En una ciudad en donde los elefantes rosas cada vez son más comunes, en donde los hipopótamos de color violeta se pasean con sombrillas hilvanadas de tela de himen, yo me pregunto, ¿A dónde se fue mi lucidez? ¿Será acaso que huyó con el Señor Imaginación para poner una marisquería? ¿Será que se comió grandes rebanadas de nubes y fue al doctor para que le quitaran el acné? ¿O talló sus manos en el pavimento hasta que se deshilacharon todos sus dedos y dejó volar esos hilitos enamorados hasta que se perdieron entre los cables de alta tensión? ¿O está escondida detrás de una puerta, hurgándose la nariz para sacar mariposas? ¿O se estará paseando en Paris? ¿Praga? ¿Venecia? ¿O Iztapalapa? ¿Se habrá ido para siempre? ¿Regresará?
Yo por mi parte, me quedaré esperando escondido detrás de un colibrí, masticando pedacitos de estrellas, sentado, eructando moscas enamoradas…