CUESTION DE INFIDELIDAD

Siempre que se habla de las infidelidades no puedo evitar sentirme mal, es una de esas cosas que sufro en carne propia y con las que empatizo más de lo normal. Una de las cosas que más me llama la atención es cómo se tiende a evaluar de forma diferente la situación en función de cómo es la persona.

¿Me explico?

En un caso de infidelidad simple, hay una persona comprometida (me da igual si es matrimonio o no, comprometida sentimentalmente que es lo que importa) y una persona libre, sin compromiso. Sé que puede haber más variables, pero dejémoslo así para facilitar la discusión. Para simplificar: Hay una que engaña y otra que participa en el engaño. Supongo que casi todo el mundo estará de acuerdo en que la que engaña hace mal, donde veo más disparidad de opiniones es con respecto a la que participa en el engaño…

No justifico ninguna de las partes. Si se tratase de culpar a alguien, tienen la misma culpa la persona que engaña y su cómplice, vamos, aquel que participa en el engaño (como decía la abuela de un amigo: “Tanto peca el que mata a la vaca, como el que se come todo el asado”). Y no es que me quiera poner moralista o sentimental. Sino que en esta historia, ¿Qué papel juega la persona engañada?

Bien, me contesto yo mismo: La persona engañada es la única culpable de todo.

Así que señores, cuando sus parejas los engañen, ustedes son los únicos culpables de todo y merecen un castigo. (Inyección letal, o por lo menos, cadena perpectua)

Que conste en un acta señoría. (True Story)

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