365 Días, mamá.

2014/03/30 - Leave a Response

Hace mucho que ya no soy ni seré el mismo. Antes, además de tener buenos comentarios y lectores copados, me emocionaba que mamá leyera mi blog. Porque mucho de lo que escribía era para ella. Porque la amo por sobre todas las cosas. Y la voy a amar hasta que muera. He sobrevivido este año de dolor sin ella y sin fuerza. He entrenado fuerte. Hice algunos proyectos interesantes. Pero me he cansado. Porque ya no tengo la ilusión de escucharla al teléfono.

Estoy destruido. Es un día negro. Daría mi vida sin pensarlo por su vida. Se lo pedí a Dios. Su vida por mi vida. Te amo mamá. Te amaré por siempre. 365 días sin mamá.

Mamá dejó todo por cuidarnos. Por creer en la familia. Por hacernos, a mis hermanos y a mi, gente de bien.

La gente no muere mientras haya alguien que repita su nombre. Hasta que la última persona deje de repetir su nombre y entonces llegue el silencio, y el olvido. Mientras me quede vida, vivirás en mí, porque te tengo aquí, conmigo, con nuestro amor.

Con nuestros sueños
con la poesía
los cuentos que me leías
con tus pinturas y tus paisajes tristes
con tu inolvidable sonrisa
con tu infinito amor
tu piel blanquísima
esos ojos intensos y tristes
tu angustia
tu voz
la noche me cae como abismo
¿Dónde están tus abrazos?
tus manos suaves
tu bendición de domingo
¿A dónde tu cabello negro?
la gente muere porque vivió
solo te adelantaste un poco
como cuando llegaste a este mundo
a preparar todo para que nosotros llegáramos
ya casi llego mamá
ya casi llego a tu lado
espérame
que debemos llenarnos de cielo
juntos
la mirada.

Te amo.

POEMA: DISPARO 1

2014/03/06 - Leave a Response

Creer como si se hubieran agotado todas las opciones
crecer como ectoplasma
extender el veneno de tu sexo
o rumiar por años la derrota
el dolor no se esconde
se manifiesta en todo momento
hasta en los huesos rotos
escribir nunca fue un arte
o esclavitud de virtuosos
o de imbéciles
amar aún pese al dolor de cráneo antiguo
calzadas y baldosas húmedas de llanto
viento que trae murmullos de lejanos rastros
arrullos y cielos que ya no sangran
todo deja de ser o brillar en la noche de Dios
talones cansados
obesos obsesionados con adelgazar
la vida en un cuarto oscuro
y la rabia que cuelga de una quijada rota
el tiempo no perdona
todo parece estar en perfecto orden
dulce sicario de buena voluntad.

 

FASSBINDER

2014/03/05 - Leave a Response

Sentado en la oficina comienzan a suceder muchas cosas. Afuera. Porque adentro, las mismas historias, las mismas caras, los estado de ánimo, casi siempre son los mismos. Aunque con el tiempo he perfeccionado una técnica que domino desde niño. Y esta técnica es podridora para los que están a mi lado. Y consiste en ignorarlos a todos. Cínicamente ignorarlos. Puedo mirarlos a los ojos e ignorarlos. Me pueden hacer una pregunta y cojo el teléfono, marco un número sin ni siquiera voltear a ver a mi interlocutor. Es una virtud que he perfeccionado con el tiempo. Y las reacciones son varias. Pero desarma esa actitud. Ignorar para salvar la cordura. Como protección. Como una vacuna para quedar inmune ante el pendejismo.

Estando en junta puedo tener una enfurecida partida de ajedrez en mi iPhone on line. Tuitear cualquier idiotez, hacer una compra en el App Store, o puedo tomarme una selfie, como esta, e ignorar a todos, por el mero capricho de ignorar, porque la gente que trabaja a mi lado, no cabe en mis sueños.

Y cuando hablo de sueños hablo de las cosas que realmente importan. O que deberían importar. No estoy hablando de aparearme con Alexis Texas. Hablo de sueños reales, como que se mueran a los que estoy ignorando, o que dejen de ser tan enajenadamente ordinarios.

Pero los sueños, sueños son. Y debería luchar por ellos hasta morir. Pero en este caso, su Señoría, no voy a tomar un revólver para suicidar a mis compañeros de oficina. No. Nunca. Y tampoco voy a ignorarlos tanto. Solo lo necesario como para que no contaminen mis sueños que soñaba de niño. Aunque debo reconocer que he pensado en hacer lo que hacía Rainer Werner Fassbinder: no bañarme y dejarme engordar grotescamente para que nadie se me acerque.


Tal vez lo haga en algún tiempo, y ya estaré subiendo alguna selfie con 100 kilos de más.



 

EL NIDO

2014/02/28 - Leave a Response

 

Las tarántulas viven hasta 20 años como adultas y tardan 10 en llegar a adultas. Por lo tanto y en cautividad, viven hasta 30 años. ¡Treinta años! ¡El doble que un perro, como un caballo…! Esto en las hembras; los machos viven mucho menos. Todas las arañas cambian de piel (mudan) para poder crecer, ya que la piel oficia de esqueleto externo y es rígida. La piel vieja mantiene mas o menos la forma de la araña y parece que hubiera dos. Pero ojo… mientras que la mayoria de las arañas deja de crecer y mudar cuando llegan a adultas, en las tarántulas las hembras adultas siguen mudando y mudando toda su vida. ¿Será por eso que son tan grandes? Así es que Kiki, mi tarántula rosada (Grammostola Rosea) es probable que salga de su madriguera, del tamaño de un dinosaurio. Todo esto, porque finalmente, Kiki ha cerrado completamente su madriguera, por tanto, finalmente, después de días de angustia y monitoreo, ha iniciado su crecimiento.

¿Qué estará pasando allá dentro?

Larga vida a Kiki. No tengo nada más que agregar su Señoría. Que quede asentado en el acta.

 

 

ECDISIS

2014/02/22 - Leave a Response

Estos días han sido complicados, absurdos, de tráfico, de calor. A veces me imagino a un baboso saliendo de su coraza y exponiéndose al sol cuando me estoy derritiendo dentro del auto, con el sol arriba recordándome que la vida es una cabrona, justo en el medio de tráfico, intentando, ya no llegar a tiempo al trabajo, sino intentar ya no llegar tan tarde.

Sin duda, vivir en la Ciudad de México puede ser un fastidio en la medida que pasan los días. Siempre hay caos, siempre existe una traba para llegar a tu destino con una sonrisa. Y no estoy exagerando. Solo basta mirar la cara de malcogidos que llevan todos por las mañanas en el periférico para dar cuenta de ello.

Anoche, mágicamente, el tráfico era mínimo, al menos por la ruta que uso diario desde la Colonia del Valle a Ciudad Satélite. Llegué a casa y descubrí que Kiki está en pleno “mea culpa”. Es decir, está justo en el proceso de cambio de exoesqueleto.

 

No sé cómo sentirme. Los procesos de vida y muerte me lastiman. Y sé que esta semana he estado hablando acerca de Kiki y mis mascotas, y seguramente están podridos de leer de lo mismo, pero es algo que de alguna manera me tiene preocupado. En fin. Apenas puedo lograr ver lo que muestro en el video. Y espero que el dios de las tarántulas haga lo suyo para que Kiki salga de este proceso tan doloroso, firme y de pie, como un vendedor de BonIce®

BOUN GIORNO SIMONA

2014/02/20 - Leave a Response

Desde hace casi 9 años, Simona ha estado conmigo día con día. Dejó de dormir en mi cama hace 3 años, porque tuve que desechar varios colchones por su culpa. Pero siempre ha estado ahí. Su cama está justo afuera de mi habitación. Generalmente duerme con Félix, mi gato. El asiento de copiloto de mi auto es su lugar. Y a cualquier parte que voy ella ha estado conmigo. Se ha convertido en alguien sumamente importante en mi vida. Es, sin duda, mi sonrisa.

