declaró después de una concienzuda y larga investigación: ‘No hemos encontrado ningún cadáver que pudiera ser el de Hitler'”.

También es significativo el hecho de que los norteamericanos interrogaran durante muchas horas al almirante Dönitz, el almirante de la flota alemana de submarinos, repitiéndole insistentemente la misma pregunta: ¿A donde ha llevado Vd. a Hitler? También las tripulaciones de algunos submarinos alemanes, que se rindieron pocos días tras el fin de la guerra, fueron interrogados sobre “el escondite de Hitler”.

Y los aliados preguntaron a Dönitz con razón, puesto que el mismo Dönitz había declarado durante la guerra lleno de orgullo: „Die deutsche U-Boot Flotte ist stolz darauf, daß sie für den Führer in einem anderen Teil der Welt ein Shangri-La gebaut hat, eine uneinnehmbare Festung“, cuya traducción fiel es: “La flota alemana de submarinos está orgullosa de haber construido para el Führer, en otra parte del mundo, un Shangri-La, una fortaleza inexpugnable”.

En la década de los 50 corría el rumor de que Hitler había conseguido escapar a una base secreta del III Reich en el Polo Sur. En 1952 Dwight D. Eisenhower dijo: “Hemos sido incapaces de descubrir ni una sola evidencia que pruebe la muerte de Hitler. Mucha gente cree que Hitler escapó de Berlín”.

El jefe del consejo americano en la revanchista parodia de juicio de Nürnberg, Thomas J. Dodd dijo: “Nadie puede decir que [Hitler] esté muerto”. El General Mayor Floyd Parks, comandante general del sector americano en Berlín, añadió que él mismo se encontraba presente cuando Zhukov entraba en Berlín, y éste declaró que pensaba firmemente que Hitler podría haber escapado. Lt. Gen. Bedell Smith, jefe del Estado Mayor del general Eisenhower en la invasión sobre Europa, y más tarde, director de la CIA, declaró públicamente el 12 de octubre de 1945: “Ningún ser humano puede decir de forma concluyente que Hitler esté muerto”.

Los aliados permitieron que fuera el Ejército Rojo el que asediera y tomara finalmente Berlín. Una victoria completa hubiera significado la captura de Hitler, a quien Stalin quería vivo, como traidor del pacto de no-agresión que ambos firmaron en 1941. A un batallón especial de la Smersh se le ordenó tal captura pero cuando llegaron al búnker, sólo encontraron los cadáveres de Goebbels, su mujer Magda y sus seis hijos, todos envenenados con cianuro para evitar su captura por las tropas soviéticas.

El coronel W. J. Heimlich, anterior jefe de los servicios de inteligencia de los EE.UU. en Berlín, declaró que él estaba a cargo de determinar lo que le había pasado a Hitler, y tras una cuidadosa investigación, su informe decía: “No hay evidencia que pruebe la teoría del suicidio de Hitler”. También afirmó que: “En base a la presente evidencia, ninguna empresa de seguros de vida en Estados Unidos pagaría la prima por Adolf Hitler”.

El juez del proceso-parodia de Nürnberg Michael Mussmanno publicó en su libro Diez días para morir: “Rusia debe aceptar la culpa de que Hitler no muriera en 1945”. Sin embargo, Mussmanno declaró que él había entrevistado al camarero personal de Hitler, a su chófer, sus dos secretarias, pilotos, generales, etc., y todos estaban perfectamente de acuerdo en una cosa: Hitler se suicidó.

Dos días después de que los soviéticos tomaran Berlín, no hallaron en el búnker ni a Hitler ni sus restos. Más tarde, hallaron un cadáver cuyo rostro era casi idéntico al de Hitler. Lo cotejaron con fotos, midieron su estatura y parecía él. Sin embargo, hicieron firmar en un papel al personal que quedaba en el búnker si el cadáver hallado correspondía al del Führer. Al final resultó ser el de un doble de Hitler.

Los rusos alegaron haber descubierto, en su momento, varios cuerpos medio enterrados con las características de Hitler, los llamados “Doppelgänger” del Führer. Algunos creen que tenía varios de estos “dobles” y que uno de ellos fue el que murió en el famoso atentado explosivo en su contra en 1944, del que Hitler “sobrevivió milagrosamente”, según se dijo.

