JUEVES FILOSÓFICO: PROSTITUCIÓN SANTA
2009/08/20

Al hablar de prostitución, se sobreentiende que la persona que la ejerce no aplica más criterio en la elección del cliente que el de recibir el pago correspondiente, es decir, que no existe ningún tipo de emoción ni relación afectiva. De modo que, en un sentido más genérico y coloquial de la palabra, se dice también que se prostituye, por extensión, cualquier persona que “vende” sus servicios profesionales (no sexuales) por una causa que no le importa o incluso que considera indigna, con el único aliciente de recibir un pago. El tema tiende a ser totalmente polémico. Puede ser considerada una forma de esclavitud, yo en mi muy particular punto de vista es un síntoma de la decadencia del ser humano.

Platicando con amigos pintores, llegábamos a una conclusión incómoda. Cuando un día decides que quieres pintar, que lo tuyo es el arte, que necesitas una vía para comunicar algo, y buscas la técnica para hacerlo; la decisión es loable. Comienza el oficio, te encierras días enteros y te enfrentas a una tela en blanco, y comienzas a plasmar, dentro de los parámetros de la estética, la técnica, bla bla bla. Pero te das cuenta que lo que pintas no se vende, que la gente quiere una sandía con colores muy vivos, bodegones, florecitas, indígenas… y que lo que pintas (tu verdadera obra) no es para colgarse en la sala. Muchos de mis amigos dejaron tiempo atrás de pintar sus sueños, sus ideas, su visión de la realidad. Comenzaron a hacer lo que ellos denominan “pintura comercial” o pintura para decoración. Entonces pueden vivir de sus cuadros, pueden (según uno de ellos me decía, seguir pintando)…

¿Existe diferencia sustancial entre una prostituta y un pintor que pinta verduritas para sobrevivir? ¿Que al final, no es prostitución esto? ¿No es una forma de venderse? TODOS LLEGAMOS A LA CONCLUSIÓN QUE SÍ. Y es válido, tener un oficio para sobrevivir, sí que es válido. Pero señores, eso no es arte. Es decoración, es laborterapia, permitida dentro de un manicomio.

Y la Iglesia, ¿Qué hay acerca de la Iglesia?

Si Jesús de Nazareth viniera hoy, ¿Honestamente crees que se hospedaría en el Vaticano? La Iglesia hace exactamente lo contrario de lo que Jesús predicaba. A manos de la Iglesia existen los mayores genocidios de la historia (las guerras santas, la santa inquisición, las cruzadas, sólo por nombrar algunas) Y en el marco del 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, salen a la luz diversas interrogantes con respecto a la posición del Vaticano frente al genocidio judío a manos de Hitler y los Nazis.

La evidencia es explosiva, Muestra por primera vez que Pacelli (Pío XII) era abiertamente, y según sus propias palabras, antisemita.

Pacelli llegó al Vaticano en 1901, a la edad de 24 años, reclutado para especializarse en cuestiones internacionales y derecho canónico. Colaboró con su superior, Pietro Gasparri, en la reformulación del Código de Derecho Canónico que se distribuyó en 1917 a los obispos católicos de todo el mundo.

A la edad de 41 años, ya arzobispo, Pacelli partió hacia Munich como nuncio papal para comenzar el proceso de eliminar los desafíos legales a la nueva autocracia papal y procurar un tratado entre el papado y Alemania como un todo, que reemplazará todos los arreglos locales y se convirtiera en un modelo de las relaciones entre la Iglesia Católica y los Estados.