¿Pero qué sucede cuando estoy por salir de casa para irme a la oficina? Simona sabe de todos mis movimientos. Sabe la mochila que tomo si me voy a la escuela, a la oficina, o a entrenar. Sabe los horarios, cuando me despierto, cuando me ducho, cuando preparo el desayuno. Y sus ojos expresivos dan cuenta de ello. Siempre. Así que, yo debo despedirme de beso y decirle alguna palabra de afecto y cariño. Si por alguna razón no lo hago, ella se pone triste. Y no estoy exagerando. Cuando me he ido sin decir chau, Simona no me recibe cuando llego a casa. Además puede hacerse pipí dentro de casa, o sacar el papel higiénico del baño y destrozarlo.

Así que esta mañana, me detuve un momento, y observé que Simona se sube al sillón para mirarme atenta mientras corro por algo que se me olvida, y corriendo histérico me aseguro de dejar la heladera cerrada, apagar las luces, revisar que Kiki tenga agua en su terrario, que el teléfono, que los papeles o la presentación que debo llevar a la oficina, que mis vapeadores, que el radio… Simona me mira, sabiendo que estoy histérico, viendo en el mapa el tráfico y putendo porque voy a llegar tarde, que mis snacks, que una bebida para el camino… Simona me mira y me mira. Entonces es cuando me doy cuenta que debo dejar todo por un lado, la laptop, el iPad, los telefóno, mi mochila… debo hincarme, acercar mi cara a su cara y decir:

“Simona, cariño, debo irme al trabajo, te amo” y darle un beso en su frente.

PD. ¡Adiós Félix! ¡Adiós Kiki! Hola tráfico de mierda.

True Story.

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LA HORA DEL MATE

2014/02/18 - Leave a Response

La hora del mate.

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GYM

2014/02/17 - Leave a Response

Las cosas que amo del Gym:

Running.
Pull Ups.

Las cosas que odio del Gym:

La música.
Los gordos que dejan sudadas las máquinas.
Las señoras que se sienten buenas y no lo son.

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DOMINGO SUNDAY

2014/02/16 - Leave a Response

Todos mis domingos son diferentes. Casi. Pero siempre hay una constante. Intento no pensar en nada. Ni en nadie. Los domingos son para mi. Y cuando no tengo algún trabajo extra, algún render por entregar, no hago absolutamente nada que signifique una responsabilidad. Hoy me levanté para revisar el terrario de Kiki. Puse el agua en la pava para cebar un amargo, acercarme al alfajor, acariciar a Simona, saludar a Félix, darles su desayuno y sentarme un momento a escuchar música.

Toda mi vida he disfrutado los fines de semana como si fuera el último. Siempre soy yo los fines de semana. Porque no tengo que soportar el pendejismo de algunos con los que trabajo, ni las horas que gasto de mi vida en el tráfico de la ciudad.

Mientras cebo un mate suena Alanis Morissette, You Learn, y se me viene un recuerdo casi divertido. Cuando ese Unplugged salió al mercado yo estaba enamorado de una mujer que estaba loca. Cuando la conocí, dijo llamarse Claudia. Comenzamos a salir y después me dijo que se llamaba Adelina. Su nombre real era Aida. Creo. Fuimos novios casi dos años, y amigos cercanos casi 3. Ella era inteligentísima. Pero se cambiaba de nombre cada que vez que podía, y argumentaba que nunca te había dicho ese nombre que creías, tan radical y agresivamente, que desistías por discutirlo. Yo podía vivir con esa particularidad sin muchos problemas. Tenía un cuerpo muy atlético y unas nalgas perfectas. Así que sus misterios, sus enredos, su mal carácter, sus visitas inesperadas a mi apartamento a las 3 de la madrugada, se borraban porque yo adoraba sus nalgas. Te asediada hasta volverte loco. Yo comencé a odiarla. De verdad. La odiaba y le tenía miedo. Podía atacar a alguien por la calle si la insultaban con un bolígrafo y después llamarme para decirme que estaba con la policía y que la querían detener llorando y gritando. Ya no podía predecir sus reacciones, y cuando dejas de predecir las reacciones de alguien, pierdes el control. Ella me daba miedo. Me erotizaba y me daba miedo. Comenzó a fingir ser La Maga. Actuaba como ella. Se perdía y desaparecía. Siempre tenía mi atención. Creo que era maquiavélica. Leía y escribía. Su poesía era divertida, irreverente, sus cuentos eran bellos. Muy bellos. Su auto estaba llenos de libros. Ella podía manejar y leer algún libro al mismo tiempo. Argumentando que se aburría en el tráfico. Me daba terror, porque no tenía miedo a morir. Chocaba dos veces por mes. Y me pedía el auto prestado porque el suyo estaba en el taller; recalcándome que ella era frágil, que yo debía protegerla. Ella realmente aparentaba ser frágil, tenía una sonrisa limpia, y una cara de ternura. Todos se la querían tirar. Ella insultaba a los chicos que le miraban el trasero y miles de veces tuve que parar alguna pelea por ese motivo.