El oficial soviético Anatoli Klimenko, por ejemplo, uno de los principales encargados de la toma del Reichstag el 9 de Mayo de 1945, declaró que el cadáver supuestamente perteneciente a Hitler calzaba medias tejidas de lana, que el Führer siempre se negó a utilizar en vida, pues las detestaba.

Por su parte, el mariscal Zhukov negó públicamente la versión oficial rusa de haber encontrado con seguridad el cuerpo de Hitler. Sobre el verdadero paradero de Hitler, declaró: “Mi opinión personal es que se encuentra en algún punto de Europa, tal vez en España”.

Hitler, un hombre sumamente inteligente, podría haber orquestado un gran montaje sobre su muerte, si así lo hubiera deseado. Al fin y al cabo, era el Führer de Alemania y tenía todos los medios y recursos a su alcance para hacerlo. Por eso, de haber efectivamente escapado, es verosímil que creara un mito sobre su destino, con el fin de evitar que nadie pretendiera buscarle. Algunos autores hablan de que el supuesto cadaver que se quemó en Berlín era realmente el de uno de sus dobles. Las declaraciones de los testigos que afirmaron haber quemado su cadáver podrían o bien estar equivocadas (quemaron un cadaver, pero ¿el de Hitler?) o bien ser falsas, mintiendo por el Führer. Es incluso posible que se aleccionara a todas las personas susceptibles de ser interrogadas al respecto sobre lo que debían declarar, y también es posible que se les hiciera creer premeditadamente a todos ellos que Hitler se suicidó. Estas sospechas se basan fundamentamente en el hecho de que, aunque la historia del suicidio al principio sonaba convincente, no se puede olvidar que todos eran absolutamente partidarios y fieles a Hitler.

El que fue secretario de estado de EE.UU. Jimmy Byrnes, en su libro Frankly Speaking, escribe: “Cuando estaba en Potsdam en la reunión entre americanos, británicos, rusos y franceses, Stalin dejó su silla para brindar conmigo, cuando le pregunté sobre su teoría acerca de la muerte de Hitler”. Stalin dijo: “No está muerto: seguro que escapó a España o Argentina”.

El número de la revista The Plain Truth de Junio del 52 se titulaba «¡Hitler puede estar vivo!». El artículo revelaba que en 1940 el Reich Alemán comenzó a trasladar un ingente número de maquinaria al Polo Sur con el objeto de construir en un continente desconocido una estación secreta, un nuevo Berchtesgaden para el Führer.

El informe continuaba explicando cómo los técnicos vaciaban un monte entero en la Antártida para construir un nuevo refugio completamente camuflado, en un continente más grande que Europa a 9.000 Km de África, 3.000 Km de la Tierra de Fuego en Sudamérica y 7.000 Km de Australia.

Hacia el quinto día de la caída de Berlín, se encontraron unos restos calcinados envueltos en tela en el jardín del búnker. Se formó una comisión de médicos, denominada comisión Autopsia para estudiar tales restos. Analizando la dentadura de Hitler y comparándola con la dibujada por el ayudante de su dentista personal, ambas coincidían a la perfección. Al final la autopsia estuvo amañada.

La revista Bonjour y el parisino Le Monde tenían artículos sobre la huída de Hitler al Polo Sur. El almirante Doenitz en 1943 declaraba: “La flota de submarinos habrá amarrado en algún punto del Polo, en algún punto paradisíaco”. Aunque no decía dónde, Bonjour señalba que en 1940 ingenieros nazis habían comenzado la construcción de edificios capaces de soportar temperaturas de 60 grados bajo cero.

Por otra parte, es cierto que los archivos sobre Hitler, que están en manos de los rusos, siguen clasificados y como uno de sus secretos mejor guardados, casi 60 años después.

Los restos de lo que se pensaba eran Hitler y Eva Braun fueron enterrados en un bosque cercano a Buch, y al final fueron inhumados en la ciudad de Magdeburgo. Lo que es cierto es que ambos cadáveres fueron enterrados y exhumados sucesivamente por las Smersh por lo menos en unas tres o cuatro veces, siempre de noche.

