Archive for the ‘Kiki’ Category

ATTACK (Kiki)
2012/01/16

Finalmente, y después de casi 4 meses sin comer, Kiki anoche se cenó esta suculenta cucaracha de Madagascar. Kiki, mi Tarántula Rosada, es una mascota un tanto extraña. En más de una ocasión a acaparado toda mi atención. Y es que su comportamiento solitario e independiente, su desenfado, esa cautela con la que se mueve, me hacen admirar y quedar seducido, amar a la vida en cualquiera de sus formas.

Ya sé que hay personas que no pueden ver una araña. Yo, en cambio, soy muy dado a observar las técnicas instintivas de Kiki. Me informan que es muy grotesco ver a una tarántula comer. Yo pienso que es más grotesco ver a Agustin Carstens comiendo Kentucky Fried Chicken.

¿Ustedes que opinan? Debatan, forenses.

 

LA CENA DE KIKI
2010/05/22

Quizá he sido un poco obsesivo con los cuidados de Kiki, mi tarántula rosada. Pero vamos poniendo claro el asunto. Kiki me tiene obsesionado con su comportamiento. Siempre me ha fascinado el diseño de las arañas. Recuerdo que cuando era niño, un amigo y yo atrapábamos arañas todo el tiempo. Buscaba algún frasco en la cocina de mamá, y salía con este niño a los jardines a atrapar arañas. Alguna vez se nos cayó el frasco en casa. Y las arañas corrieron por todas partes en el patio. Mamá se escandalizó. Pero por alguna extraña razón, mamá siempre me perdonaba todo. Mi hermana dice que yo fui, y sigo siendo el consentido. Yo creo que mamá nos ama por igual. Pero yo soy más carismático que mi hermana. Sin duda. Es como si ella fuera una araña y yo una mariposa bellísima. Frágil y maravillosa, por lo tanto, pues necesito de más cuidados.

Pero regresando al tema, forenses, las arañas puede resultar terroríficas para muchas personas. Y yo en cambio, siempre tuve un inusual interés en ellas. Vamos, una obsesión, que con el tiempo, se ha ido quedando en mi estilo de vida. No quiero decir que muchas mujeres con las que he salido sean unas arañas, no. Ahí sí he sido muy selectivo. Pero con respecto a las arañas, he tenido algunas cuantas como “mascotas oficiales”, a partir de que vivo solo.

Los investigadores afirman que las mujeres no pueden dejar de temer a las arañas e incluso nacen con un miedo natural a los insectos de ocho patas.

Aunque ya se tenía conocimiento de que las mujeres son cuatro veces mas propensas a padecer aracnofobia que los hombres. Pruebas realizadas con bebés, donde se les mostraban imágenes de arañas, demostraron que incluso antes de cumplir el primer año de edad las niñas les temen, mientras que los varones ni se inmutaron con estas.

Psicólogos de la Universidad Carnegie Mellon afirman que sus hallazgos sugieren que las niñas están genéticamente predispuestas a temer a los animales potencialmente peligrosos. También suponemos que están genéticamente programadas para tener esos terribles gritos y llamarnos por una araña que no sobrepasa el medio centímetro de tamaño.

El psicólogo David Rakison declara que las mujeres podrían venir predispuestas al miedo a arañas y serpientes, porque sus picaduras representaban un peligro especial para las mujeres de la prehistoria, cuyos hijos morían o tenían una vida muy difícil sin su madre. Los hombres en cambio tenían afrontar los riesgos para encontrar comida.

Estudios anteriores en adultos y niños arrojan que el 5,5 por ciento teme a las serpientes y el 3,5 a las arañas.

Yo soy un macho que derrama testosterona por todas partes (bueno, eso tenía que decirlo, aunque no tenga nada que ver con este post).

En fin, después de un mes que Kiki cambió de exoesqueleto (he documentado su proceso y lo puedes ver AQUI), finalmente ha tenido una cena decente: Un pinky (cría de ratón). Esto equivale para un humano como yo, a una cena como la que propongo: Un Pannette a la Sorrentinna (Pannette en salsa de jitomate con queso) Scallopine al limone (Escalopa de ternera flameada en salsa de limón) acompañado de un Bianchi Borgoña (es mi vino favorito, y espero que no me odien por mi fineza).

Señores, les dejo el video que he hecho, y una serie de fotografías…

 

VER GALERÍA COMPLETA AQUÍ

 

 

ECDISIS DE KIKI: PROCESO
2010/04/12

Anoche que llegué a casa, hice lo que siempre hago. Besar a Simona y Félix, alimentarlos, jugar con ellos. Después fui a revisar el terrario de Kiki. El comportamiento de Kiki me desquicia. Sí, me trastorna totalmente. Me llena de pavor. Llevo meses preocupado. Me he documentado a fondo para entender el porqué Kiki (mi tarántula) ha decidido dejar de comer (aproximadamente desde Octubre del 2009). Existe registro de esta especie (Grammostola Rosea, o mejor conocida como la Tarántula Rosada) que han dejado comer por un año; y sin motivo aparente, vuelven a comer. Documenté en video como Kiki rechazaba a los pinkies. El video lo puedes encontrar AQUÍ. El 26 de Febrero del 2010, hace casi dos meses y medio escribí en el blog acerca de su muda de piel, con detalles y fotografías de cómo Kiki tejió y tapó totalmente su nido. El post ACÁ Es decir, Kiki tiene una muda de piel retrasada. Generalmente se abstienen de alimento un mes como máximo (Kiki lleva 6 meses sin probar bocado) antes de comenzar a cambiar de exoesqueleto. Cosa que no sucedió. Hasta hoy. Escribiré pues el proceso, para lo que tienen una tarántula por mascota, y quieran entender paso por paso la evolución y el desenlace de este duro proceso que supone su crecimiento. Mi preocupación es que Kiki ha llegado obviamente desnutrida. ¿Sobrevivirá? Veamos…

Hay ciertos indicios que nos pueden ayudar a saber si nuestra tarántula mudará:

- Suelen dejar de comer cierto tiempo antes. Este periodo de tiempo variará según el tamaño del animal. Muchas veces dejaran de comer sin ser esto objeto de la llegada de la muda ya que puede que simplemente este saciada y reinicie su alimentación en breve.

- Las especies con pelos urticantes suelen mostrar una calva en el opistosoma (abdomen), el cual irá oscureciendo al acercarse el momento y esto es debido a la creación del nuevo tegumento bajo la vieja piel.

- En especies arbóreas o escavadoras podremos intuir el cambio gracias a que estas se encerraran durante un largo periodo en su madriguera.

- Se mostrará más tranquila y menos agresiva.

- Mostrara colores más pálidos de lo habitual.

El proceso de muda

Cuando llegue el momento la araña creará una “cama” con telaraña y se tumbará boca arriba. En especies terrestres como T.blondi o L.parahybana esta cama será reforzada con pelos urticantes para evitar el acercamiento de posibles depredadores (durante el proceso estarán completamente indefensas ante cualquier peligro).

 Una vez tumbadas podrán mantenerse en esta posición durante bastante tiempo, después el cefalotórax empezará a abrirse y nuestra araña iniciará el desprendimiento de la vieja piel (este proceso puede duras varias horas). Una vez se desprenda del exoesqueleto podremos notar un crecimiento de nuestra tarántula, exceptuando el abdomen que se mantendrá del mismo tamaño produciendo un efecto de delgadez. También notaremos un cambio de color (el animal estará blanquecino) este tono irá oscureciendo con el secado del nuevo exoesqueleto al contacto con el aire, mostrando finalmente unos colores más vivos que los que tenia anteriormente. Una vez terminado este proceso la tarántula quedará boca arriba durante un tiempo y luego se levantará.

Empieza el secado de la nueva piel y con él nuestra araña realizará raros movimientos y posturas para evitar que su nueva “armadura” se quede rígida e impida su movimiento.

Las spiderling realizan el cambio en mucho menos tiempo, la duración del proceso suele estar directamente relacionada con el tamaño del animal.

El momento preferido para realizar la muda será durante la noche, a pesar de esto, recomiendo encarecidamente la observación de este fenómeno.

Temperatura e higrometría (humedad)

La temperatura y humedad del terrario serán decisivas. Si pasamos por alto estos dos factores podremos ocasionar lesiones o la muerte del animal.

La humedad: es un elemento determinante, con un leve aumento de ésta facilitaremos notablemente el proceso. De hecho, una tarántula siempre buscará el lugar con la humedad más adecuada para mudar, aún siendo especies de clima seco.

Ejemplo: si mantenemos una Brachypelma smithi debemos proporcionar una humedad de un 60-70%, esta humedad la deberemos aumentar al menos hasta un 75-80% durante la muda para garantizar el éxito de la misma. Una vez finalizada deberemos devolver la humedad a sus niveles normales.

La temperatura: es también un factor a tener en cuenta. Tenemos que procurar que durante el cambio de piel ésta sea constante, con los mismos niveles que ha sido mantenida la araña el resto del año. No deberíamos aumentarla ya que aceleraríamos el secado de la nueva piel. En el caso de B.smithi la temperatura seria de unos 28º-30ºC durante el día y 25ºC por la noche, siendo en la noche cuando suelen mudar aprovechando que en la naturaleza la temperatura es menor y la humedad mas alta (Esta temperatura sólo será válida para B.smithi y alguna otra Brachypelma, no debemos generalizar, cada especie requiere sus grados de humedad y de temperatura. Una T.blondi se vería perjudicada con estos parámetros).

Alimentación después de la muda

No deberemos alimentar a los ejemplares adultos hasta al menos 20 días después de realizar la muda y 5 días para las spiderlings (neonatos). Es posible que acepten alimento antes, pero nos arriesgamos a que pierdan un colmillo o se lesionen una pata intentando huir o capturar al animal al no estar totalmente secas.

Pasado este periodo probaremos a darle un grillo, el cual normalmente aceptarán ansiosas, si no es así lo retíramelos y probaremos al día siguiente.

Complicaciones y soluciones

Cuando las condiciones en las que se realiza la muda no son las adecuadas esto suele desencadenar alguna o varias de estas situaciones:

- Pérdida de uno o varios miembros (falta de humedad).

- Muerte del animal, debido al desgaste sufrido intentando salir de la muda sin éxito (desnutrición).

- Imposibilidad de desprenderse por completo o parcialmente de la muda, producido por los dos factores anteriores o una temperatura excesiva.

Soluciones: Si la encontramos a tiempo mientras realiza la muda y vemos que no puede sacar una o varias patas, debemos aumentar notablemente los factores de humedad y esperar a que ella sola consiga zafarse, si no es suficiente humedecemos la zona donde se encuentran pegadas con agua tibia utilizando un pincel e intentamos retirar la parte de muda que ha quedado pegada. Si con esto no es suficiente podremos añadir, al agua, glicerina o aceite y probar de nuevo. Cuando nada de esto funcione dejaremos que el animal se las apañe solo. Si después de dos semanas sigue encajado en la muda debemos amputar la pata, es una operación complicada y peligrosa sobre todo en ejemplares agresivos. Cogeremos unas tijeras y cortaremos entre el tróncater y la cadera, para detener la perdida de hemolinfa; existen varios métodos, podemos taponar la herida con cualquiera de los siguientes metodos: nitrato de plata, papel de fumar, vaselina, azúcar glasé, cola epoxídica o un par de gotas de cera (tiradas desde una altura suficiente para que la araña no se queme y sufra aún más de lo necesario).

Otro caso muy común es que la araña se quede pegada por la parte del abdomen a la muda (que fue el caso de Kiki, y tuve que operar), normalmente esto no suele ocasionar grandes problemas ya que la araña será capaz de desprenderse por ella misma, si no es asi, no debemos nunca tirar debido a la fragilidad de la piel abdominal, con unas tijeras cortaremos el resto de la muda (en caso de estar entera) dejando la parte pegada en la araña y quitando el resto, confiaremos en que se desprenda sola o se solucione en la próxima muda.

Cuando una araña llega a la muda desnutrida poco se puede hacer a parte de subir la humedad y esperar que todo salga bien.

La parte negra de la última foto, es la parte del vientre que no se podía desprender. He cortado cuidadosamente y extraído el exoesqueleto viejo. Me siento tan afortunado en haber sido parte de este proceso, y feliz por la maravilla que supone la vida. Kiki tomará aproximadamente en endurecer su nuevo exoesqueleto un par de días, y aproximadamente 20 días, en volver a comer.

Ya ha amanecido, el proceso duró toda la noche (aproximadamente 6 horas) y mi Kiki descansará todo el día. Yo debo hacer lo mismo. Me voy a la cama. Gracias Dios, por dejarme testificar una vez más lo increíble que es la vida. ¿Quien dijo que crecer no duele?

 

VIERNES FOTOGRÁFICO: EXOESQUELETO, MUDA DE PIEL DE KIKI
2010/02/26

De las 35.000 especies conocidas de arañas, 800 son tarántulas verdaderas, aunque otras especies son semejantes a ellas. Están clasificadas dentro de la familia Theraphosidae. Aunque no tejen telas como otras arañas, las tarántulas pueden producir hilos para varios propósitos, como envolver a sus presas y preparar sus madrigueras. Su vista no es buena, y les sirve básicamente para distinguir las zonas claras de las oscuras. Su principal sentido reside en los vellos que cubren sus cuerpos, con los que detectan vibraciones en el suelo y el aire. Los colores, tamaños y formas varían según la especie.

Ellas mudan su piel con regularidad. Esta piel dura es llamada cutícula o exoesqueleto. Unas dos semanas antes la araña deja de alimentarse, y es usual que hagan una especie de cama con su telaraña y se tiendan en ella de espaldas. En poco tiempo la vieja piel se abre y la araña saldrá de ella con su nueva cutícula, brillante y suave, que crecerá y endurecerá en unos días. Hasta que endurezca no se debe manipular a la araña, pues una leve presión puede deformarla irremediablemente.

Durante la muda se deben retirar todos los animales vivos que se encuentren dentro del terrarium, y el plato de agua debe estar lleno. Es importante recalcar que las arañas no mueren usualmente de espaldas. Si se encuentran en esa posición lo más probable es que estén mudando de piel y no deben ser tocadas. La muda es un proceso difícil para la araña, que se debilita e incluso puede llegar a morir.

Con frecuencia es difícil determinar el sexo de una tarántula hasta que llegue a la edad adulta. Los machos tienen el abdomen más pequeño y las patas más largas que las hembras. En la mayoría de las especies los machos tienen también pequeños espolones en la base del tercer segmento (empezando por la punta) de las patas delanteras; las hembras no tienen tales espolones. Es importante saber el sexo de la tarántula, pues se relaciona con su tiempo de vida. Mientras que las hembras pueden llegar a vivir entre 15 y 20 años con cuidados apropiados, los machos usualmente un año o un año y medio después de haber llegado a la madurez. Claro está que el tiempo de vida es diferente según la especie y los cuidados que se le den a esta mascota.

Kiki está en este duro y peligroso proceso. Ella dejó de comer hace poco más de 4 meses. Es difícil crear lazos con reptiles y arácnidos. Pero en este caso, Kiki, todos te queremos, Simona y Félix están ansiosos de que asomes tu aracnidad con tu nuevo exoesqueleto. Kiki jamás aprenderá trucos como los perros, ni cantará como los canarios, pero su sola presencia bastará para llamar la atención. Con los cuidados apropiados se podrá contar así con una mascota silenciosa, fácil de mantener y, sobre todo, fascinante.

