Verónica se pone de rodillas y comienza a buscar por la alfombra un alfiler. Sus dedos largos y delgados se deslizan suavemente, como una caricia atenta al sobresalto. Su espalda arqueada y sus ojos intensos se inyectan de cuidado al avanzar a gatas tratando de encontrar. Mientras busca, Verónica tararea una canción. Los recuerdos de pronto se agolpan en su mente. Afuera llueve y el viento golpea el cristal de la ventana. Verónica se queda quieta. Se toca los senos tratando de recordar las viejas caricias que hace tiempo ya no sentía. De pronto se siente vulnerable. Un vestigio de excitación recorre su espalda. Verónica se levanta la falda y explora su entrepierna. Se deja caer boca arriba y se acaricia. Descrube que su cuerpo aún es vulnerable al tacto, a las caricias. Sus sentimientos se mezclan. Se pierde en un trance de océano salvaje. Su piel se erecta. Se enfurece. Verónica se pone en pie y camina al espejo frente a su cama. Se quita la blusa y se mira de frente, de perfil. Levanta el pecho, sume el vientre. Aún está extasiada. Sus piernas tiemblan. Su figura aún sugiere la belleza de antaño. Un relámpago ilumina la habitación. Los fotones se incrustan en sus pupilas dilatadas. Hay lágrimas por sus mejillas. Se arranca la ropa y se tira en la cama. Alcanza las tijeras del buró. Verónica cierra los ojos mientras siente la tibieza de la sangre mezclada con el frío metal.
CUENTO: VERÓNICA
2011/02/23
EL BRINCO by M2ATK
2008/07/31
de pronto te levantas y descubres que la vida no es la misma
los de antes ya no son los de ahora
el veneno se escupe directo a los ojos
tienes los pies llenos de infinitas tarántulas
el sol es un foco de 15 watts
enciendes el incienso
o el televisor
te pones la bata del recuerdo
entonces son los gritos agudos
esa desesperación absoluta
también el fuego o el ruiseñor
tienes arena en las pestañas
tu cuello se enreda con el tiempo
entonces lloras
lloras de rabia de impotencia
lloras sin parar
te levantas de a poco
el viento rocía cenizas
no es el nervio del asado
tampoco es el fuego que se nace tras tu nuca
sino que además de todo
el demonio es una silla de ruedas
tomas temblorosa la valija
guardas uno a uno los recuerdos
te limpias los mocos con el antebrazo
tu tercermundismo es una oruga
te tiras al suelo
la soga que te aprieta la garganta cede
ves volar una mosca
son las pesadillas de anoche
el canto de un elefante
enciendes la radio
pero también enciendes la pipa
y es cuando en media bocanada escupes sangre
ya no queda nada
sólo el dolor de haber vencido
de haber venido a nada
del derrumbe
abres la persiana
miras la distancia al suelo
y en pleno trance
cierras los ojos.



