TEXTOS IDIOTAS (EL CUENTO DEL DUENDE Y SU HADA MADRINA)

Ahora el duende mastica los dedos de su mano derecha. Los mastica de nervios, o por valor, pero se los mastica porque en realidad no tiene nada que decir frente a los sucesos. Y es la maldita levedad del asunto lo que lo ha convertido en un trapo, en un débil ante cualquier eventualidad. Se supone que de pronto podemos estirar los brazos y cabalgar hasta el limbo, pero es sólo una mera suposición, porque el hada madrina ahora vuela sin bragas y los niños se marean tratando de mirar entre sus piernas. “Es una hada cabrona” piensa el duende, visiblemente afectado por el remolino de sentimientos que le sucedían. “Maldita hada madrina. jugando con la ternura y el erotismo a un sólo tiempo. Convirtiendo a esos niños de tres ojos en masturbadores precoces.” Y es que ya de por sí no es muy común ver a un hada flotando por la ciudad. Pero se puede aceptar la imagen siempre y cuando se esté cerca de los cuentos de hadas y héroes. Pero mirar a una hada sin bragas, enseñando el coño, ya es como para volverse loco. La ciudad tiembla impávida ante los sucesos, y las ruedas de prensa se dan en todas partes. Hasta el gobernador a bajando los brazos con un nudo en la garganta: “Yo siempre fui fiel a los cuentos de niños, y siempre pensé que el hada madrina era un alma de dios.” Pero ahora se le ve con cigarrillo en mano, volando por entre los cables de alta tensión, enseñando las piernas y su depilado del área del bikini. Los niños erotizados van de la mano con sus papás, mirando al hada que guiña los ojos y seduce con su faldita de holanes, y sus alitas a la espalda. “Si tuviera un condón… “dice un papá, “¿qué dices papito?” Y el duende mordiéndose los puños… Pero el hada sabía que nunca había sido una hada de verdad, sino una prostituta. Un linda prostituta, no de las Vegas, como supondría cualquier niño estadounidense. Sino una puta brasileria. Peor aún, en realidad era un transexual. El duende sabía esta triste historia. porque además de todo, cuando hada madrina era niña (léase niño heterosexual) era el gemelo de duende. Con el paso del tiempo habían crecido educados bajo el temor de dios y bajo la tutela del catolicismo, venidos de una familia conservadora. Entonces duende y su gemelo comenzaron a tener bellosidad en la cara. Duende tenía su primera novia. Pero el gemelo se vestía a escondidas de mujer. Entonces consiguió a una amiga que le vendía hormonas. Y para el carnaval consiguió su traje de campanita. Corrían los años veinte. Entonces se hizo llamar hada madrina. Se fue de casa porque el papá era un macho cabrío que se avergonzó tanto de tener un hijo homosexual que lo corrió de casa. “Aquí no caben los putos”, le dijo una mañana. “Somos gente pobre pero decente, no unos desviados, no unos pinches depravados.” Entonces hada madrina se fue, y consiguió trabajo en los cuentos de niños, Y así pasaron las generaciones. Duende por su parte, consiguió una beca y comenzó a trabajar por su cuenta, también en los cuentos de niño. Y conoció a hada madrina. Hada sabía que duende era su hermano, pero tal era el parecido con el padre, que decidió fastidiarlo, entonces lo sedujo. Duende cayó perdidamente enamorado y comanzaron a tener relaciones sexuales. Hada madrina ya se había hecho la operación de transexualismo, y la vaginoplastía. Y su pequeño pene que le fue amputado, fue tratado por un brujo voodoo para disecarlo y adelgazarlo, estirándolo lo más posible, para convertirlo en su varita mágica. Duende se moría de pasión y de amor, pero hada madrina sólo manejaba las circunstancias. Hada tuvo mucho éxito en su trabajo en los cuentos de niños. Hada madrina también deicidió terminar la relación con duende, comenzando así la verdadera venganza de hada madrina para con su familia. Se le veía a duende ebrio por todas partes. Y hada madrina vio que todos los seres terrenales querían poseerla, entonces decidió cobrar por sus servicios sexuales y volar por la ciudad, para promocionar sus servicios, sin bragas, y erotizar a los niños, a sus padres y también al vaticano. Se le veía a Benedicto mirando por la ventana de sus aposentos. “¿Qué le sucede santo padre?”, le preguntaba su secretario. Y entonces Benedicto cerraba las cortinas, “sólo miro las estrellas, esta obra de dios.” Y hada muriéndose de la risa mientras flotaba por el Vaticano, y de tanta risa salpicando gotitas de orines. Pero cierta noche, hada madrina se quedó enredada en los cables de alta tensión. Duende se mordía los puños de rabia y dolor. Los niños se asustaron y los padres guardaron sus condones, sabiendo de antemano, que la vida no sería la misma después de la muerte de hada madrina la dulce prostituta. Ahora los niños juegan game cube, playstation o buscan pornografía en internet. Pero los cuentos de niños quedan en la memoria de los abuelos. El recuerdo de hada madrina se guarda en los corazones de los primeros viejos, que alguna vez fueron niños. Duende se fue silbando el canto del cisne, reclutado en un hospital mental. Y mientras se lo llevaban los enfermeros, se le escuchaba vociferar : “pero ya regresaré, y tomaré venganza…”
FIN

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