
Para los que me conocen, mis pinturas siempre hablan de las emociones. De los sentimientos encontrados, de la desesperación, de esos momentos en los que todo ser humano, alguna vez en su vida, han estado. Decía Mario Benedetti que en la tristeza se da la mejor literatura. Yo creo que es correcto, que en la tristeza, cuando alguien vagabundea por la melancolía, sus capacidades creativas se disparan al límite. Al menos en mi caso. Habrá obras siempre decorativas, muchas de ellas, pinturas sin fuerza que terminan adornando la pared de una sala. Y habrá siempre también obras reales, honestas con el artista, un lenguage y un estilo que rompen la comodidad del espectador y le transmiten algo.
La pintura es solamente un vehículo para decir cosas. Un lenguaje para transmitir un mensaje. Una obra plástica cumple su cometido cuando interactúa con el espectador. Y produce alguna clase de impacto, visual y emocional. Y también es, en mucho de los casos, autobiográfica. En esta serie de gritos, les presento esta obra, confeccionada digitalmente en un iPad. Las apps que usé fueron:
SketchBook Pro
Interactive Sketchbook
ArtStudio
Brushes
Sean felices, forenses.



