LA PAJA

Después de un post lleno de seriedad como lo es el anterior, podemos proceder al tema que hoy nos ocupa, que no es ni más ni menos que el de la masturbación. Y como todos saben que este es el único blog que practica el onanismo, faltaba algún post dedicado íntegramente a esta tema.

Muchas mujeres creen que los hombres estamos obsesionados por el tema del sexo, que es una necesidad. Yo no lo veo así, pues los hombres solemos estar mucho más acostumbrados a masturbarnos que las mujeres (aunque todo depende de la persona, claro, si fuera chica estaría metiéndome hasta el extintor), lo cual no implica que signifique para nosotros una necesidad.

Descargar hay que descargar, eso es indudable, pero podemos vivir perfectamente sin la necesidad de practicar el onanismo con asiduidad. En mi caso, por ejemplo, es más un entretenimiento que otra cosa, una forma más de aprovechar mi tiempo de ocio. Que vale, que también está la lectura, ¿Pero a caso no da tiempo a leer entre paja y paja?

Y es que muchas mujeres creen que los hombres estamos obsesionados con el tema, que somos unos enfermos, y nada más lejos de la realidad, es una forma de ocio como otra cualquiera. Que bueno, una cosa es verse la película porno del Plus de los viernes y otra muy diferente comprarse discos duros externos y llenarlos de la más exquisita pornografía árabe, pero en realidad todo es una cuestión de comodidad. Internet nos ha proporcionado pornografía a la carta, y eso es algo bueno en parte, y en otra no.

Es bueno en el sentido de que aburrirte no te vas a aburrir, y es muy malo en el sentido de la libertad que esto nos otorga, ya que a parte de las ilegalidades que nos vayamos a encontrar (por desgracia acabas descubriendo que encontrar ciertos contenidos es más fácil de lo que parece), también nos vamos a encontrar cosas que, si bien son legales, no deberían serlo, pues he llegado a sentir verdadero asco. Asco, eso sí, que no frenaba mi curiosidad morbosa por seguir viendo.

Y así surgieron los shock sites de mierda. Comer heces es perfectamente legal, ahora bien, publicarlo en Internet ya no debería serlo, y pelársela en este caso tampoco. Y con respecto a la frecuencia, no les voy a engañar, de dos al día no bajo. Y me puedo llevar una media hora tranquilamente, todo depende de la prisa que tenga, la verdad. Y bueno, también aclarar que una cosa es masturbarse un par de veces al día (que ya es…) y la otra machacársela hasta que salga humo.

Que hay gente que cuando dice que va “a pelársela” lo dice en serio. Pues eso que dicen de que te salen callos en las manos es mentira, lo que sí que pasa es que se te pela, y luego duele. Experiencia propia, por desgracia. Hay gente que de tanto frotársela les ha salido el genio y todo, y suelen pedir tres deseos:

-Cuatro centímetros más de amor.
-Recuperar el perfecto estado del pellejo.
-Una vagina en lata.

NOTA: “Esta historia no está basada en un suceso real.”

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