LIMPIANDO HOTMAIL
2012/08/17

Hoy, por algún extraño motivo, me puse a hacer limpieza en mi correo electrónico. Tengo doscientas carpetas con nombres de personas con las que me he escrito a lo largo de los años. Generalmente cuando entro a mi cuenta de Hotmail, veo las carpetas con nombres de personas que he perdido el contacto hace años. Sin embargo nunca he tenido el ánimo de borrar la correspondencia, a menos que sea de gente indeseable.

Me encontré un mail de mi hermana, con el menú de su boda. Parece tan lejano y cercano el tiempo en el que ella se casaba, fuera del país. Siempre tuve los sentimientos encontrados con respecto a eso. Y no por celos de hermano. Sino porque aquella vez, en su boda, yo tenía los recuerdos de cuando éramos niños. Quizá hay muchas cosas que no pude decir, y además no supe decir. Sé que la pasamos genial en su boda. Sin embargo hoy, me llené de nostalgia y los mismos recuerdos recurrentes se me vienen a la cabeza: Yo, siendo niño, feliz.

El tiempo ha pasado, y seguirá pasando, irreconciliablemente. Toda mi vida ha sido tan vertiginosa. He dejado muchas historias atrás. Mucha gente atrás ahora se me confunde con la niebla, o con el olvido. Las etapas en la vida jamás se repiten. Nunca regresa el tiempo. Tampoco las decisiones que tomamos. La vida es cabrona, sí, pero también es linda. La vida que yo tengo, es buena. En unos años, leeré estas palabras y se me llenaran los ojos de agua. O de nubes.

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VIERNES FOTOGRÁFICO: SILUETA
2012/02/25

Creo que muchas cosas han pasado desde que inició el año. Si bien es cierto que muchas veces soy odioso y cascarrabias, también es cierto que soy un tipo leal. He dejado atrás mujeres y amantes, que pudierdon ser verdaderas historias de amor, pero que al final, no fue así. Mi historia está llena de ambigüedades, de pláticas inconclusas, de adioses varios, de lágrimas, sonrisas, orgasmos, viajes, amor, desamor… Y no me acongoja del todo, sino que a veces miro atrás, y veo que muchas cosas pudieron ser, y que por alguna extraña razón que desconozco, se quedaron varadas en el tiempo, borrosas como cualquier recuerdo, quietas en la historia.

Un amigo me dijo: “Alejandro, la vida es una, y es tan corta, yo solo me quiero divertir.” También yo quiero divertirme. Mi cotidiana, como la de cualquier citadino, es trabajar y putear en las horas altas de tráfico, llegar corriendo, ir a un gimnasio, dormir poco y fugarse, cuando las circunstancias lo permiten, o por lo menos lo sugieren.

Pero también está la magia de conocer a alguien, de volverse a enamorar, las veces que sean necesarias para poder tener la sangre erecta, los sueños constantes, el respeto y el apoyo que uno siempre busca en una mujer. Hoy no me voy a enamorar de cualquier pendeja. No. Ya no. Ahora quiero una diosa en mi vida.

¿A qué viene todo esto? Bien, la semana pasada, me quedé mirando este atardecer, pensando que la vida es una, que somos tan instantáneos en la edad del universo y que después todo queda atrás, en la historia que algunos cercanos podrán contar, y después el olvido total de la vida misma. Este atardecer parecía llorar sangre, llorar a borbotones sangre, del señor del amor, del rinoceronte amor, o de los dioses primeros. Cualquiera que haya sido la verdad, este atardecer me lleno de agua la mirada.

No estoy melancólico, sino que estoy ansioso, por la nueva historia que estoy escribiendo, por lo que vendrá, por lo que mi Dios personal, mi ‘Personal Jesus’ tenga para mí.

Las vida es una cabrona, forenses.

INSTAGRAM: MI TOP 25 DEL 2011
2012/01/04

Forenses, les comparto mi Top 25 de las fotos que tomé durante el 2011.

 

DE CUANDO VOY AL GIMNASIO
2011/09/02

Bueno, hace mucho que no escribía en mi blog. Por diversas razones que no nombraré, porque son aburridas. Y además sé que nos les interesa. Tampoco haré un show con ello. Tengo algunos fieles lectores que me animan, y otros que seguramente me desprecian. Cosa que me chupa un huevo (Ustedes disculpen la jerga latinoamericana, pero me salió la frase del corazón).