En el programa As it happens del 17 de septiembre de 1974 en la Televisión Canadiense, el Dr. Ryder Saguenay, cirujano dental de la UCLA, dijo que Hitler había ordenado un avión especial (posiblemente un Arado Ar-234) para abandonar Berlín con todos los registros médicos y dentales y radiografías de los más altos dirigentes nazis hacia un destino desconocido. De ahí que los registros dentales que se usaron para identificar el posible cadáver de Hitler se sacaran de la memoria de un asistente dental de Hitler que más tarde desaparecería.

Con la Glasnost en Rusia y al principio de los 90, los protagonistas de la Smersh que participaron en los enterramientos y desenterramientos de Hitler decidieron contar su secreto al mundo. Fueron conducidos de Rusia hasta Alemania y señalaron el punto exacto del último enterramiento del Führer. Pruebas realizadas con un radar terrestre localizaron dos objetos anómalos en el subsuelo, en el mismo sitio donde señalaron los ex-oficiales rusos, hoy un abandonado taller de coches. Las excavaciones que se llevaron a cabo tan sólo dieron con un hueso, y no parecía ser humano.

El editorial del diario Zig Zag del 16 de enero del 48 de Santiago de Chile aporta nuevas evidencias. El 30 de abril de 1945, el capitán de aviación Peter Baumgart llevó en avión a Hitler, su esposa Eva Braun y unos cuantos leales del aeródromo de Tempelhof al de Tondern en Dinamarca. Desde allí tomaron otro avión hasta Kristiansund en Noruega, desde donde embarcaron en un convoy de submarinos hacia rumbo desconocido.

En 1993, en uno de los archivos de la KGB en Moscú, se permitió filmar por primera vez, y con un permiso oficial, uno de sus secretos mejores guardados. Cuidadosamente envuelto en un papel, mostraban al mundo restos de lo que dicen es el cráneo de Hitler. En el cráneo aparece un orificio de bala, según el cual Hitler se habría disparado en la boca, pero la historia oficial es que Hitler se disparó en la sien… Por otro lado, ¿por qué los rusos mostraron tan sólo un fragmento de cráneo? Una prueba de ADN solucionaría con casi total certeza las dudas sobre si ese fragmento de cráneo es o no de Hitler. Si los rusos afirman su autenticidad, ¿por qué no se comparan las muestras de ADN de ese fragmento con muestras del ADN de parientes de Hitler muertos?

Lo que a Hitler sí que le importaba y sí que quería evitar a toda costa es que se produjeran hechos como los que le ocurrieron a Mussolini y Clara Petacci una vez muertos, cuando sus cuerpos fueron llevados al Duomo de Milán y allí estuvieron colgados varios días y noches para que todo el que pudiera acercarse escupiera.

La existencia de planes de huída está clara con sólo tener en cuenta a una figura tan clave como desconocida de la Segunda Guerra Mundial: el General de la SS Heinrich Müller, jefe durante todo el tiempo de la Amt IV (Gestapo) y a quien por eso se conocía coloquialmente como Gestapo Müller. El o los planes que hubiera para una posible huída de Hitler seguro que estaban bajo su directo control, y hasta posiblemente diseñados por Gestapo Müller. Se sabe de él que estuvo en Berlín y que visitaba la Cancillería con regularidad hasta Marzo de 1945 cuando, como por arte de magia, desapareció de la faz de la Tierra y nunca jamás se volvió a saber de él. Él es, exceptuando al propio Hitler, el más alto jerarca del Nacional-Socialismo al que ni Weissman, ni la CIA, ni el Mossad, ni la KGB jamás echó el guante. Parece por tanto razonable pensar que Heinrich Müller y Adolf Hitler huyeron junto a un número indeterminado de fieles (como por ejemplo Eva Braun).

Forenses, si han llegado hasta aquí, ahora sentirán las piernas entumecidas, la Coca-Cola seguramente estará tibia, y tendrán los ojos rojos e hinchados, motivados por el brillo del monitor. No hagan pucheros. Hoy por hoy, Hitler ya está muerto. Así que anda tranquilo a tu cama… Mientras tanto, yo me voy corriendo, que si me distraigo, no podré salvar al mundo de las garras del dragón durmiente. Me pongo mi traje de superhéroe, que consiste en una licra de bicicletero, trusa sobre la licra, y una ombligera con las letra P… que significan PENE…

One Response

  1. Your style is really unique in comparison to other folks I’ve read stuff from. Many thanks for posting when you have the opportunity, Guess I will just book mark this page.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: