Archive for the ‘Diario’ Category

LAS MIODESOPSIAS Y YO
2013/01/15

Esto me ha pasado y estoy muy triste. Vamos, que no se va a acabar el mundo. Sin duda tengo que ir al doctor y que me valoren. Tengo miodesopsias. Tranquilos, no es contagioso. Pero está de la chingada. Es decir, para los que no saben que son las miodesopsias y las fotopsias:

Las miodesopsias [del griego, myōdes 'similar a mosca' y òpsis 'visión'] o moscas volantes [del latín, 'muscae volitantes'] o también cuerpos flotantes son un defecto ocular que se manifiesta en la visión como un conjunto de manchas, puntos o filamentos (a menudo en forma de telaraña) suspendidos en el campo visual. Se trata de opacidades que se forman en el humor vítreo, el cuerpo gelatinoso que rellena el globo del ojo, y que con el paso de la luz proyectan su sombra sobre la retina. En la mayor parte de los casos, son una consecuencia natural del envejecimiento de este cuerpo vítreo, que va perdiendo agua y disminuyendo de volumen. Esta disminución da lugar a que se separe de la retina y colapse. En consecuencia, las proteínas vítreas que han perdido agua se condensan perdiendo transparencia. Aunque estas manchas parecen estar frente al ojo, en realidad flotan en el interior de este.

Causas

Se han identificado como principales factores predisponentes la edad y la miopía. Se observa un aumento en la incidencia de las miodesopsias con la edad. En el segundo caso, se argumenta que los miopes, por disponer de un ojo más alargado, tienden a acelerar el proceso de desprendimiento vítreo.

En cualquier caso, no se ha conseguido identificar con precisión la relación causa-efecto, de suerte que los factores indicados no explican de por sí la aparición y la progresión de las moscas volantes. También se apuntan la diabetes y las operaciones de cataratas como causa de su aparición. En una proporción mucho menor, las miodesopsias pueden ser consecuencia de una enfermedad ocular grave, como la uveitis, hemorragias intravítreas o desprendimiento de retina. En otras ocasiones pueden ser ocasionadas por incidencia de luz directa de tipo LÁSER sobre el ojo, provocando la condensación del humor vitreo.

Problemática

En la mayoría de los casos, las miodesopsias se consideran una circunstancia normal e inocua, que no compromete la visión. En una proporción más reducida, las moscas volantes pueden estar relacionadas con procesos que comprometen la integridad de la retina. Por ello, cuando aparecen de forma muy repentina o asociadas a fotopsias (destellos de luz), debe acudirse a un médico. En este caso, el procedimiento de diagnóstico suele conllevar un examen de fondo de ojo, por medio del cual se examina el estado de la retina para descartar la existencia de una enfermedad o lesión grave. En estos casos, las miodesopsias tienen la consideración de sintoma.

Tratamiento

No existe un tratamiento efectivo y seguro contra las miodesopsias. Cuandos las opacidades son pocas, y tras unos meses, los pacientes se adaptan a ellas, amortizándolas en su campo de visión. No obstante, las moscas raramente desaparecen físicamente, y se mantienen visibles, en particular al mirar superficies homogéneas, como el cielo despejado.

No se ha demostrado relación entre las opacidades vítreas y el uso de complejos vitamínicos basados en vitamina A, luteína y otros componentes. No existen datos objetivos ni referencias médicas de pacientes que hayan mejorado sus opacidades como consecuencia del consumo de estos preparados.

Cabe referir dos recursos de gran excepcionalidad en el tratamiento de miodesopsias. Por una parte está la vitrectomía, que es propia de otras problemáticas oculares pero que va teniendo más aceptación en el mundo para ser utilizada en la miodesopsia. Ésta cirugía consiste en la extracción del humor vítreo y su sustitución por una solución salina. Por la otra, está el uso de la fotodisrrupción por medio del láser. Este método trata las opacidades con descargas láser. En unos casos se busca disgregarlas para hacerlas menos visibles, y en otros desprender sus anclajes, para que se desplacen a la periférica del campo visual. Se ha argumentado que es un método no exento de riesgos sobre la retina y de cuestionable eficacia sobre el problema en sí.

Las recomendaciones generalmente aceptadas, se basan en aprender a convivir con las midesopsias utilizando los siguientes procedimentos:

No “perseguir” las “manchas” con la mirada, ni tratar de enfocarlas; no hacerles caso como si fuesen moscas reales.

Evitar las superficies muy claras; mirar temporalmente a lugares con matices y varios tonos de color.