Así luce Kiki antes de comenzar el proceso de muda:

Ahora ha tapado su madriguera, con sus hilos, para comenzar ese duro proceso de crecimiento. ¿Quien dijo que crecer no duele?

 


FÉLIX ¿LORO?
2009/12/22

Si bien es cierto, ninguna de las mascotas que he tenido, han tenido un comportamiento propio de su especie. Simona (mi cocker spaniel) hace las labores de una novia celosa. ¿Porqué sucede esto? Bien, cuando llego a casa, Simona me huele detenidamente, más si abracé o besé a una chica. Me olfatea y lloriquea… Es muy celosa… Kiki (mi tarántula rosada) lleva casi dos meses sin comer nada. Según los expertos, en raras ocasiones se dan esos casos en este tipo de arañas, pero yo sigo nervioso de que no come. ¿Alguna clase de berriche? No lo sé a ciencia cierta, pero después de la mudanza, Kiki no es la misma… Pero Félix, Félix se ha llevado el trofeo. Estos últimos días, he estado trabajando desde casa; únicamente he ido un par de veces a mi oficina, sacando el proyecto con el que cierro este año de trabajo. Y estando en casa, Félix le da por escalarme. Pero para sorpresa mía, me escala hasta llegar a mi hombro, donde puede permanecer horas, mirando fijamente el monitor mientras yo trabajo, y de pronto haciendo alguna clase de maullido, como externando su opinión en cuanto a mi diseño. Mi otra teoría es que Félix está intentado hablar como si fuera un loro, el loro del Capitan Cojo, con pata de palo y parche en el ojo… No estoy exagerando absolutamente en nada, me he sacado un par de fotos para apoyar mi historia. ¿Será que en cualquier momento Félix se hará arquitecto, o diseñará mejores páginas web que yo?

EL DUENDE DE MI IMAGINACIÓN
2009/12/20

El teléfono me arranca violentamente del sueño. Hace frío. Tengo la sensación de estar viviendo un déjà vu. El horizonte parece limpio. Al menos arriba de mi casa no hay misiles, ni llantos prolongados. Los dedos de la mano los tengo helados. Es domingo. Un duende aparece en mi imaginación. Tiene colmillos de cocodrilo y ojos de cadáver. Yo trato de ignorarlo, porque no es bueno andar imaginando duendes con nariz aguileña. Pero él insiste en manifestarse, así que lo dejo… Lo que más me molesta es que tiene la voz de Michael Jackson, y hace el “moonwalk” mientras se ríe y me muestra sus colmillos filosos. Kiki, mi tarántula, me grita desde tu terrario que la deje salir: “Oye cabrón, a ti no te gustaría estar en un terrario, déjame en la selva, sino el duende que estás imaginando te va a morder la yugular.” Yo me quedo pasmado, me siento en el sillón donde abro los libros y comienzo a ser partícipe de las historias que me cuentan los escritores que escojo. Y vale, debo confesar que de niño tuve un amigo imaginario. Era un niño guapo, casi como yo. La gente decía que se parecía mucho a mí (Mentira, sólo yo lo podía ver). Pero nunca tuve un duende imaginario. Y menos ahora, que ya estoy grandecito; no me puedo permitir este tipo de idioteces. Así que regreso a la computadora a escribir todo esto. El teléfono timbra. Yo no quiero contestar, me asusta la idea que pueda ser dios y me pida algún favor. Así que con un nudo en la garganta me regreso a la cama, para dormir e ignorar las cosas que mi imaginación me dicta. Ahora sólo falta que me pene se ponga a cantar, pienso. Y así sucede. Con una voz prodigiosa, entona alguna obra de Verdi. Pero hábilmente me pongo mis pararrayos testiculares y me tomo la pastilla del sueño. Pero vuelvo a despertar. Despierto del sueño real. Despierto a la realidad, vamos a la vida real, y no a una realidad onírica. Pienso que es jodido despertar en un sueño. Para asegurarme que estoy en la realidad, miro mi pene, glorioso y estático, le pido que cante,  pero él es incapaz de cantar. El duende ya no aparece, o al menos está muy ocupado apareándose con las nubes. Kiki no hablay sé muy bien que nunca habló ¿O sí? Félix está acurrucado justo al lado de Simona, y Simona, con sus enormes ojos negros, me mira como diciendo: “Ya volviste a tener pesadillas.”