En mayo de 1917 recorrió Alemania, destruida por la guerra, ofreciendo su caridad a gente de todas las religiones. Sin embargo, en una carta al Vaticano, reveló tener menos amor por los judíos. El 4 de septiembre le informó a Gasparri, que era cardenal secretario de estado en el Vaticano, que un doctor Werner, el rabino jefe de Munich, se había acercado a la nunciatura para rogar un favor. Con el fin de celebrar Succoth, los judíos necesitaban hojas de palmeras, que normalmente llegaban de Italia. Pero el gobierno italiano había prohibido la exportación, vía Suiza, de unas palmeras que los judíos habían comprado y que estaban retenidas en Como. “La comunidad israelita” continuaba Pacelli “busca la intervención del Papa con la esperanza de que abogue a favor de los miles de judíos alemanes”.

Pacelli le dijo a Gasparri que no le parecía apropiado que el Vaticano “los ayudara en la práctica de su culto judío”. Gasparri respondió que confiaba completamente en la “astucia” de Pacelli, coincidiendo con que no sería apropiado ayudar al rabino Werner.

Dieciocho meses más tarde reveló su antipatía por los judíos de una manera más abiertamente antisemita, cuando estuvo en el centro de una revuelta bolchevique en Munich. En una carta a Gasparri, Pacelli describió a los revolucionarios y a su líder, Eugenio Levien: “Un ejército de trabajadores corría de un lado a otro, dando órdenes, y en el medio, una pandilla de mujeres jóvenes, de dudosa apariencia, judías como todos los demás”, daba vueltas por las salas con sonrisas provocativas, degradantes y sugestivas.

La jefa de esa pandilla de mujeres era la amante de Levien, una joven mujer rusa, judía y divorciada. (…) Este Levien es un hombre joven, de unos 30 o 35 años, también ruso y judío. Pálido sucio, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar repulsivo, con una cara a la vez inteligente y taimada.

Hitler que había logrado su primer gran triunfo en las elecciones de 1930, quería un trato con el Vaticano porque estaba convencido de que su movimiento sólo podía tener éxito si se eliminaba al catolicismo político y sus redes democráticas. Luego de su ascenso al poder en enero de 1933, Hitler hizo una prioridad de su negociación con Pacelli.

El Concordato del reich le garantizó a Pacelli el derecho a imponer un nuevo Código de Leyes Canónicas sobre los católicos de Alemania. A cambio, Pacelli colaboró en el retiro de los católicos de la actividad política y social. Luego Hitler insistió en la disolución “voluntaria” del Partido Central Católico Alemán!.

Los judíos fueron las primeras víctimas del Concordato: luego de su firma, el 14 de julio de 1933, Hitler dijo a su gabinete que el tratado había creado una atmósfera de confianza “especialmente significativa en la lucha urgente contra el judaísmo internacional”. Aseguraba que la Iglesia Católica le había dado su bendición pública, en el país y afuera, al nacionalsocialismo, incluida su posición antisemita.

Durante los años ´30, a medida que el antisemitismo nazi crecía en Alemania, Pacelli no se quejó ni siquiera en nombre de los judios convertidos al catolicismo: para él, era cuestión de política interna.

En enero de 1937, tres cardenales y dos obispos alemanes viajaron al Vaticano para pedir una vigorosa protesta contra la persecución nazi de la Iglesia Católica, a la que se le habían suprimido todas las formas de actividad con excepción de los servicios religiosos. Finalmente, Pío XI decidió lanzar una encíclica, escrita bajo la dirección de Pacelli (futuro Pio XII), donde no había ninguna condena explícita al antisemitismo.

En el verano de 1938, mientras agonizaba, Pío XI se preocupó por el antisemitismo en Europa y encargó la redacción de otra encíclica dedicada al tema. El texto que nunca vió la luz del día, se descubrió hace poco. Lo escribieron tres jesuitas, pero presumiblemente Pacelli estuvo a cargo del proyecto. Se iba a llamar Humani Generis Unitas (La unión de las raza humana) y, a pesar de sus buenas intenciones, está lleno de una antisemitismo que Pacelli había mostrado en su primer estadía en Alemania. Los Judíos, dice el texto, eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos negaron y mataron a Cristo. Y “cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista” se merecían “la ruina material y espiritual” que se habían echado sobre sí mismos.