Cuando se trabaja con computadoras, procurar no utilizar fondos de colores planos muy claros.

Se recomienda consultar a un oftalmólogo si repentinamente:

Aparece un nuevo cuerpo flotante, aunque sea solo uno.

Se perciben centelleos de luz (cuando el humor vítreo roza la retina o tira de ella, causa la sensación de centelleos de luz).

Se sufre la pérdida de la visión lateral, especialmente en personas con edades mayores a 45 años.

Bueno, esto fue repentino. De pronto vi como una pelusa flotando y la seguí viendo. Muevo el ojo y estas pelusas o gusanos se mueven como se mueve una basurita que flota en el agua, o pero aún, como si flotara en aceite. Llega a ser desesperante. Hasta dolores de ojo he tenido. No quiero exagerar. Me da ganas de llorar. Pero después me limpio las lágrimas con billetes de mil pesos y se me pasa rápido.

En serio, me encuentro preocupado. Estar viendo miodesopsias flotando puede ser esquizofrénico. Termina por cansar. ¿Qué pasará cuando comience a ver elefantes, vacas o dinosaurios?

No lo sé. Me cago en la ciencia, en el deterioro del cuerpo y en todo. Me da ganas hasta de vomitar. Espero mañana no quedarme sordo. Ya no podré hacer bizcos mientras me apareo (mentira, nunca he hecho bizcos).

No sé qué pase conmigo, pero por lo pronto, voy a escuchar el Caprice 24 de Paganini y cerrar los ojos. Y pensar que no tengo un trastorno en el ojo, sino simplemente un trastorno mental. Sería más fácil para mí. Etcétera.

NAVIDAD
2012/12/26

Después de todo, Navidad es una de las épocas que más disfruto del año. Desde niño estas épocas me derriten. Mis recuerdos casi siempre son los mismos. Mi familia, pequeña, reunida en la mesa, con la cena, la charla, las velas, el árbol de navidad, las luces, las ansias por los regalos, la música de fondo. Mi padre al lado de mi madre. Mis hermanos…

Pocas veces al año coincidimos en una cena con esa ceremonia. Pocas veces estamos reunidos. La Navidad, es un pretexto para estar juntos, para reiterar el amor que existe entre nosotros. Amo aquellos tiempos en los que me iba a la cama y esperaba a Santa Clous hasta que me vencía el sueño. Añoro cuando me despertaba emocionado por los juguetes, y corría en pijama a buscarlos bajo el árbol. Echo tanto de menos esas Navidades de cuando era niño.

Fui un niño muy feliz, demasiado feliz. Jamás voy a tener una Navidad completa si alguno de los miembros de mi familia llegase a faltar. He crecido, pero mi corazón, mis ansias, mis sueños, se quedaron en mi niñez, en mi mamá con su cabello hermoso, con su sonrisa, o en mi padre con su mirada tranquilizante, cuidándonos, llenándonos de amor; de aquella época de cuando era niño, y lo único que importaba es que fuera feliz.

Gracias Mamá, gracias Papá.

PD. Feliz cumpleaños, Jesús de Nazareth.

CUMPLEAÑOS
2012/11/14

Esperar la víspera del cumpleaños como un ectoplasma
navegar en silencio por los recuerdos
quedarse quieto
mirar al techo
afuera siempre llueve
o se marchitan los girasoles
nunca hubo mejor regalo
que ver a mamá sonreír
porque todos mis recuerdos de niño llevan su nombre
la noche es plutónica
el ladrido de un perro a lo lejos rompe el silencio
el viento sopla tras la ventana
mamá horneando un pastel
organizando una fiesta de niños
dándome besos
mamá preocupada por mi
comprándome la ropa que me gustaba
haciendo palomitas para ver una película
metiendo gaseosas de contrabando al cine
para que yo tomara
mamá regañándome
enseñándome a boxear para que no me pegaran en la escuela
mamá esperándome afuera del colegio
contándome un cuento
mamá abrigándome en la noche
dándome un beso en la frente mientras yo finjo dormir
mamá llorando por sus recuerdos
mamá preocupada por ser mejor mamá
con una chingada
¿Por qué mierda tuve que crecer?