Un día me llamó y me dijo que había visto un departamento lindísimo para que viviéramos juntos. Que ella pondría la mitad. Que necesitaba la otra mitad en una hora para cerrar el trato. Y que si no la amaba se lo dijera de una buena vez para no hacer el trato. Me llamó varias veces a la oficina para presionar. Me dijo que si no la amaba entonces solo me la había querido follar y entonces tomaría venganza, porque ella no era el objeto de nadie. Me salí a un parque a pensar. Fui al banco y saqué el dinero. La cité en el parque y se lo dí. Se fue feliz, sonriendo, me dijo que me iba a fascinar el lugar, y que haríamos el amor en él esa misma noche, aunque no hubiera muebles. A la hora me llamó y me dijo que bajara al parque, que necesitaba hablar conmigo. Me regresó el dinero y me dijo que había visto miedo en mis ojos y que había decidido no rentarlo. Me desquiciaba. Desapareció. Meses después apareció estrellando el auto en mi casa porque creía que estaba con otra mujer. Y sí lo estaba. Los vecinos llamaron a la policía y tuve que darles dinero para que no se la llevaran presa. Ahora ella vive en Canadá y está casada, tiene una hija y me escribió diciendo que era curadora de arte, que si quería exponer allá mis pinturas solo tenía que enviárselas. No lo haré.

El domingo pinta para ser un día de recuerdos divertidos e insanos. Yo no sé qué amaba de esa mujer. Si su esquizofrenia, su inteligencia, su pasión, sus manías como desnudarse y tomar un libro que ella creía que yo debía leer, y leerme por horas diciendo que cuando terminara la lectura podía poseerla; o esa manera de llorar por la muerte de su madre.

Spotify toca ahora a Willy DeVille, Spanish Harlmem, y esa canción siempre me hace sonreír, y no tengo ningún recuerdo asociado a ese tema. Debo irme a la ducha.

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SAN VALENTÍN.

2014/02/15 - Leave a Response

Hace un año mamá estaba entrando al Quirófano. Yo había corrido la Spartan Race y tuve un sueño terrible. Hace un año también era San Valentín. Mi mundo parecía otro. Siempre voy a amar a mamá por sobre todas las cosas. Siempre. Kiki lleva dos días en su madriguera. Ha tapado, a su modo, la entrada. No puedo abrir el terrario, no puedo verla. Quizá ya está en su proceso. No puedo ver nada.

El amor real siempre es real. Viene en diferentes presentaciones, pero siempre es real. Es real cuando es real. Muy poca gente estuvo conmigo cuando perdí a mamá. Y esa gente siempre va a estar conmigo de una u otra forma. Un par de amigos me llaman cada semana para ver cómo voy. No importan las largas distancias. No importa eso cuando la gente en verdad te aprecia. Y estos días me han sucedido algunos milagros. Y sé que es mamá. Lo sé. Y aún cuando no tenga base científica, lo sé. Mamá es mi amor real. Siempre lo será, hasta que llegue mi hora de alcanzarla.

Mi San Valentín es mamá. Es Kiki cambiando de piel, es Félix ronroneando a mi lado, es Simona, es mi hermano en el teléfono, o mi mejor amigo llamando. También es la chica a la que no pude invitar a salir. Porque no quiero hacerla sufrir, y yo estoy sufriendo y con cambios de estado de ánimo y preferí no invitarla a salir para que no se enamore y después llore por mi.

Ojalá Kiki no muera, porque a mamá no le gustan las arañas. Y ojalá yo no me enamore, porque he perdido la capacidad de llorar.

Mamá: No sé qué hacer.

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