Entrada la madrugada, con la lucidez reducida a escombros, sintiéndome más vacío que un cerebro roto, con taquicardia en los muslos y veneno en el cabello, intento conciliar el sueño. Los ojos los tengo llagados de tanto mirar por la ventana, me siento nauseabundo, putrefacto, como un suicida.
Los rumores me indican que la felicidad se [...]