EL TIEMPO
2012/09/25

El tiempo es un incansable asesino. Me asusta. Creo que últimamente, seguramente por el paso de los años, he comenzado a tomar conciencia de muchas cosas. Soy un cabrón. Sí, un pedazo de cabrón cuando debo serlo. Sin duda. Pero nunca busco hacer daño real e intencional a nadie. Es más, siempre me sensibilizo con la gente desamparada. Si no tuviera a mis padres vivos, seguramente sería un revolucionario. No un reaccionario ni un pendejo haciendo protagonismo con cara de intelectualoide, haciendo análisis político y marchas sin sentido. No. Eso es para débiles. Yo estaría haciendo guerrilla, seguro, eso pienso. Siempre admiré al Che Guevara. De esa forma concibo la revolución. Con ese romanticismo, con esa garra, con esa rabia.

Pero tengo a mis padres vivos y los amo. Y eso está por demás. Además que el tema del post no es la guerrilla ni mi testosterona. No. Sino el tiempo.

Mi niñez y mi adolescencia se fueron volando. Escuché a mamá por teléfono y recordé lo bella y glamurosa que es. Qué siempre fue. Recordé a mi padre, gran arquitecto, frente al sastre, haciéndose sus trajes a la medida. Yo no tengo un traje en el armario. Soy una facha.

Mi hermana ya es madre. Ya está lejana. Ahora tiene su núcleo y su familia. Mi hermano anda en su mundo, sus gadgets, su carrera, sus amigos. Yo ando en mi mundo, vagando por la ciudad, sentado en la oficina. Diseñando, preocupado, harto del tráfico y la ciudad. Con un núcleo muy cerrado de gente cercana, de amigos reales unos cuántos. En unos años, yo seré el anciano de la foto, en unos años, seré el recuerdo de unos cuantos. El tiempo me asusta. Me asusta el cambio que ha venido sucediéndose en mi vida todo el tiempo. Estoy solo.

Mi jefe me mostró unas fotos de cuando era estudiante. Eso terminó de impactarme con el tema del tiempo. Todo pasa. Todo queda atrás, como un recuerdo nebuloso.

Afuera ya ha comenzado a llover. Las gotas agolpándose en la ventana me anuncian que será un caos cruzar la ciudad, llegar a casa. Aún falta entrenar, cebar un mate, acariciar a mi gato Félix, a Simona, mi amada cocker spaniel.

No se me asusten mis cabrones, que no estoy de bajón, solo que hoy, mientras caminaba después de comer de regreso a mi oficina, se me vino a la mente mis años felices, de cuando era niño, y mi única preocupación era que mi mamá no me revisara la tarea…

SERÉ UN ANCIANO CABRÓN
2012/09/05

Mientras ella me platicaba mis ojos comenzaron a ponerse rojos. Rojos de sueño. Pero los abrí lo más que pude. Y apreté los puños como para sacudir, de la manera más discreta, el sueño. Finalmente, y después de muchas sospechas, por fin soy consciente de que a lo largo de mi vida, nunca he podido sostener la atención por más de 5 minutos con nadie. Ni con la tipa más buena.

Supongo que esto es triste. Y lo supongo porque de alguna manera creo que la gente, al menos por ahora, ha comenzado, si no a entender, por lo menos a justificar esa extraña característica mía. A veces me levanto o volteo a otra parte, reviso mi celular o veo el reloj, y cuando ya no soporto más, hago una broma estúpida o cambio el tema de plática, demencialmente. Mis amigos son buenos conmigo. Hacen alguna pausa o balbucean algo, o simplemente me dejan hablar. Puedo hablar por horas, y hacer bromas de todo tipo, pero me cuesta mucho poner atención en algo. Desde siempre. Aunque finjo poner atención, mi mente siempre está en otra parte.

Recuerdo cuando mamá me regañaba y me preguntaba cosas yo preparaba mi cerebro para sus interrogatorios. Ella era muy insistente y enfática, podían pasar horas y ella seguía preguntándome el porqué de mi reacción o cierto comportamiento. Mi hermana se saturaba, rompía en llanto. Yo podía sostener el regaño y la insistencia de mi madre porque sencillamente me fugaba. Claro que sentía hasta marearme. Que los pies se me fusionaban con el piso. Pero fingía poner atención. Mi cerebro ya en esos momentos era una pelotita de naftalina. Mi mente estaba en cualquier otro sitio, navegando en algún recuerdo o surfeando en algún sueño. En la escuela siempre fue igual. Yo entendía con la primera explicación las matemáticas. Después me fugaba y llenaba mis cuadernos de dibujos sin sentido. Mi madre sabe que no miento, porque ella se escandalizó de que no tuviera apuntes de nada, sino cuadernos llenos de dibujos.