NUEVO NIDO
2009/12/15

He conseguido un nuevo nido para Kiki, y es este… Creo que le ha fascinado, aunque últimamente ande muy de malas, porque se aproxima su muda de piel…

MI SECRETO
2009/11/21

Llevo días creyendo que algo va a suceder. Y eso siempre es una tentativa a la huída. A la repentina y drástica mordida de perro con mandíbula babeante y cuatrocientos kilos de presión. Me levanto semidormido, pensando que hoy puedo recibir una buena noticia. No sucede. Sino que la fría mañana me recuerda lo vulnerable que puedo llegar a ser. Tengo sed y abro una botella de agua. Hay un grillo chirriando en alguna parte de la casa. Oigo su grillar y me desespera. Suena el teléfono. Si no es veneno, también puede ser patada testicular. La mañana avanza sin mucho alboroto. Voy al terrario de Kiki, mi tarántula rosada. Abro y comienzo por sacar el recipiente de agua, los grillos que no ha querido comer y que a fuerza de convivir con ellos he tenido que ponerles nombres. Caín y Abel. Kiki generalmente está tranquila. Su característica es que de pronto, dejar de comer. Por semanas o meses. Con sus doce ojos sólo mira a los grillos y los ignora. La muy digna regresa a su nido, seguramente esperando caviar o langostas. Pero esto es lo que hay. Esto es lo que comes, pienso. Ella camina por mis hombros, por mi espalda. Yo aseo cuidadosamente su terrario. Kiki levanta las dos patas delanteras en señal de defensa. Puede morderme si hago un movimiento brusco. Talla las patas de atrás para soltar sus pelos y encajármelos en la piel. Se ha enojado. Yo también estoy enojado. No debe comerme. Soy muy grande para ella, y si me come, morirá de indigestión. Y no quiero que muera. Así que también levanto la guardia. Su ventaja es que ella está en mi espalda. Mi ventaja es que yo, con anteojos, tengo una mejor visión que ella con sus doce ojos. Me quedo inmóvil. Ella se relaja, quizá sea que reciba las vibraciones de The Cure sonando en el iPod. Ella avanza como seducida hacia mis hombros. Yo pongo la mano (según la recomendación de mi veterinario) y por fin decide subir. Su vida se limita a comer grillos, y quedar inmóvil por horas. A veces está pegada en los cristales de su terrario, como mirándome. Sé muy bien que esto es improbable. Pero me gusta imaginar que ella me observa, tal como lo hace Simona, mi cocker spaniel inglés, o Félix, mi minipantera, por horas. Ellas, mis mascotas, pueden confiar en mí. Yo confío en Simona y hasta en Félix, pero no en Kiki. La quiero sí, como se quiere a una tarántula. Con precauciones y cuidados. Con mentalidad fría, calculadora. Con extremo cuidado. Mi trato es cordial, pero defensivo. Su naturaleza puede traicionar a su calma. Su instinto es más grande que su raciocinio. Así que existe una distancia inevitable entre ella y yo. Mi secreto es no esperar nada de ella, para no decepcionarme. Vale, lo clásico, lo normal, lo de siempre, lo cotidiano, como si se tratara de un humano.

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