Yucuma
la existencia es simple
nacemos y morimos
nos entierran bajo el polvo de los muertos primeros
y esa es la evolución y el legado
de una humanidad que se autodestruye todo el tiempo
yo en mi caso
Yucuma
nunca me canso de nacer
pero resulta que me sobran todos mis muertos
los acomodo en los cajones de la memoria
y cuando duermo y cuando estoy despierto
ellos caminan conmigo
como si no supieran que están muertos
y me lleno de pestañas la mirada
porque la gente nada entiende de fantasmas personales
porque eso asusta
y si río
o si lloro
ellos están ahí
acechándome todo el tiempo
estáticos
recordándome todas las cosas que no hice
Yucuma
nunca supe qué hacer con mis muertos
porque sucede que mis muertos no murieron para morir
es extraño Yucuma
pero mis muertos estén más vivos que nunca
que me consuelan cuando todo está mal
con un diálogo serio y silencioso
porque los muertos se ponen serios cuando mueren
y no sonríen
ni siquiera me hablan
y así no podemos saldar las cuentas del pasado
ni tomar un helado
ni bailar un tango en París o en Buenos Aires
a veces mis muertos
quieren conformarse con morder mi nuca
justo cuando estoy intentando hacerme amigo de la vida
Yucuma
a veces hago el amor para ver si así
se me olvidan mis muertos
o se me mueren de veras
pero ellos siempre regresan
Yucuma
para despedirme como Dios manda
de cada uno de ellos
para asegurarles
que nunca dejaré de hacer las cosas que les prometí
porque ellos un día dejaron de sonreír
y se pusieron serios y murieron
eso lo sé
porque a veces se me quedan mirando
con los ojos llenos de vida
y yo me lleno de peces la boca
nunca supe qué hacer con ellos
Yucuma
cuida con tu vida al colibrí.