Después de tantos años sigo siendo el mismo. Siempre estoy en otra parte. En las juntas apenas presto atención. Y no es porque no me interese. Hoy escuché a alguien decir: “Alejandro es un genio, y tiene look de genio, y manías de genio”. No soy un genio. Simplemente soy disperso. Mucho. Y no es que me haya comenzado a preocupar. Seguramente seré un anciano cabrón e hijo de puta. Ignorando a todos. Sentado en alguna terraza, con el mate en mano, habano entre los dedos, mirando al infinito, repasando mis nubes, mis cielos, como para asegurarme de no olvidar ningún recuerdo, de traerlos conmigo cuando la muerte, esa hija de la chingada, por fin me lleve.

LO CORRECTO
2012/09/04

Vivimos en un mundo ruidoso. A veces perdemos la dirección de donde buscar los sueños. El miedo nos hace escondernos. Quizá esto no suponga cobardía alguna. Solo es el salvoconducto para preservar la tranquilidad.

Somos tan pendejos. La zona de confort es una delgada línea rota. Con las sombras, esa línea se confunde en la oscuridad. Pero no hay nada que temer.

Las historias ya están escritas. Únicamente cambian los actores. Alguien va a vivir nuestra historia y la terminará de otra forma. Sin duda esto nos da otras posibilidades. Intelegir nuestra existencia como una eternidad nunca fue la mejor opción. Por solo un instante dejamos de ser polvo. Somos un saco de vísceras razonantes. No somos otra cosa. No pretendamos ser otra cosa. A veces, hacer lo correcto duele. Duele muchísimo, pero es lo correcto.

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QUIERO QUE SEA SÁBADO TODOS LOS DÍAS.
2012/08/27

Y es que es cierto. El día que más me gusta de la semana es el sábado. Supongo que para muchos también lo es. Y es que aún cuando trabajo y soy técnicamente explotado en la oficina los sábados, amo este día. Puedo salir con amigos, aparearme sin parar como una gacela, puedo correr, beberme todo el vino, desvelarme con alguna novia, o mirar series o películas, o jugar video juegos hasta el amanecer.

Los sábados son nobles por eso. Descanso del gimnasio, puedo planear ir a un museo, comer camarones, ir al cine, a un concierto, besarme bajo las sombras con alguien, meterme a un hotel o a una piscina, ir a una fiesta.

Después de la oficina soy libre. Libre. Y eso es una sensación que no cambio por nada. Llego a casa a aventar el portfolios en el banco de la barra de la cocina, enciendo el iPod a todo lo que da, dejo el auto y procuro moverme en bicicleta, o de ride; acaricio y lleno de besos a Simona mi cócker y a Félix mi gato.

Tomo el teléfono y le llamó a mamá. Salgo a comer, o pido una hamburguesa o una pizza. Me olvido del hastío de la semana, de las juntas, del tráfico, del estrés.

A veces me pongo melancólico, entonces escribo, o dibujo. Algunas veces me quedo en casa, busco la serie que tengo pendiente y dejo que el tiempo me relaje. Los sábados soy afortunado. Puedo partirle la jeta a cualquiera en sábado, tengo todos mis sentidos al límite, la sangre erecta, soy poderoso.

Nunca me quiero dormir cuando es sábado, aún cuando el reloj marque más de media noche. A veces son las 4 de la madrugada ya de domingo y doy vueltas por la sala, pensando si hay algo que no he hecho y que no puedo hacer entre semana. A veces me siento en la terraza a mirar el cielo, las estrellas. La soledad no me asusta. He visto a mujeres dormir y yo me salgo a la sala, o a la terraza, con el mate en mano y pienso y pienso durante horas, hasta que amanece.

La vida es tan corta. Apenas ayer estaba en la escuela, o estaba en mi primer empleo, o con la mujer que amaba en ese entonces. Siempre tuve por quien llorar, por quien excitarme. Y siempre tuve momentos de soledad. Muchos. No hay un algoritmo que programe donde estaré, con quien terminaré mis días.

Dios sabe que amo los sábados, que amo a mi gente y que estoy solo. Solo entre los demás.

Ahora pondré un emoticon estúpido de sonrisa para que refleje esa felicidad sabatina:

J

HACIENDO RODAR AL MUNDO BAJO LOS PIES
2012/08/21

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Mientras me duchaba, los recuerdos comenzaron a tomar formas tangibles. Es decir, hasta la esponja del cuerpo me hizo recordar a aquella novia fotógrafa con la que hice uno de los viajes más fascinantes. He tenido buenos momentos en mi vida. Muy buenos. Pero todo ha quedado atrás. Kilómetros y mochila al hombro. Viajes interminables. Sueños infinitos. Besos, sonrisas, llanto, desesperación, triunfos, derrotas… Carreteras, caminos, selvas, océanos, trenes, aviones… Todo ha quedado atrás, quieto en el tiempo, nebuloso, borroso.

