El cuerpo humano es impresionante, vamos, por lo general todas las cosas de la vida y la naturaleza son bastante complejas desde siempre pero el cuerpo humano es algo que supera indudablemente a cualquier máquina. Sólo pensar en la cantidad de cosas que tenemos funcionando en todo momento en nuestro cuerpo (sin ser conscientes de ello) ya da vértigo, desde el sistema respiratorio al digestivo pasando por el que nos da escalofrío después de hacer pipí en una fría mañana de enero.
A mí se me caen los testículos al suelo tan sólo de pensar cómo los ojos reciben la información, la procesan, la envían, y el cerebro hace un “backup” de la información recibida, la analiza y la almacena. O cuando tengo una erección, vamos, que es algo impresionante, y sé que muchos de ustedes no tienen esta experiencia, porque por alguna extraña razón (a diferencia de mucho mortales) he sido tan bien dotado, que mi pene necesita literalmente casi toda la piel de mi cuerpo para dar de sí, para alzarse en su propia gloria… es algo que le agradezco a Dios, de verdad, infinitamente.
Pero pese a todo hay cosas que están realmente mal hechas en nuestro cuerpo, y no, no me refiero a que no podamos alcanzarnos con la boca determinadas zonas, o a que nos pongamos colorados cuando tenemos vergüenza, o a que se nos revuelva el estómago cuando estamos nerviosos, o a que nos sude la frente cuando Michael Jackson se nos aparece en los sueños, con los pantalones abajo, queriendo violarnos.
Me refiero a los párpados, ¿Porqué diablos son tan finos?, ¿Qué le habría costado a Dios que tuvieran un poquito más de espesor?, no creo que sea tan difícil, saca su computadora y abre Adobe Photoshop, le pone opacidad del 100% y listo.
Pero no, tenemos que conformarnos con unas endebles pielecillas de naturaleza escrotal que lejos de impedir el paso de la luz de madrugada lo único que hacen es tornarla a un tono rojo sangre que impide absolutamente el sueño.
A ver si sacan una actualización o algo.

