El documento advierte que defender a los judíos como exigen “los principios de humanidad cristianos” podría conllevar el riesgo inaceptable de caer en la trampa de la política secular. La encíclica llegó a los jesuitas de Roma a fines de 1938; hasta el día de hoy, no se sabe por qué no fue elevada a Pío XII, Pacelli, convertido en Papa el 12 de marzo de 1939, sepultó el documento en los archivos secretos y les dijo a los cardenales alemanes que iba a mantener relaciones diplomáticas normales con Hitler.

Pacelli conoció los planes nazis para exterminar a los judíos de Europa en enero de 1942. Las deportaciones a campos de exterminio habían comenzado en diciembre de 1941. A lo largo de 1942, Pacelli recibió información confiable sobre los detalles de la solución final provista por los británicos, franceses y norteamericanos en el Vaticano.

El 17 de marzo de 1942, representantes de las organizaciones judías reunidos en Suiza le enviaron un memorándum a través del nuncio papal en Berna, donde detallaban las violentas medidas antisemitas en Alemania, en sus territorios aliados y en zonas conquistadas. El memo fue excluido de los documentos de la época de la guerra que el Vaticano publicó entre 1965 y 1981.

En septiembre de 1942, el presidente norteamericano Franklin Roosevelt envió a su representante personal, Mylon Taylor, a que le pediera a Pacelli una declaración contra el exterminio de los judíos. Pacelli se negó a hablar porque debía elevarse sobre las partes beligerantes.

El 24 de diciembre de 1942, finalmente, Pacelli habló de “aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual”. Esa fue su denuncia pública mas fuerte de la solución final.

Pero hay algo peor. Luego de la liberación de Roma, Pio XII pronunció su superioridad moral retrospectiva por haber hablado y actuado a favor de los judíos. Ante un grupo de palestinos, dijo el 3 de agosto de 1946:

“Desaprobamos todo uso de fuerza (…) como en el pasado condenamos en varias ocasiones las persecuciones que el fanatismo antisemita infligió al pueblo hebreo.” Su autoexculpación grandilocuente un año después del fin de la guerra demostró que no sólo fue Papa ideal para la solución final nazi, sino que también un hipócrita.

¿Qué no es eso prostitución? La Iglesia se prostituye, por intereses diversos, por mantener el poder. El Vaticano es un Estado. ¿Y qué hace el Vaticano (esos hombres de dios, que se proclaman santos, y santifican figuras de papel, de yeso, de mármol, de madera) frente a las terribles cifras de muertes por hambruna en toda África?

A mí en lo personal, me parece un acto totalmente vulgar, canonizar a un pedazo de piedra, y hacer que el pueblo, las masas, se arrodillen, se postren ante una imagen, dotándola de poderes sobrenaturales, dogmáticos, milagrosos; mientras por detrás, en las primeras de cambio, ese hombrecito que estás viendo ahí, sotana y biblia en mano, violará a tus hermanos, y apoyará a la dictadura, para que te asesinen, te metan a un horno, y te calcinen.

¿Con qué calidad moral podría decirme la Iglesia cual es el camino del bien? ¿Debo rezarle a San Juditas el milagroso? En México, ¿Cuantás Iglesias están manchadas de sangre, y han sido erectas por dinero del narcotráfico, el tráfico de personas, la política?

Pero no digamos nada, sigamos contando borreguitos por las noches, pensando que la prostitución, es algo que debe condenar irremediablemente la Iglesia.

Buenas noches Benedicto XVI, hoy no vamos a hablar de pederastia… es más, vamos a cerrar los ojos, y dejar de soñar pesadillas. Urbi et Orbi

TEXTOS ESQUIZOFRÉNICOS: ADOLFITO, EL OSO, LOS JUDÍOS Y LA SALSITA BBQ
2009/05/07

Era el oso que caminaba por la ladera este del campo de concentración en donde Adolfito le gustaba pasear en pelotas justo por donde los judíos se bañaban en salsa bbq.