Si escribiera mi biografía, estaría llena de matices, de sobresaltos y cortocircuitos. Pero siempre hubo una constante. La soledad.

Vamos, que no soy un cabroncete que no sé convivir con los demás. Al contrario, tengo un talento innato por hacer amigos y crear lazos de confianza. Pero hasta en el lugar más agreste, buscaba un momento a solas, ya sea en el jacuzzi de un hotel, con la copa de vino en la mano, y la música a medio volumen, para relajarme.

Viajando en pareja, terminaba yo solo frente a la noche y al abismo, o frente al mar, en cualquier terraza o balcón, en cualquier columpio o hamaca, mirando a la luna de frente. He pasado horas con el mate a un lado, escribiendo o dibujando. Revisando las fotografías, pintando un cuadro.

Hoy mi vida no dista mucho de lo que siempre fui. Aunque sus variantes son evidentes, sigo soñando, como si el tiempo no hubiera pasado.

Hoy mi vida es más urbana. Oficina, auto, Crossfit, fines de semana de vino, cine, shopping. Pero en mi interior, siempre está el tipo inquieto y rebelde, que no se estaciona por mucho tiempo.

FELICIDADES, MAMÁ
2012/05/10

Recuerdo una noche en la que mamá preparaba las cosas para salir de viaje. Se sentía una energía de felicidad y optimismo en casa, yo siempre me emocionaba. Nos ponía nuestra ropa en las valijas, y preparaba snacks para ir comiendo por el camino. Nos daba bolsas por si nos mareábamos mi hermana y yo. Quizá tendría unos 7 años. Recuerdo siempre a mamá procurándome, cuidándome. Mamá tiene una sensibilidad extrema. Cosa que yo le heredé. Y por eso tenemos una gran conexión.

Los cuadros más bonitos que he visto son de mamá. Ella es una excelente pintora. No recuerdo a mamá preparando su ropa, ni preparándose un snack. Quizá, y ahora que lo pienso, mamá solo vivía para cuidarnos. Hoy se me llenan mis ojos de agua cuando veo que mamá ha enfermado. Daría mi vida, sin dudarlo, por ella, infinitamente. Dios ha sido bueno conmigo, me ha dado a una gran mujer por madre. Y por ello estoy tan agradecido. Gracias mamá. Te amo.

SARAJEVO + ANDREA ANZIC
2012/04/08

Apenas abrí las noticias, y me quedé quieto, meditabundo… Ni siquiera supe como sentirme. Solo que el pasado se me vino encima. Escuchar acerca de la guerra de Bosnia Herzegovina, de Sarajevo, el “Jerusalén de Europa”, la conmemoración que hubo ayer ahí, en Sarajevo, los veinte años del inicio de la guerra entre musulmanes, serbios y croatas, sus 11 mil 541 víctimas mortales, sus más de 2.2 millones de refugiados y desplazados, la mitad de la población de esa época… Pude ver la cara de Andrea Anzic, sentada, rubia y caprichosa, mirándome con los ojos llenos de agua, mientras me platicaba como había sido desplazada su familia, como habían salido huyendo de la guerra, ella apenas una niña, hacia Grecia.

Han pasado algunos años desde la última vez que vi a Andrea. Lloramos en el aeropuerto, las promesas de alcanzarla, las promesas de casarnos, las promesas y la historia de amor que pudo haber sido, y que no fue, por las circunstancias un tanto ajenas a nosotros, o quizá únicamente los miedos, mi miedo imbécil, mis fantasmas.

Mientras leía la noticia también veía los ojos celestes de Andrea diciéndome “Volim te” en croata, o diciéndome “Ich liebe dich” en alemán. Con Andrea me comunicaba en inglés. Ella había decidido continuar su vida en Idstein, Alemania. Yo en México. Nuestros caminos se separaron. La última vez que la vi, era una reconciliación. Corríamos por un aeropuerto, buscando un hotel dentro, para que ella quedara embarazada. No hubo hotel, no hubo embarazo. Hubo lágrimas, besos, y promesas, que se quedaron quietas en la historia. Ella está bien, lo supe hace un par de meses. Yo estoy bien. Solo que a veces las notas del periódico, remueven cosas del pasado, que de pronto hacen llorar.

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