 Cuando es viernes, el peor castigo para un mortal es ir al gimnasio. Porque mientras tus amigos se emborrachan en algún bar o se encierran en un motel con alguna bella lolita, uno tiene que estar entrenando para… No tengo idea para qué; pues no competiré jamás en un torneo internacional de Kick Boxing, ni estaré en la MMA o en la UFC, o en la WEC. Pero voy puntual a mi entrenamiento. Para recibir patadas, puñetazos, y salir adolorido, con mi cara de idiota, sonriéndole al mundo que no me hayan roto la jeta mucho.

 En el gimnasio hay toda clase de personajes increíbles. Y sé que me odiarán cuando me lean, pero es cosa que debo hacer, escribir acerca de ellos, ya que son esa especie de fauna con la que convivo todos los días.

 He encontrado muchos perfiles. Los hay desde el chavito flaquito que sueña con tener una musculatura espectacular, o las señoras pasadas de peso, que pasan horas haciendo ejercicios cardiovasculares para bajar esas lonjas que no ceden.

 La mayoría son tipos arriba de los treinta años, en su mayoría divorciados, que intentan modificar sus cuerpos con la esperanza de resultar atractivos a una chica 10 años menor. Y es patético. Los musculosos, los entrenadores, son farmacias con patas. Es bien sabido que una musculatura bien desarrollada en un cuerpo propio de un latino, es moderada. Y requiere de años de trabajo. Pero los asteroides, la testosterona, las hormonas, son el pan de cada día. Jamás habrá un cuerpo musculoso naturalmente por comer atún y jalar peso libre dos horas diarias. Se requiere inyectarte cualquier clase de mierda para poder lograr esos cuerpos deformes y marcados. Pero todos los que están ahí (Me excluyo totalmente) están en una constante competencia silenciosa para tener los mejores bíceps, pectorales, tríceps, pierna, nalga, pecho… Tristemente veo a muchas mujeres que no tienen nalgas haciendo sus ejercicios para glúteo. En un año ninguna evolución en ellas. Pero ellas tienen las miradas llenas de esperanzas, se miran al espejo, levantan las nalgas, y nada.

 La música electrónica suena por todas partes. Ayer platicaba con un amigo que se inyectó hormonas, y un día amaneció mamado de repente. Él tiene una altura de 1.65mts. Está feliz con su cuerpo, se mira al espejo mientras hace mancuernas. Sonríe. La seguridad ha vuelto a él. Yo le dije: “¿Y cómo te va con tu nuevo cuerpo?” Y él, con su sonrisa franca y su felicidad desbordante me dice: “Pues este cuerpo le gusta a las mujeres”. Y yo, con mi agradable forma de ser, mis bromas increíbles y las cosas chistosas que digo cuando me siento inspirado le digo: “El problema debe ser cuando te quitas los bóxers, porque es bien sabido que los asteroides reducen el tamaño de los testículos y el pene…”

 Él me mira con cierto rencor. Es cierto. Le he dado en el amor propio. “Cabrón” me dice. Y sigue ejercitando sus bíceps. Yo me doy la vuelta, y hago la siguiente analogía: “Un tipo de 1.65mts de altura no pudo tener jamás un pene gigante. Seguramente era un “pito chico”. Y con los asteroides se le desapareció. Por eso su felicidad fingida, su mirada con cierto rencor.”

 A mí, en mi caso, no me cabe la polla en los calzoncillos.


VIERNES FOTOGRÁFICO: CENTRO HISTÓRICO CIUDAD DE MÉXICO
2011/08/26

Sin duda, el Centro Histórico de la ciudad de México está llena de historias, de fantasmas, de tiempo. La arquitectura y la atmósfera son enigmáticas. En lo personal, el estilo colonia y el neocolonialismo me parece que contrastan con la arquitectura que hay a su alrededor. Pero tal pareciera que el tiempo se quedó quieto en la historia. En esta fotografía, si en lugar de los autos viéramos los antiguos tranvías, o las carretas, pensaríamos que estamos en otro tiempo. Por eso la intención “Vintage” de la fotografía, por la atmósfera surrealista que envuelve a la ciudad de México. Feliz Viernes Fotográfico, forenses.


VIERNES FOTOGRÁFICO: FÉLIX IN YELLOW
2011/06/04

Esta es una de las fotografías que más me ha gustado de esta semana. Quizá por el momento, la composición casi accidental y el proceso de manipulación digital. El resultado es este. Mi gato Félix en el pasillo de casa. Sean buenos, forenses.


VIERNES FOTOGRÁFICO: EL FUERTE SINALOA
2011/04/01

Cuando hice este viaje, atravesaba en mi vida por un momento extraño. Estaba realmente enamorado de una mujer que siempre fue un misterio en mi vida. Cuando estaba tomando esta foto, en el Fuerte Sinaloa, tenía sensaciones varias. Ella estaba a mi lado, con su cámara, intentando hacer la misma fotografía que yo. Ella puso su tripié (tripoide) y ajustaba los valores de su cámara. Yo saqué la mía, ajuste a modo manual, recargué los codos a mi cuerpo, contuve la respiración y listo. Ella tomó más de diez pruebas. Ya en el hotel, ella se moría de envidia, todas sus fotos quedaron literamente mal. Yo le mostré la mía y se enfadó. Está de sobra decir que esa noche no hicimos el amor.

El Fuerte es un pueblo bellísimo. La gente es muy amigable. El pueblo pareceriera haber quedado quieto en el tiempo. Impecable. El único disturbio era el borrachito del pueblo, que caminaba cantanto canciones que únicamente él mismo entendía, y que lo hacían llorar.


CUANDO ESTÉ MUERTO
2011/04/01

Tengo esa extraña particularidad de llegar tarde a todas partes. Y no es divertido cuando pasa el tiempo, y ya no eres un adolescente. Miras para atrás y te das cuenta que llegaste tarde a todas partes. A la escuela, al trabajo, a tu primera cita, a las reuniones con tus amigos, al aeropuerto, al gimnasio… a todas partes. Y ese es un problema grave. Y honestamente no sé por qué sucede. Tiendo a ser un tipo más o menos ordenado. Mantengo mi casa limpia, mis cosas ordenadas, tengo un smartphone en el que agendo mis citas, mis tareas cotidianas; pero por algún extraño motivo, siempre, aún cuando planeo mis citas, llego tarde. Y esto pasa por lo siguiente. Soy demasiado disperso. Mi cabeza siempre está en otra parte. Vamos, que generalmente trato de ser muy coherente con lo que hablo, pero mi cabeza está en otra parte. Nunca he logrado definir en dónde es a donde se van mis pensamientos. Y sucede que a veces siento que debo hacer esto antes de salir de casa, o lo otro, o aquello. Como hacer un dibujito que nunca terminaré. O escribir un verso que dejo abandonado y con el paso de las horas, el cambio de estado de ánimo, el poemita ese que empecé hace unas horas, pierde su vigencia y por lo tanto su fuerza, y pierdo total interés. A veces me angustio, para ser honesto. Y es que alguna novia tuvo que esperarme por tres horas en alguna plaza comercial. Recuerdo perfectamente cuando yo llegué con mi sonrisa estúpida y sensual, con mis excusas, disculpándome por mi tardanza. Ella ya tenía resentimiento en la mirada. Cosa que con el tiempo la hartó, y llamó por teléfono llorando un día, diciendo que yo no mostraba ningún interés en la relación. Y supongo que era cierto. A medias. Es decir, claro que me gustaba esta mujer, pero su existencia no tenía la fuerza necesaria como para captar toda mi atención para dejar de dar vueltas por la casa antes de salir, tarde, acelerando el auto como un enfermo, para llegar a mi cita tres horas después.

¿A qué viene todo esto? Viene porque justo cuando estaba escribiendo este post, la priemra idea era escribir un poema. Escribí casi dos cuartillas de mierda. Literal. Mierda literaria, basura, tiempo perdido. Lo leí y no sentí nada. Y en el mismo procesador de texto, borré una línea, otra, hasta que borré todo y ahora escribo esto. Sin sentido. Vamos, sin sentido en principio.