–Soy el oso que viene a liberar a los judíos.

Pero Adolfito corría con sus truzas en la mano por el campo, y los judíos bañándose en salsa bbq.

–Her Adofito, soy el oso poderoso, el libertador, el oso que viene a liberar al pueblo que acostumbra bañarse en salsa bbq, el pueblo sabrocito.– Dijo el oso con un acento desconocido.

Pero Adolfito corría y gritaba, movía sus manitas y ensayaba un discurso que jamás diría, sus truzas en la mano, manchadas de salsita bbq, que algún judío divertido, le había lanzado para invitarlo a bañarse con ellos. El oso también corría, pero Adolfito brincaba por entre los judíos que gritaban de júbilo mientras se revolcaban como puercos en la salsa bbq que anteriormente había sido regada por todo el ghetto bajo las órdenes estrictas del comandante Romel.

Adolfito corría y sus nalguitas temblaban mientras gritaba que se sentía Charles Chaplin y los judíos bañados en salsa bbq le daban nalgaditas. Lamentablemente en todo cuento, siempre existe un hijo de puta, que extrañamente, y para asombro de muchos, no era precisamente Adolfito, sino algún judío llamado Salomoncito, bañado en salsita bbq y descendiente directo de alguno de los sabios de Sión que además de dar la nalgadita, también le introducía el dedito por el recto, hasta encontrar la próstata bañada, como es lógico, en salsita bbq. Adolfito sentía un placer infinito y se preguntaba si la salsita bbq además de picosita, sería de manufactura norteamericana o alemana.

Romel, además del gran afecto que le tenía a Adolfito, también sentía una atracción fatal hacia los genitales del Führer, básicamente al ano de Adolfito, por lo que en un arrebato de frenesí, decidió sacarse también sus truzas, y bañado como cualquier judío en salsita bbq, decidió tomar a Adolfito por la cintura y comenzaron a aparearse. Todos los judíos gritaban de júbilo y aplaudían mientras Adolfito, con los ojos en blanco y los bigotitos sucios de salsita bbq, decía algo como Liebe o Tod. El oso libertador no decía nada, porque en teoría, salvo algunas caricaturas como el oso yogui, los osos generalmente no saben hablar, y además, no pueden. Es un problema de complexión, de diseño, en donde la quijada juega un papel determinante en la posición y acomodo de la faringe, la irremediable interacción entre la caja toráxica y las cuerdas vocales. Habrá científicos que niegan rotundamente la posibilidad de que el oso pueda pronunciar alguna palabra, como por ejemplo: Liebe, o más aún: Führer.

Pero en este cuento de mierda, el oso hablaba y se divertía, y el muy hijo de puta se daba el lujo de inventar palabras: “Cocsderlunguello, mardosilregius”, mientras los judíos retozaban en sala bbq y Aldofito corría con sus pelotitas al aire, y el culito sucio de semen de Romel, y de salsita bbq. Además que su pene se hacía más chiquito de lo que era, a causa del frío, Adolfito sonreía, y de qué manera. El oso entonces se retorcía de la risa, y Adolfito, apretaba sus puñitos y gritaba injurias mientras aventaba sus trusitas al aire, como sinónimo de virilidad o de homosexualismo. Y fue cuando comenzo el bukkake. Adolfito era bañado del semen de todos los judíos en una trinchera, que estaba llena de salsita bbq.

Desde ese día, existe un recuerdo insano de Adolfito y los judíos. Ellos regresaron a sus Sinagogas, cantando algún salmo. Mientras Adolfito hizo llenar el bunker de salsita bbq, para esperar así, tranquilamente, la invasión norteamericana…

¿Y el oso? Bueno, del oso jamás se supo nada, se dice que vive en la India, bajo otra identidad, una identidad de vaca sagrada…

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