
Un adiós razonado
una lágrima seca en el rostro de un caimán
la soledad a fuerza de estar solo
el bienestar del chau interminable
silencio
la levedad después del llanto
la tranquilidad de haber hecho las cosas bien
reconstruir el patio
acariciar el vientre del olvido
dejar atrás todo
confuso
ruidoso
nebuloso
absurdo
avanzar sin mirar atrás
sin perdonar
sin olvidar
el colibrí es eterno
nunca muere.