Quizá ahora he asumido las cosas con más ligereza. Generalmente cancelo mis citas sociales, o más aún, confirmo de última hora mi asistencia, porque sé que algo va a pasar antes. Y siempre pasa. Al único lugar al que quiero llegar tarde es a mi muerte. Esa es la verdad. Y seguramente será la única cita a la que llegue a tiempo, porque no depende de mi.

Pero tengan por seguro que cuando me estén velando, yo no estaré presente. Sino que estaré dando vueltas por ahí, con el cabello despeinado, la mirada en todas partes, perdido, con una idea que no se concreta, con bocetos, dibujos, escritos, tratando de hacer algo que me haga soñar, aunque ya esté muerto.


VIERNES FOTOGRÁFICO: DORNIER 2200
2011/02/25

Hace justo una semana, mi hermana estaba a punto de casarse. Yo estaba feliz y triste al mismo tiempo. Esos sentimientos encontrados que se nacen justo cuando caes en la cuenta de que el tiempo pasó, y que dejamos de ser niños. Y los juegos, las risas, las complicidades, el compañerismo, quedaron atrás, quietos en el tiempo, como parte de nuestra historia. Estaba feliz por ella, por sus sueños… Y también estaba feliz porque tenía a mis padres a mi lado, a mi hermano. Viajando como en los viejos tiempos, de cuando éramos chiquitos y nos llevaban a vacacionar a cualquier paraíso, siempre juntos, como una familia pequeña, pero unida que somos. Está de sobra decir que por cualquier miembro de mi familia daría la vida sin dudarlo. Y daría mi vida por verlos felices, siempre.

En una de las aventuras de este viaje que hicimos, me tocó volar en una avioneta de confección alemana (1976) Dornier 2200. Mis testiculos se me subieron a la garganta cuando vi el avión en el que volaría, después de haber estado horas en el aeropuerto para hacer conexión a mi destino. Mamá como siempre lucía bellísima, con esos ojos tan tiernos que tiene, con sus manos tan finas. Papá, como todo buen caballero, elegante y tranquilo. El vuelo, sin contratiempos. El piloto informó que podría haber alguna descompresión de aire que se traduciría en vapor dentro de la avioneta, cosa que sucedió, y el vapor me hizo pensar que acuatizaríamos en cualquier momento sobre el océano. Revisé si no me habría orinado del miedo, y me tranquilicé de no haberlo hecho.

Este es uno de los viajes más bonitos que he hecho en mi vida. Porque una vez más pude ver a mamá y a papá del brazo, paseando por todas partes, como la pareja perfecta que siempre me parecieron. Mi hermano y yo compartimos habitación, y aunque él no lo sepa, me gustaría ser tan guapo como lo es él. Mi hermana tenía los ojos llenos de sueños, y estaba, además de hermosísima, feliz.

Esta es la vista que tenía desde la ventanilla, la hélice derecha del Dornier 2200, el océano y el sol, en ese majestuoso atardecer que sugería la entrada a la tierra de los sueños.


PRENAVIDAD
2010/12/21

 Mis mejores navidades fueron cuando era niño. El preámbulo de esta peculiar festividad me inflamaba el pecho de sentimientos varios. Quizá era porque mi casa estaba llena de amor. Recuerdo claramente cuando adornábamos el árbol. Mamá siempre hacía un postre, y era tan emocionante ver los grandes ojos marrones de mamá brillando, con su silueta tan perfecta, su piel tan blanca y su sonrisa infinita. La casa tenía un aroma a ponche. Mamá ha sido y será siempre el gran amor de mi vida. A veces nos leía un cuento o nos platicaba alguna historia de Navidad. Teníamos en ese entonces un proyector en casa. Papá preparaba la pantalla y apagábamos las luces para ver algún cuento de Navidad. Yo era feliz. Infinitamente feliz. Pero el tiempo pasó. Ahora soy un adulto lleno de manías, de recuerdos. Podía amanecer pegado a la ventana para descubrir a Papá Noel. Mamá terminaba abrigándome y llevándome a la cama. Me acariciaba mis mejillas, y seguramente la llenaba de ternura. Era buenos tiempos. Todo era magia.

A veces me gustaría estar de regreso en esos tiempos, cuando mi única preocupación y mi única responsabilidad era la de ser feliz. Que alguien le diga a mis padres que quiero estar de regreso. Que quiero esa navidad de cuando era niño, y mamá podía consolarme toda la noche, y todo el día.


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